La Diputación Permanente del Congreso convalidará el primero de los dos decretos sobre vivienda, que muy pocos días antes había sido rechazado por el Pleno del Congreso sin el voto de Junts.
Resulta llamativo que el PSOE y sus afines acepten que hoy estamos ante un caso de «extraordinaria y urgente necesidad» y no lo hayan creído así durante los ocho años anteriores. Tal vez se apoyen, para justificarlo, en el llamamiento a la movilización callejera realizado por Yolanda Díaz, en el anuncio de una huelga general política contra la oposición o en la generalizada y permanente ocupación de las calles por el Sindicato de Inquilinos.
Para un profano, se trata de un fraude de ley, por lo dicho más arriba y porque lo aprobó el Gobierno después de anunciar la convocatoria de elecciones. En suma, se ha utilizado la Diputación Permanente para un acto de campaña electoral.
Si el PP y Vox presentaran un recurso ante el TC, la aplicación del decreto-ley no se paralizaría y tardaríamos meses en conocer la resolución.
El segundo decreto-ley, también aprobado por el Gobierno, aunque se supone que debe ser de «extraordinaria y urgente necesidad», como el primero, no será convalidado por la Diputación Permanente porque el PNV ha anunciado su voto en contra: ¿paradoja, hipocresía, necesidad de distanciarse de Bildu ante las inminentes elecciones? Sin embargo, se ha concretado que entrará en vigor el 15 de noviembre, coincidiendo con el comienzo de la campaña electoral: ¡bochornoso!
Existe otra posibilidad de que la campaña electoral se vea alterada: el empeoramiento de la situación en Ceuta. Llegan las lluvias y los campamentos de los invasores se verán negativamente afectados; si Mohamed VI ha calentado ya la situación con su discurso del día 9 de este mes, no debemos esperar buenas palabras tras la visita de los Reyes a Ceuta, tan deseada y esperada.
Si este empeoramiento se produjera, ¿se suspenderían las elecciones ante una hipotética declaración del estado de alarma u otra situación excepcional? Preferiría ser calificado de agorero antes de que pudiera suceder, pero digo lo que pienso. @mundiario