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El Diario 17 Oct, 2026 20:31 (11 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

Renace con nuevos bríos el histórico Edificio Kress

Por Jaime Torres/El Diario de El Paso En Estilo de Vida Estados Unidos, Texas
Renace con nuevos bríos el histórico Edificio Kress
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Reapertura del histórico Edificio Kress en El Paso tras casi tres décadas cerrado.
• Proyecto de Franklin Mountain Investments liderado por Paul L. Foster con finalización prevista para noviembre.
• Conservación integral de la arquitectura mediterránea y art déco original inaugurada en 1938.

Las puertas del histórico e icónico Edificio Kress volverán a abrirse para la comunidad fronteriza después de casi tres décadas de permanecer cerrado, en un proyecto de rehabilitación que busca devolverle la vida a uno de los inmuebles más emblemáticos del Centro de El Paso y rescatar parte de la memoria comercial de la ciudad.

Durante un recorrido con El Diario de El Paso, directivos de la empresa vinculada al proyecto de renovación, mostraron los avances de los trabajos y explicaron el nuevo concepto que albergará el edificio, ubicado en la esquina de Mills y Oregon, cuya reapertura está prevista para finales de noviembre, coincidiendo con el inicio de WinterFest, una de las temporadas festivas más tradicionales de la ciudad.

El inmueble, que conserva la arquitectura con la que fue inaugurado en 1938, albergó durante décadas la tienda Kress, una sucursal local de las tiendas departamentales Kress Five and Dime, perteneciente a una cadena comercial estadounidense.

La tienda cerró sus puertas en 1997, dejando tras de sí un espacio que durante años permaneció fuera de la vida cotidiana de los paseños.

La empresa que encabeza la recuperación del inmueble es Franklin Mountain Investments, LLC, propiedad del empresario Paul L. Foster. Su cartera abarca bienes raíces, construcción, energía, capital privado, aviación, deportes, restaurantes y dispositivos médicos, entre otros sectores. El rescate de Kress forma parte de su presencia en el mercado inmobiliario del Centro de El Paso.

Ahora, 29 años después, el edificio se prepara para una nueva etapa en la que la historia será uno de sus principales atractivos. “Por fuera no ha cambiado nada. Está igual que en 1938”, explicó William Skell, director de operaciones de Franklin Mountain Investments, al destacar la intención de preservar la identidad arquitectónica del inmueble.

Dijo que la construcción comenzó en 1937 y concluyó al año siguiente, después de que establecimientos anteriores de la cadena en ese lugar sufrieran incendios. El edificio actual se convirtió así en una de las expresiones arquitectónicas más distintivas del Centro Histórico de El Paso.

Durante el recorrido fue posible apreciar cómo la rehabilitación ha buscado conservar los elementos que dan personalidad al inmueble, desde sus puertas de madera y escaleras hasta las lámparas, los acabados y los pisos originales de terrazo.

Algunos componentes han sido restaurados y otros reproducidos siguiendo los diseños originales, con la participación de especialistas en trabajos de conservación arquitectónica.

La fachada, con sus colores y detalles característicos, se mantiene prácticamente intacta. En el interior, los trabajos han permitido recuperar elementos que durante décadas formaron parte del paisaje cotidiano de quienes visitaban la tienda.

La arquitectura, de inspiración mediterránea y con influencias españolas y marroquíes, constituye uno de los principales valores históricos del edificio. De acuerdo con los directivos, la tienda de El Paso figuraba entre las favoritas del responsable de diseñar los establecimientos de la cadena, precisamente por sus características arquitectónicas.

Uno de sus rasgos distintivos es la terracota arquitectónica, utilizada para dar forma a los relieves y ornamentos de la fachada. El sitio del proyecto identifica este trabajo como una expresión del art déco que incorpora referencias mayas, españolas, de la India y de la tradición hispano-musulmana. Esa combinación contribuye a la singularidad del inmueble dentro del paisaje urbano del Centro.

El diseño corresponde a Edward Sibbert, arquitecto que durante 25 años estuvo al frente del área de arquitectura de Kress y participó en la construcción o remodelación de más de 150 establecimientos en Estados Unidos. Su trabajo convirtió las fachadas y los interiores de las tiendas en parte de la identidad comercial de la empresa.

