La segunda jornada de visorías del Club León se desarrolló este martes en los campos de la Deportiva Enrique Fernández Martínez, donde desde las 12:00 hasta las 18:00 horas participaron las categorías 2010-2011 y 2015-2016, con decenas de aspirantes que buscan un lugar en las fuerzas básicas del equipo esmeralda.
Los niños acudieron con uniforme blanco y un kilo de comida como parte del programa “León sin hambre” del Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF), sumando solidaridad al deporte.
Mientras los pequeños eran divididos por posiciones y asignados a equipos para las pruebas, familiares y padres observaban atentos, con la esperanza de ver brillar a sus hijos.
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Entre las familias presentes estuvieron los Juárez Bello, quienes acompañaron al pequeño Santiago, de la categoría 2015-2016, quien juega como medio por derecha en la escuelita del Colegio Británico desde los cinco años.
Su hermano mayor, Carlos Juárez, explicó que la pasión de Santiago por el futbol es herencia familiar. “Todos somos muy fans, en especial de León. Vamos a los estadios de otras ciudades y todo. Y de ahí le empezó a gustar el futbol. Como mi abuelo jugó en Uruguay, pues ahí todavía le surgió esa pasión más”, comentó.
Desde Salamanca con ilusión
La convocatoria también atrajo a aspirantes de otras partes del estado. Eric Rafael, de 11 años, viajó desde Salamanca junto a su familia tras ser notificado por su equipo, Linces, sobre las pruebas en León. El contención llegó con la ilusión de demostrar su talento ante los visores esmeraldas.
Para su madre, Karla Salcedo, lo más importante en estas edades no es solo la habilidad técnica, sino los valores. “Que se les vea la disciplina y que se les vean las ganas, porque así que jueguen perfecto, no creo que busquen ahorita. Es muy importante que los papás también nos disciplinemos con ellos, porque esto requiere de mucha entrega, de tiempo, de dinero y de todo con los niños que quieren ser futbolistas”, señaló.