MORELIA, Mich., 11 de abril de 2026.- Las pintas y grafitis se observan en cada vez más espacios, pese a las jornadas constantes de monitoreo, limpieza y retiro de estas, particularmente en paredes de edificios históricos del Centro Histórico de Morelia.
En un recorrido de Quadratín se detectaron espacios en el primer cuadro de la capital michoacana donde abundan estas marcas coloridas, la mayoría simples rayones que opacan la infraestructura arquitectónica representativa de Morelia, en su mayoría con construcciones de cantera.
Pese a estar en el Centro Histórico, las paredes de la Plaza de La Paz, en la avenida Nocupétaro, es muestra de que pese a destinarse a la instalación de murales con temáticas autorizadas, hay quienes no respetan y pintan encima de las creaciones coloridas y distorsionan el mensaje inicial.
En ese sitio se observa constante presencia policial para inhibir estas prácticas, pero estas continúan.
Zonas como la colonia Industrial donde se encuentran empresas también son espacio invadido por estas marcas y ocupan no solo un espacio de las bardas, sino las acaparan con signos, letras o frases.
Acciones de combate
La Gerencia del Centro Histórico de Morelia es el área encargada a nivel municipal de velar por la protección y resguardo de los edificios y todo lo que se ubica en esta zona, para mantener su imagen histórica tanto para los habitantes como para quienes visitan la ciudad.
De acuerdo reportes de esta dependencia, en lo que va de este 2026 ha habido al menos seis jornadas de atención y retiro de grafitis en el primer cuadro de la ciudad.
De estos recorridos las calles donde más se han detectado estas pintas son edificios en la avenida Madero, Nocupétaro, calle Leona Vicario, Matamoros, Humboldt, Aquiles Serdán, Guillermo Prieto, Amado Nervo, Guerrero, Andrés Quintana Roo, Belisario Domínguez, Eduardo Ruiz, Guadalupe Victoria y Valentín Gómez Farías.
Estrategias hacia causantes
El pasado 30 de enero el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez, indicó que en esta lucha contra las pintas y quienes las realizan se destina, además de presupuesto, estrategias para evitar que las practicas se repitan.
Destacó que además de la falta administrativa de daño en las cosas por la colocación de pintas y grafiti por parte de la justicia cívica, los responsables obtendrán acompañamiento psicológico y apoyo para desarrollar su necesidad de expresión como un factor positivo para ellos y para la ciudad, como el arte urbano.
Voces de alerta
Entre quienes se han pronunciado en urgencia de atender esta situación destaca la Coordinación del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos) en Michoacán, que señaló que el Centro Histórico de Morelia vivía momentos difíciles.
Fue en 2024 cuando se celebraba el Día Internacional de Monumentos y Sitios, en cuya ceremonia el entonces coordinador de Icomos, Jaime Hernández, consideró que con el paso del tiempo se ha dejado a estos espacios históricos sin el cuidado debido y sin definir proyectos de mantenimiento y conservación, de la mano de expertos, y se pronunciaba por atender este rezago.
Incluso se alertaba de que la proliferación de estas marcas podrían poner en riesgo el nombramiento que Morelia alcanzó en 1991 como Patrimonio de la Humanidad por parte de la Unesco, aunque las autoridades afirman que se trabaja para evitar dicho escenario.
INAH: Riesgo por no cuidar monumentos
Sobre este tema y la imagen que se general al tenerse este tipo de prácticas consideradas hasta vandálicas, el director del Centro Michoacán del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), Marco Antonio Rodríguez, consideró incluso que el riesgo de que Morelia tenga alguna observación o pierda el nombramiento de Patrimonio Histórico de la Humanidad, es latente.
"El riesgo siempre existe sobre todo cuando los monumentos no son protegidos y conservados especialmente por su comunidad. La vulnerabilidad del patrimonio es mayor cuando la propia sociedad se desentiende y le resta valor a su patrimonio grafiteando pero también alterando su integridad", indicó a Quadratín.
Estragos al patrimonio
Especialistas en cuidado de patrimonio coinciden en que la generación de grafitis en monumentos históricos genera indudablemente impactos negativos, entre ellos, el físico, ya que la pintura penetra en materiales porosos como piedra o cantera, y los químicos para eliminarla dañan la superficie.
Se produce también una pérdida de valor histórico, debido a que la pinta modifica la la autenticidad y la idea estética original del monumento.
Se produce además un impacto económico, debido a los gastos que se deben erogar por parte de las autoridades para la restauración con presupuestos elevados para lograr una limpieza profesional sin dañar la edificación.
Y también un impacto social y urbano, ya que para algunas personas, puede llegar a provocar la percepción de decadencia, inseguridad y la pérdida de identidad en las comunidades donde proliferan las pintas.
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