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Quadratin 15 Mar, 2026 16:12

Wendy Rufino 8M: barreras para mujeres en el fotoperiodismo en Michoacán

MORELIA, Mich., 15 de marzo de 2026.- Abrirse camino como mujer en el fotoperiodismo en Morelia ha implicado enfrentar prejuicios, exclusión en coberturas clave, cuestionamientos sobre la capacidad profesional y condiciones laborales precarias; así lo relata la fotoperiodista Wendy Rufino, conocida como Wen, quien a partir de su experiencia expone las brechas de género que aún persisten en las redacciones y en el ejercicio del periodismo gráfico en Michoacán.

En entrevista con Quadratín, en el marco del Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras que se conmemora cada 8 de marzo -8M-, Wen Rufino recordó que su primer intento por integrarse a un medio de comunicación como reportera gráfica estuvo marcado por una negativa que reflejaba estereotipos arraigados en el oficio.

“Mi primera experiencia al pedir trabajo como reportera gráfica no fue nada agradable. Elegí el medio que creía que más se interesaba por los movimientos sociales, pero desde el inicio el jefe de información me dijo que no tenía el perfil: primero por ser mujer y, segundo, porque mis fotografías le parecían demasiado estéticas para el oficio”, relató.

Fotogragfía: Wendy Rufino

Ese rechazo inicial no frenó su interés por el fotoperiodismo. Poco tiempo después logró incorporarse a otro medio de comunicación que sí le brindó la oportunidad de trabajar como fotorreportera.

Sin embargo, el ingreso a la redacción no significó igualdad de condiciones. Desde el inicio, las coberturas que se le asignaban estaban lejos de los temas considerados de mayor impacto periodístico.

“Cuando yo entré como fotorreportera se me designaban más coberturas de sociales, como fotografiar modelos, pasarelas, perfiles empresariales, ruedas de prensa, cultura o lo que no querían cubrir alguno de mis compañeros fotógrafos”, explicó  Wen Rufino.

Fotogragfía: Wendy Rufino

En contraste, las coberturas de política, seguridad o manifestaciones rara vez se le asignaban.

“Los temas políticos, de seguridad o marchas no se me asignaban; quizá, si por casualidad estaba cerca de algo así, enviaba algo, o también si un compañero no estaba laborando, se me designaba”, señaló.

Paradójicamente, antes de incorporarse formalmente a la prensa, Wendy Rufino ya documentaba marchas y movimientos sociales de manera independiente, por lo que la exclusión de ese tipo de coberturas dentro de los medios le resultó particularmente contradictoria.

“A mí siempre me han interesado los movimientos sociales locales. Antes de entrar en prensa yo solía fotografiar marchas, por lo que cuando comencé a trabajar me sorprendió que no me las agendaran”, explicó.

Ante esa situación, decidió buscar estrategias para poder registrar ese tipo de acontecimientos aun cuando no estuvieran dentro de su agenda laboral.

Fotogragfía: Wendy Rufino

“Lo que hacía era cubrir mi agenda lo más rápido posible y alcanzar las marchas para hacer mis fotografías; luego las enviaba a la editorial para que me consideraran o para que apareciera alguna foto en el periódico, aunque no siempre lo lograba”, relató.

Además de la asignación desigual de coberturas, Wen Rufino señala que el reconocimiento editorial tampoco ha sido el mismo para las fotógrafas.

“Considero que no es el mismo reconocimiento. Cuando yo entré a los medios en 2015, la mayoría de las portadas eran para los hombres, sin importar que la foto no fuera buena”, afirmó.

Según su experiencia, esta dinámica no era exclusiva de un solo medio, sino que también la observó entre otras colegas. “No solo ocurría en los medios donde yo trabajé, también les pasaba a otras compañeras”, comentó.

Fotogragfía: Wendy Rufino

Entre las fotógrafas existía incluso la expectativa de que algunas imágenes pudieran alcanzar la portada cuando comparaban su material con el de otros colegas.

“A veces creíamos tener una foto para portada porque veíamos las fotos de los demás y decíamos: ‘Esta vez me gané la portada’. Al otro día, la sorpresa era ver una foto descuidada, sobre todo cuando se trataba de manifestaciones o temas políticos”, relató.

Fotogragfía: Wendy Rufino

A lo largo de su trayectoria logró algunas portadas, aunque considera que en varios casos ello ocurrió por circunstancias específicas. “En lo personal, claro que logré algunas portadas, y creo que en muchos casos fue porque un compañero no estaba laborando o porque eran de cultura o sociales”, explicó.

Wen Rufino también cuestiona los criterios con los que se seleccionan las imágenes en algunos medios.

Fotogragfía: Wendy Rufino

“Hay medios que no tienen editores con conocimiento en fotografía; escogen las imágenes sin criterio o simplemente porque son las de sus amigos. Esto último es lo más común”, señaló.

Las limitaciones económicas también han influido en las posibilidades de cobertura. En determinados momentos de su carrera, explicó, llegó a cubrir gastos de su propio bolsillo para poder realizar coberturas fuera de la capital michoacana.

“También trabajé en espacios donde se me permitió cubrir más libremente pero había limitaciones económicas que frenaron coberturas fuera de la capital, incluso yo pagaba ciertos gastos con tal de estar ahí hasta que desistí”, recordó  Wen Rufino.