El rescate cobra mayor significado porque el inmueble llegó a encontrarse en condiciones de deterioro y fue adquirido después de un proceso de bancarrota, según explicaron los representantes del proyecto.

La intervención no pretende borrar las huellas del pasado, sino incorporarlas a una propuesta contemporánea que permita a las nuevas generaciones conocer el edificio y a quienes lo recuerdan, revivir una parte de su historia.

Uno de los espacios que promete despertar mayor nostalgia será el área inspirada en los antiguos comedores de las tiendas departamentales, donde la experiencia de comprar también incluía sentarse a disfrutar un refresco, un helado o algún alimento tradicional.

Los responsables del proyecto adelantaron que se recuperarán conceptos asociados con aquella época, entre ellos una fuente de sodas de estilo clásico, con malteadas, refrescos preparados con jarabes, helados, sundaes y banana splits.

La denominación Five and Dime remitía al modelo de tiendas de variedades a precios económicos que se extendió por Estados Unidos.

“En Kress podían encontrarse productos tan distintos como cosméticos y pasteles de cumpleaños, mientras sus mostradores de alimentos y café propiciaban encuentros cotidianos. Esa mezcla de compras y convivencia ayuda a explicar el arraigo que el establecimiento conserva entre generaciones de paseños”, expresó Hanir Arellano, gerente de Operaciones.

También se contempla recuperar algunos productos de comida que se ofrecían originalmente en el establecimiento, entre ellos los llamados macaroni tacos, como parte de una propuesta que busca conectar a los visitantes con los recuerdos de la antigua tienda.

La intención es que el edificio no se convierta únicamente en un espacio para comer, sino en un lugar donde la gastronomía y la convivencia permitan recuperar parte de la experiencia comercial de otras generaciones.

“Mucha de la emoción está en traer de vuelta los artículos originales. Es una parte importante porque despierta mucha nostalgia”, explicaron los directivos al presentar el área del comedor.

La propuesta también incluirá una cafetería con panadería artesanal, cuya oferta complementará los diferentes conceptos gastronómicos que se instalarán en el inmueble.

Nueve restaurantes y un espacio para toda la familia

La rehabilitación contempla la instalación de nueve operadores gastronómicos locales y un bar de servicio completo en el primer piso, donde se ofrecerá una amplia variedad de platillos para residentes y visitantes.

La oferta incluirá pizza, tacos, mariscos, ramen, pollo y antojitos mexicanos, además de otros conceptos que buscarán satisfacer distintos gustos y presupuestos.

Los espacios de preparación han sido diseñados para atender una importante afluencia de clientes. En el área de pizza, por ejemplo, se instalaron hornos con capacidad para preparar aproximadamente entre 12 y 16 piezas por tanda, dependiendo de su tamaño.

El complejo gastronómico tendrá una capacidad estimada de entre 200 y 250 personas, con áreas comunes para que las familias y grupos de amigos puedan sentarse juntos, aunque cada integrante elija alimentos de diferentes establecimientos.

Los directivos también anunciaron que se contempla una plataforma digital para facilitar los pedidos desde el teléfono celular, de manera que los visitantes puedan ordenar productos de distintos restaurantes y pagar en una sola cuenta, sin tener que hacer filas por separado en cada local.

El servicio estará disponible durante diferentes momentos del día, desde el desayuno hasta la cena, con opciones para consumir en el lugar o llevar los alimentos.

Más que restaurantes: música, actividades y entretenimiento

La nueva etapa del edificio también contempla una programación de actividades para distintos públicos, con propuestas dirigidas a niños, adultos y familias.

Los responsables señalaron que habrá música, espectáculos y eventos relacionados con distintas temporadas de celebración, con expresiones tanto de la cultura mexicana como de las tradiciones estadounidenses.

“El objetivo es mantener el espacio activo durante todo el año y convertirlo en un punto de encuentro para la comunidad fronteriza. Entre los elementos decorativos anunciados destaca un letrero de neón con la figura de un lagarto, inspirado en referencias emblemáticas de la zona de San Jacinto, que se integrará al diseño interior del bar principal”, dijo Arellano.

