La izquierda alternativa vuelve a llegar dividida a unas elecciones generales. Podemos y el Frente Amplio agotaron hasta el último minuto el plazo para registrar coaliciones electorales, pero no consiguieron superar el nudo gordiano de la negociación: el encaje de la exministra Irene Montero en Madrid y, con él, la discusión sobre quién debía liderar la candidatura del espacio progresista en la capital. El registro de coaliciones ante la Junta Electoral Central (JEC) cerró a las 23.59 horas de este viernes terminó sin una candidatura estatal conjunta y con las dos principales cabezas del espacio preparando papeletas diferentes en prácticamente toda España, 47 de 52 circunscripciones.
La última tentativa llegó apenas unas horas antes del cierre. Frente Amplio trasladó por escrito a Podemos una propuesta que incluía puestos de salida en Madrid y Cataluña, participación en la dirección de un eventual grupo parlamentario y un reparto de responsabilidades y recursos. En la capital, la fórmula situaba a Montero en un puesto de salida de la candidatura encabezada por el diputado autonómico Emilio Delgado, de Más Madrid. La oferta pretendía resolver el conflicto mediante un tándem, pero los morados la rechazaron.
La respuesta de los morados mantuvo la misma línea que Ione Belarra había defendido durante los días anteriores. El partido de la exministra de Derechos Sociales ha preferido ir por libre para cerrar acuerdos territoriales allí donde fuera posible y dejar fuera de esa negociación Madrid y Cataluña, donde asumen que pueden competir con sus potenciales socios en otras comunidades autónomas, después de haber pactado con ERC no concurrir en las cuatro circunscripciones catalanas a cambio de que su portavoz y principal activo electoral, Gabriel Rufián, hiciera campaña para Montero y los suyos en el resto de España.
Los morados plantearon avanzar en comunidades como Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, Navarra, Andalucía, Castilla y León, Castilla-La Mancha, La Rioja, Extremadura y Murcia, en muchos casos junto a Izquierda Unida (IU) y, cuando tuviera implantación, con el Movimiento Sumar (MS) creado por la vicepresidenta segunda Yolanda Díaz.
El desacuerdo de fondo era, por tanto, más que el reparto de puestos. Frente Amplio defendía una negociación global y un proyecto estatal común, mientras Podemos reclamaba una fórmula más flexible que permitiera cerrar pactos en territorios concretos sin tener que resolver previamente la disputa de Madrid y Cataluña. Antonio Maíllo, coordinador federal de IU, había rechazado esta vía después de que Belarra lo emplazara a sentarse a conversar al margen del resto de la coalición, y había insistido en que la negociación debía realizarse dentro del Frente Amplio y no mediante acuerdos parciales con Podemos.
Madrid, el punto donde se quebró la negociación
Madrid terminó siendo el principal tanto del desencuentro. Montero ganó las primarias de Podemos sin ninguna candidatura rival y quedó legitimada por su formación para encabezar la candidatura madrileña, con 24.136 votos de un total de 26.590. Frente Amplio, por su parte, había situado a Delgado como número uno y rechazaba desplazarlo para hacer sitio a la dirigente morada, toda vez que Más Madrid reivindica su figura de partido territorial como Compromís, Chunta Aragonesista o Més en la Comunidad Valencia, Aragón y Baleares.
Delgado llegó a defender públicamente que Montero podía ocupar un puesto de salida, pero no el primero. El argumento de Más Madrid era que Podemos no tiene representación en la Asamblea regional, mientras la formación madrileña lidera la oposición incluso por delante del PSOE. Podemos, en cambio, consideraba que la candidatura de Montero debía tener autonomía propia y que Madrid y Cataluña constituían situaciones singulares que no debían bloquear los acuerdos en el resto del país, en las que también imponían sus condiciones.
El choque se agravó por el acuerdo previo entre Podemos y ERC. La formación morada decidió no concurrir con una candidatura propia en Cataluña y pactó con los republicanos una colaboración electoral que incluye la participación de Rufián y Montero en actos de campaña. Ese entendimiento dificultaba a su vez la integración de Podemos en una candidatura catalana del Frente Amplio, donde están los Comuns y donde la lista barcelonesa estará dirigida por la candidata a la presidencia Ada Colau, con el ministro de Cultura Ernest Urtasun como número dos.
Podemos acepta al Frente Amplio en Canarias y la Comunidad Valenciana
La ruptura no significa que las dos estructuras vayan a competir separadamente en absolutamente todo el territorio. Al contrario, hubo acuerdos concretos. En Canarias, Podemos, Nueva Canarias, IU y Movimiento Sumar concurrirán bajo una fórmula conjunta denominada Unidad del Pueblo Canario (UPC). En la Comunidad Valenciana también se alcanzó un acuerdo entre las fuerzas implicadas, aunque con una arquitectura territorial propia liderada por Compromís, que incluirá a Esquerra Unida del País Valencià (EUPV) bajo la marca de Compromís-Front Valencià. Son, sin embargo, excepciones frente al fracaso de la negociación estatal.
En Aragón, Baleares y otras comunidades se han configurado candidaturas amplias con partidos territoriales y organizaciones integradas en Frente Amplio, pero sin Podemos. Aragón concurrirá con una coalición formada por Chunta Aragonesista, IU, Movimiento Sumar, Partido Verde Aragón y Recortes Cero, mientras Baleares ha avanzado con Ara Més, Sumar e IU. El resultado es un mapa electoral mucho más fragmentado que el que perseguían quienes reclamaban una candidatura común.
Andalucía, sin embargo, será probablemente el mayor abismo de la izquierda por una dispersión en cuatro papeletas, si finalmente los morados deciden concurrir. Frente Amplio Por Andalucía se presentó de la mano de Iniciativa del Pueblo Andaluz, pero sin Podemos y, además, Adelante Andalucía mantiene su propia candidatura. El espacio situado a la izquierda del PSOE queda así dividido en varias papeletas en una comunidad donde el número de escaños por provincia hace especialmente relevante la concentración de votos.
Una fractura que llega hasta las listas
El problema se traslada ahora a la elaboración de las candidaturas. Frente Amplio ha cerrado una coalición integrada por IU, Más Madrid, Comuns y Movimiento Sumar y ha sumado a distintas organizaciones territoriales como Batzarre, Iniciativa del Pueblo Andaluz, Somos Asturies, Recortes Cero y el Partido Humanista. Podemos, por su parte, tendrá que configurar sus listas allí donde finalmente no haya pactado con otras fuerzas.
La ruptura también deja en evidencia el peso que han tenido los liderazgos personales en la negociación. Montero quería mantener una posición central en Madrid; Colau fue designada candidata del Frente Amplio y durante la negociación llegó a mostrarse dispuesta a apartarse para facilitar un acuerdo; Delgado defendió su candidatura madrileña; y Rufián intentó ejercer de puente entre diferentes organizaciones hasta terminar reconociendo públicamente que su intento de construir un frente común había fracasado.
La propia negociación dejó muestras de la presión interna que soportaban las formaciones. Dentro de Podemos hubo dirigentes que reclamaron hasta el último momento un acuerdo general. Javier Sánchez Serna pidió un “esfuerzo sincero” para evitar la división, mientras otras voces del espacio también defendieron que las diferencias entre las direcciones no deberían impedir acuerdos electorales. El llamamiento, sin embargo, no consiguió alterar la posición oficial del partido. @mundiario