Maquinar es un verbo que significa tramar o planear algo, normalmente en secreto y con la intención de obtener un beneficio propio que suele implicar perjuicio para otros.”
La gobernadora Libia García recibió a ciudadanos de la capital que se oponen a que la carretera de cuatro carriles de acceso a su ciudad siga siendo de cuota después de 37 años de paga. Es una buena noticia para sus gobernados.
Desde hace tiempo, los habitantes de la capital se dieron cuenta de que el peaje de la carretera Guanajuato-Silao lo cobra una empresa privada. Carlos Arce Macías, Roberto Saucedo, Orlando Palacios y Jorge López, entre otros activistas, se opusieron al despojo de un bien público por parte del exgobernador Diego Sinhue Rodríguez. La historia la hemos contado desde que se maquinó el cambio de propietario mediante un decreto administrativo. Arce Macías y Saucedo comprendieron que la única forma de evitar el pago eterno de esa cuota era hacer conscientes a los habitantes de lo que significaba el último negocio que realizó Diego Sinhue al final de su mandato.
La gobernadora, con muy buen oficio político, escuchó los planteamientos de quienes encabezan la resistencia civil. La exposición fue sencilla: una entidad independiente, formal y profesional realizaría una auditoría del proceso de concesión. Esto debe abrir la puerta a lo que, hasta hoy, permanecía en las tinieblas: sobre qué bases Diego Sinhue entregó un bien público que vale unos 3 mil millones de pesos a una empresa a cambio de la promesa de construir una carretera que será un bien privado.
La sorpresa fue que la gobernadora Libia dijo que no sabía qué hacía Diego antes de salir. Lo mismo dijo el hoy secretario de Obras Públicas, Juan Pablo Pérez, quien trabajaba en la secretaría desde el sexenio pasado. Eso cambia todo. Si Diego no le dijo lo que estaba haciendo, quiere decir que no está bajo su responsabilidad validar que se trata de una verdadera maquinación del exgobernador para despojar a Guanajuato de la carretera Silao-Guanajuato.
Cuando escuchamos que la entonces candidata electa no sabía del hecho, podemos considerarlo una “maquinación” entre el gobernador y una empresa privada para obtener un bien público de un plumazo. Pero eso podremos discutir con mayor amplitud cuando se abran los archivos del gobierno y se pidan informes.
Lo inmediato es la buena impresión que dejaron en quienes fueron recibidos en Libia. Una buena gobernante escucha; nunca se cansa de escuchar. Si lo hace con profundo interés, mucho mejor. La segunda impresión fue que la gobernadora no impondrá a los guanajuatenses la maquinación creada por Diego Sinhue, que ha comprendido el costo político de sostener algo de lo que ni siquiera se le había informado. Es fácil de entender que el compromiso lo tiene con sus gobernados y no con los intereses oscuros de su antecesor.
Quienes pensaron que la deuda política de Libia con Diego por haberla hecho candidata a la gubernatura prevalecía sobre el interés público se equivocan. Para ella, apoyar la maquinación de Diego sería un precio político y moral demasiado elevado. Poco a poco, los capitalinos comprendieron que el hábito de pagar y pagar una carretera varias veces para luego volver a pagarla en favor de una empresa privada es un insulto a su inteligencia.
Juan Carlos Romero Hicks, quien es diputado representante de los capitalinos, supo de inmediato que el camino era una opinión experta, aunque, en el fondo, comprende la maquinación. Uno de los ingenieros que trabajó con él en infraestructura no tuvo empacho en decir que la entrega de la concesión fue “un robo en despoblado”.