A la oferta gastronómica se sumarán espacios comerciales dedicados a productos deportivos, camisetas de equipos locales y regionales, artículos de recuerdo y otros productos vinculados con la identidad de El Paso y la región.

Explicó que el primer piso concentrará la mayor parte de la oferta gastronómica y las áreas de convivencia. El segundo albergará una tienda deportiva identificada durante el recorrido como Sportsmart, cuya apertura está prevista aproximadamente un mes después de la inauguración del área de alimentos.

En el sótano se proyecta un spa de alta categoría, conectado con el Hotel Plaza mediante un túnel subterráneo. Este espacio tendrá una apertura posterior, tentativamente prevista para febrero, de acuerdo con los plazos mencionados durante la visita.

El proyecto también contempla la incorporación de una oferta de productos y recuerdos regionales, con la intención de que los visitantes puedan llevarse una muestra de la identidad cultural de El Paso y de la región fronteriza.

Aunque los directivos no dieron a conocer el monto total de la inversión, estimaron que las operaciones del complejo generarán entre 200 y 250 empleos.

De esta manera, el edificio buscará atraer tanto a los residentes como a los turistas que visitan la ciudad, particularmente durante la temporada navideña, cuando WinterFest convierte al Centro en uno de los principales puntos de reunión.

El inmueble cuenta con aproximadamente 45 mil pies cuadrados de superficie, distribuidos en tres niveles: un sótano y dos pisos principales, de alrededor de 15 mil pies cuadrados cada uno.

Al momento del recorrido, los trabajos registraban un avance aproximado del 90 por ciento, con labores pendientes para completar los distintos espacios y preparar la apertura escalonada de algunas de las áreas.

Los representantes del proyecto destacaron que la recuperación de Kress forma parte de una apuesta más amplia por revitalizar el Centro de El Paso mediante la rehabilitación de edificios históricos y la creación de nuevos espacios de convivencia.

William Skell explicó que el responsable de la inversión ha participado en otros proyectos de renovación en la zona, entre ellos el Teatro Plaza, el Edificio Mills y el Hotel Plaza, además de iniciativas relacionadas con el desarrollo del entretenimiento y la actividad comercial del Centro.

Desde esa perspectiva, el rescate de Kress representa una nueva oportunidad para recuperar un inmueble que permaneció durante años fuera de la dinámica urbana.

La cercanía con hoteles, espacios culturales, restaurantes y las actividades de WinterFest podría convertirlo en una pieza importante de la oferta turística y de entretenimiento de la ciudad.

Pero más allá de los nuevos negocios, la reapertura tiene un componente emocional difícil de medir en cifras: devolver a la comunidad un edificio que forma parte de los recuerdos de generaciones de paseños.

Para quienes conocieron la antigua tienda, regresar significará reencontrarse con una arquitectura familiar y con la memoria de aquellos años en que Kress era parte del movimiento comercial del Centro. Para los más jóvenes, será la oportunidad de descubrir un espacio histórico que ahora combinará detalles de otra época con servicios y experiencias contemporáneas.

La huella de Samuel Henry Kress en El Paso también alcanza el ámbito artístico. El empresario reunió una colección de más de tres mil obras europeas, con una presencia destacada del Renacimiento italiano, que posteriormente se distribuyeron entre museos e instituciones estadounidenses.

El Museo de Arte de El Paso recibió, por medio de la Fundación Samuel H. Kress, un conjunto de 59 piezas: 57 pinturas y dos esculturas de mármol. La aportación fue fundamental para el establecimiento del museo y constituye el núcleo de su colección europea. Así, el apellido Kress permanece ligado a dos espacios de la memoria local: el antiguo comercio del Centro y el patrimonio artístico de la ciudad.

A finales de noviembre, cuando las luces de WinterFest comiencen a iluminar nuevamente las calles del Centro, el Edificio Kress se sumará a la celebración con una nueva identidad.

Después de 29 años de silencio, sus puertas volverán a abrirse. Y con ellas regresará una parte de la historia de El Paso, renovada, pero todavía reconocible para quienes nunca olvidaron su esplendor.

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