MORELIA, Mich., 16 de abril de 2026.- “Te hablamos en nombre de la empresa… de las cuatro letras”, dijo una voz al otro lado del teléfono. Esa frase se repitió como forma de contacto inicial en casos de extorsión en Michoacán, fenómeno que desde hace cuatro meses se intentó contener con la estrategia denominada Plan Michoacán, con énfasis en empresarios y productores. Sin embargo, cifras de la Fiscalía General del Estado señalaron rezago en las denuncias.
La extorsión en la entidad opera mediante esquemas que incluyeron amenazas, exigencias de pago y control de actividades económicas en distintas regiones. Uno de los mecanismos más frecuentes consiste en llamadas telefónicas en las que los responsables se identifican como integrantes de grupos delictivos, que ofrecen protección o apoyos inmediatos.
Otro esquema es a través de visitas directas a establecimientos comerciales. En estos casos, los agresores fijan cuotas periódicas a cambio de permitir la operación de los negocios. También está la imposición de pagos a productores del sector agrícola, quienes enfrentaron cobros relacionados con la siembra, la cosecha, el empaque y el traslado de mercancías.
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