Eran filas y filas de autos que llegaban al “Club de Golf El Bosque”, convirtiéndose en un río humano hasta llegar a un lugar abierto, donde más de 3 mil sillas esperaban frente a un templete con tres pantallas gigantes. Parecía la celebración de un concierto, pero todo se debía a la presentación de un historiador de contracorriente: Juan Miguel Zunzunegui, el “rockstar” que explica nuestra naturaleza criolla.
Con una promoción de los empresarios de INNOVA, Guillermo Velasco Velázquez, Ricardo Succar y Guillermo Velasco Padilla, junto con todo su equipo de trabajo y el apoyo del inventivo Alejandro Torres, invitaron y llevaron a más de 3 mil ciudadanos interesados en el tema. Una apuesta que pocos pueden hacer, no solo por la logística de un evento de tal magnitud, sino también por el significado político de la visión de Zunzunegui.
El historiador dice que somos un pueblo sometido a una narrativa antihispánica, en la que fuimos “conquistados” y “esclavizados”. Desde la infancia nos inculcaron que había dos bandos: los perversos conquistadores y los pobres aztecas. “¡Mueran los gachupines!” era el grito de la insurgencia independentista, y ese mismo grito, más el complemento “¡Viva México, hijos de la jijurria!”, es el grito de cada 16 de septiembre, cuando celebramos nuestra independencia.
Después de los reclamos injustificados de nuestro gobierno cuatroteísta a la Corona Española por hechos de hace 500 años, de solicitar disculpas por habernos hecho quienes somos, Zunzunegui se puso de moda. Es el campeón indiscutible del mestizaje y de los valores nacionales, desde que éramos la Nueva España hasta nuestros días. Con claridad, explica el triunfo de los tlaxcaltecas sobre la tiranía de los aztecas, así como el genio y el valor que demostró Hernán Cortés al incitar y acompañar a miles de rebeldes con sólo 400 ibéricos harapientos. Revisa el carácter caníbal de nuestros antepasados, los 8 mil sacrificios humanos que realizaban cada año y su civilización prehispánica, mucho más atrasada de lo que la pintan los libros oficiales. Revisa todo.
¿Conquista o liberación? ¿Sometimiento o mestizaje? Ver nuestra historia a la luz de los hechos y de la narración de Zunzunegui nos hace pensar. Los reclamos por el mestizaje son absurdos —por no decir otra cosa— porque, sin ese hecho, quienes reclaman no existirían. Cuando el orador mencionó que era absurdo el reclamo de la presidenta Sheinbaum por lo que sucedió a los aztecas, dado que su raíz no tiene nada que ver con nuestro mestizaje, hubo 3 mil sonrisas convertidas en alharaca.
Bien dice Zunzunegui que estamos acostumbrados a culpar a todo el mundo de nuestros fracasos: a los gringos, a los europeos, a los conquistadores, “al árbitro” cuando marca penalty o no lo marca y la selección pierde. Hasta Felipe Calderón y el neoliberalismo son responsables de nuestras desgracias.
El evento, que fue gratuito y por invitación, tuvo una connotación especial por la gran participación ciudadana y por la convocatoria de un plan bien promovido y organizado. El propio Zunzunegui dijo que “parecía un mitin” y, en cierta forma, lo fue. La mentalidad de los leoneses está lo más distante posible de los discursos oficiales, desde el sinarquismo hasta la hazaña de un puñado de coterráneos encabezados por Vicente Fox, quien logró la alternancia en el poder hace 26 años.
Al final, Zunzunegui cayó en la paradoja del victimismo al afirmar que los “masones” y los ingleses habían logrado dividir a México. Algo de dudosa veracidad. Sin embargo, su reflexión es muy buena: hay que amar lo que somos.
AAK