Fotogragfía: Wendy Rufino

En el ejercicio del fotoperiodismo, las mujeres también enfrentan riesgos adicionales vinculados a la violencia de género. “Los riesgos mayores se dan en coberturas fuera de la capital, aunque también podrían ocurrir a nivel local. Uno de ellos es el riesgo de recibir violencia por razón de género, que puede ir desde el acoso sexual hasta una violación”, advirtió.

En el caso de manifestaciones o coberturas políticas, considera que los riesgos inherentes al oficio se comparten entre hombres y mujeres.

“Creo que todos nos hemos visto en aprietos, ya sea por la policía o por los manifestantes que pueden no entender nuestro trabajo de registro gráfico, o porque simplemente se nos niega el derecho a informar”, señaló.

Más allá de los riesgos en campo, Wendy Rufino también ha enfrentado actitudes de exclusión o cuestionamientos sobre su capacidad profesional.

Fotogragfía: Wendy Rufino

“Desde que entré prácticamente he vivido todo eso”, afirmó. Recordó un episodio que ilustra ese tipo de prácticas durante una cobertura. “En una ocasión, en plena cobertura, cuando levanté la cámara para tomar una foto, un compañero me la quitó para ver si la tenía en manual o en automático; es decir, había una duda sobre si sabía usar mi equipo de trabajo”, relató.

También menciona prácticas de hostigamiento cotidiano durante el trabajo de campo. “Muchas veces los compañeros obstaculizaban mis fotografías. Yo lo que hacía era, muchas veces, no decir nada, solo reencuadrar, aunque sabía que en muchas ocasiones la intención era molestarme”, explicó.

Incluso llegó a experimentar la desaparición de accesorios de su equipo. “También, claro, me robaron tapas de objetivos y cosas así. Cuando entraban fotógrafos nuevos, nunca vi que les hicieran eso”, comentó.

A su juicio, el desempeño de las mujeres en el fotoperiodismo suele estar permanentemente bajo escrutinio. “Sobre nuestra capacidad como fotoperiodistas o videógrafas, creo que todo el tiempo está bajo análisis”, sostuvo.

Fotogragfía: Wendy Rufino

La transformación tecnológica en los medios también ha modificado el oficio. Actualmente, explicó, muchos reporteros deben producir fotografía, video y texto al mismo tiempo, en muchos casos utilizando únicamente el teléfono celular.

“En casi todos los medios de comunicación, los reporteros y reporteras hacen foto, video y notas desde el celular, lo cual ha mermado la calidad gráfica e incluso la informativa, porque están sumamente saturados, tienen que abarcar todo”, señaló.

Algunos periodistas continúan utilizando cámaras profesionales, aunque en muchos casos lo hacen por decisión personal.

“Algunos llevan su cámara y hacen el registro fotográfico, pero es una decisión personal por la que no les pagan”, explicó. En ese contexto, ejercer el fotoperiodismo como una actividad remunerada resulta cada vez más complicado.

“Ser fotoperiodista mujer y que te paguen por ello es ya casi imposible, al menos en Michoacán”, afirmó. Durante sus primeros años en la prensa también recibió advertencias para evitar ciertas coberturas bajo el argumento de que podían resultar demasiado riesgosas.

“Sí, me pasó al inicio, cuando comencé a trabajar en prensa, y también les ocurrió a otras compañeras. Nos decían: ‘No te mando porque es peligroso’, como si no tuviéramos las mismas herramientas profesionales para desempeñar nuestro trabajo”, relató.

Desde su perspectiva, mejorar las condiciones para las mujeres en el fotoperiodismo requiere cambios estructurales dentro de las redacciones.

“Considero que para mejorar el trabajo de las fotoperiodistas es necesario que se valore nuestro trabajo con criterios periodísticos y fotográficos claros, no por quién tomó la fotografía o por relaciones dentro de la redacción”, planteó.

También considera fundamental que más mujeres ocupen espacios de decisión dentro de los medios.

“También es importante que haya más mujeres en puestos de edición y que puedan tomar decisiones dentro de los medios, ya que muchas veces son mano de obra no reconocida”, señaló.

De lo contrario, advierte, las redacciones seguirán reproduciendo estructuras desiguales. “Si no hay un reconocimiento a las fotoperiodistas, esto también habla de medios donde persiste un entramado sumamente patriarcal dentro de las editoriales”, sostuvo.

A pesar de las dificultades,  Wen Rufino  reconoce que el fotoperiodismo también le ha brindado experiencias valiosas. “En prensa he tenido experiencias de cobertura maravillosas y he aprendido mucho, como todos en este oficio”, expresó.

No obstante, subrayó que el ejercicio periodístico continúa enfrentando problemas laborales estructurales.

En algunos espacios, explicó, las condiciones incluían sueldos bajos, ausencia de seguridad social y falta de finiquitos al concluir las relaciones laborales.

“Había situaciones de falta de equidad, no teníamos seguro médico, los sueldos eran bajos y al despedirte no había finiquito”, comentó.

Ante este panorama, confía en que las condiciones dentro de los medios puedan transformarse hacia entornos más justos.

“Ojalá las malas experiencias se reduzcan en el futuro y que haya condiciones laborales dignas, así como protocolos contra la violencia y el acoso dentro de los medios, donde no seamos nosotras quienes tengamos que renunciar a algunos espacios”, concluyó.

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