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Mundiario 12 Oct, 2026 05:21 (4 min de lectura)
Observatorio Neutral

Mohamed VI marca sus límites a España y abre un nuevo escenario en la cooperación migratoria

Mohamed VI marca sus límites a España y abre un nuevo escenario en la cooperación migratoria

La diplomacia entre España y Marruecos afronta un nuevo capítulo marcado por las advertencias, los intereses compartidos y la necesidad de redefinir una relación estratégica. Mohamed VI ha aprovechado la apertura del Parlamento marroquí para responder a las críticas procedentes de España, sin mencionar nombres concretos, pero con un mensaje dirigido a quienes considera responsables de alimentar las tensiones entre ambos países.

El discurso llega, además, en vísperas de la prevista visita de Felipe VI a Ceuta y Melilla, dos territorios que históricamente han ocupado un lugar central en las relaciones entre Madrid y Rabat. La coincidencia temporal añade relevancia política a unas declaraciones que reflejan hasta qué punto la cooperación bilateral depende también de la capacidad de ambos gobiernos para gestionar sus diferencias.

Mohamed VI ha rechazado las declaraciones de determinados sectores políticos y mediáticos españoles, a las que ha calificado de «irresponsables». El monarca ha defendido que la asociación entre ambos países responde a una decisión soberana y voluntaria, por lo que no puede estar condicionada por presiones, amenazas o chantajes.

La advertencia tiene una lectura que va más allá del intercambio de reproches. Marruecos busca preservar su margen de actuación en asuntos que considera estratégicos, mientras España necesita mantener abiertos los canales de diálogo con un vecino fundamental para la seguridad, el comercio y el control de los flujos migratorios.

En este contexto, la visita prevista de Felipe VI a Ceuta y Melilla adquiere una dimensión política añadida. Cualquier gesto relacionado con estas ciudades puede generar interpretaciones contrapuestas en Madrid y Rabat. Por eso, la gestión diplomática resulta especialmente importante para evitar que las diferencias territoriales contaminen el conjunto de la relación bilateral.

Marruecos admite que la cooperación migratoria necesita cambios

Uno de los elementos más relevantes del discurso ha sido el reconocimiento de que el modelo de cooperación migratoria está «superado». La afirmación apunta a la necesidad de revisar los mecanismos actuales y buscar fórmulas que respondan mejor a los desafíos de la región.

Para España, la colaboración marroquí resulta determinante en la gestión de las entradas irregulares y en la vigilancia de las rutas migratorias. Para Marruecos, esa cooperación también representa una herramienta diplomática que puede reforzar su posición ante sus socios europeos.

Sin embargo, una relación basada únicamente en la contención de los flujos migratorios tiene límites evidentes. La estabilidad a largo plazo requiere abordar las causas económicas y sociales de la migración, mejorar las oportunidades laborales y coordinar políticas de desarrollo. Mohamed VI ha anunciado que su país propondrá una nueva estrategia orientada al desarrollo compartido y a la estabilidad regional.

El alcance de ese planteamiento dependerá de las medidas concretas que se pongan sobre la mesa y de la disposición de los socios europeos a respaldarlas.

Un nuevo Gobierno para afrontar los desafíos internos

El discurso también coincide con las negociaciones para formar el nuevo Ejecutivo marroquí. Fátima Ezzahra Mansouri, líder del Partido de la Autenticidad y la Modernidad, ha iniciado contactos para construir una coalición parlamentaria.

Su formación obtuvo 97 de los 395 escaños en las elecciones legislativas, mientras que el Partido Istiqlal, encabezado por Nizar Baraka, cuenta con 65 diputados. Estas cifras obligan a negociar apoyos para garantizar una mayoría suficiente.

La composición del Gobierno será importante para determinar cómo se traducen los mensajes del monarca en políticas concretas. Marruecos necesita responder a sus desafíos económicos y sociales sin descuidar su posición internacional.

Para España, la principal incógnita será si las advertencias de Mohamed VI desembocan en una nueva etapa de tensión o sirven para renegociar las bases de la cooperación. La relación entre ambos países difícilmente podrá avanzar sin diálogo, pero tampoco bastará con mantener los acuerdos existentes: será necesario adaptar los compromisos a una realidad política y migratoria cambiante. @mundiario

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