Especialista advierte suelo suficiente para 20 años sin crecer.
PUEBLA, Pue., 9 de abril de 2026.- La zona metropolitana Puebla-Tlaxcala debe dejar de crecer hacia la periferia y comenzar a mirar hacia adentro. Para el doctor Octavio Flores Hidalgo, profesor investigador de la Facultad de Arquitectura de la UPAEP, el principal reto de la cuarta área metropolitana más poblada del país no es construir más fraccionamientos ni abrir nuevas manchas urbanas, sino aprovechar el suelo abandonado y la infraestructura que ya existe.
"Ahorita lo que se necesita plantear es no crecer más. O sea, primero hay que controlar el crecimiento, evitar el crecimiento periférico, consolidar más los subcentros urbanos", advirtió el especialista.
En entrevista, Flores Hidalgo sostuvo que la expansión desordenada entre Puebla y Tlaxcala ha generado una ciudad dispersa, con vacíos intraurbanos, servicios públicos deficientes y una creciente presión sobre los recursos naturales.
El académico señaló que existen amplias zonas dentro de la propia mancha urbana que se encuentran subutilizadas o abandonadas, por lo que consideró innecesario seguir extendiendo la ciudad hacia el norte y el sur.
"Hay mucho territorio, hay suficiente suelo o zonas abandonadas para los próximos 20 años aprovecharlo dentro sin crecer un solo centímetro más", afirmó.
Mencionó que en lugares como Amalucan, Cuautlancingo y la zona de Angelópolis pueden impulsarse proyectos de regeneración urbana que permitan compactar mejor la ciudad y convertir esos espacios en polos de desarrollo con servicios, movilidad y vivienda.
Falta coordinación entre Puebla y Tlaxcala Para el investigador, el problema central en la zona metropolitana es la falta de coordinación entre Puebla y Tlaxcala. Explicó que ambos estados mantienen reglas distintas en temas como usos de suelo, movilidad, transporte público, verificación vehicular y seguridad, lo que provoca una especie de rompecabezas urbano donde cada municipio actúa por separado.
Esa ausencia de un marco jurídico común dijo, ha permitido lo que llamó una "rapiña inmobiliaria": empresas y desarrolladores aprovechan los vacíos legales para urbanizar suelo sin una planeación integral, especialmente en municipios como Cuautlancingo, donde la presión inmobiliaria ha transformado el territorio a gran velocidad.
Deterioro de servicios públicos y crisis ambiental El resultado ha sido una ciudad extendida y fragmentada. Mientras nuevos fraccionamientos brotan en la periferia como islas de concreto, en el interior permanecen lotes baldíos, barrios vacíos y edificios desaprovechados. A ello se suma el deterioro de los servicios públicos, pues la dispersión encarece el suministro de agua, recolección de basura y transporte.
Flores Hidalgo advirtió que esta expansión también tiene efectos en la seguridad pública. Los espacios abandonados y los vacíos urbanos pueden convertirse en focos de delincuencia y facilitar la presencia de grupos delictivos.
A la par, la zona metropolitana enfrenta una crisis ambiental. El especialista señaló que los gobiernos no han logrado coordinar acciones para atender la contaminación en la cuenca del río Zahuapan-Atoyac ni la degradación del bosque de La Malinche.
Entre los problemas más graves enlistó el manejo deficiente de la basura, el deterioro de barrancas y zonas forestales, la sobreexplotación del agua y la contaminación generada por los corredores industriales.
También alertó que la dispersión urbana impacta directamente en la economía familiar. Debido a la distancia entre vivienda, trabajo y escuela, muchas familias destinan entre 40 y 50 por ciento de sus ingresos únicamente a movilidad.
Frente a este panorama, el académico propuso crear una instancia metropolitana permanente que permita tomar decisiones conjuntas entre Puebla y Tlaxcala, más allá de acuerdos temporales entre gobiernos.
Esa instancia, explicó, debería definir prioridades de inversión, homologar reglas de movilidad y desarrollo urbano, así como recuperar mecanismos similares al antiguo fondo metropolitano.
Además, insistió en la necesidad de construir un marco jurídico común y de vincular a la academia, especialistas, gobierno y ciudadanía para orientar las políticas públicas.
Zona metropolitana en condiciones de pobreza La Zona Metropolitana Puebla-Tlaxcala está conformada por 39 municipios, 19 de Puebla y 20 de Tlaxcala, y concentra a más de 2.7 millones de habitantes. Pese a ser uno de los principales polos económicos del país, más de la mitad de su población vive en condiciones de pobreza moderada o extrema.
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