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Mundiario 18 Oct, 2026 16:50 (8 min de lectura)
Riesgo / Alerta

Fuego contra el petróleo ruso: Ucrania responde a los planes de Trump con un ataque masivo

Por Diego Tudares En Mundo Rusia, Leningrado
Fuego contra el petróleo ruso: Ucrania responde a los planes de Trump con un ataque masivo
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Ucrania lanzó más de 1.015 drones contra Rusia el 18 de octubre.
• El ataque masivo golpeó terminales petroleras en San Petersburgo y Leningrado.
• Se registraron incendios, cortes eléctricos y daños a infraestructura digital clave.

Ucrania ejecutó durante la madrugada del domingo 18 de octubre una de las ofensivas aéreas más masivas del conflicto, lanzando más de 1.015 drones contra 15 regiones de la Federación Rusa. El epicentro del ataque fue San Petersburgo y la adyacente región de Leningrado, donde las defensas antiaéreas locales afirmaron haber interceptado alrededor de 145 aparatos no tripulados. La incursión, confirmada por el gobernador de la ciudad, Alexandr Beglov, rompió la relativa inmunidad de la zona al cobrarse la vida de un civil, dejar a varias personas heridas y provocar incendios de grandes proporciones en las terminales petroleras de Ruchi y del Gran Puerto de la ciudad.

La agresión colapsó temporalmente el tráfico aéreo del Aeropuerto Internacional de Púlkovo, que debió restringir sus operaciones por motivos de seguridad. Asimismo, las autoridades de la región de Leningrado reportaron un corte de suministro eléctrico que afectó a cerca de 20.000 personas. El ataque coordinado golpeó además infraestructuras digitales y logísticas estratégicas, dañando un centro de datos de la red social VK (Vkontakte), un puente urbano y un almacén de la empresa de comercio electrónico Ozon. Esta demostración de fuerza por parte de Kiev surge en un momento de alta tensión geopolítica tras los recientes bombardeos rusos contra la red eléctrica ucraniana y coincide con los debates sobre el futuro del apoyo militar y la presión diplomática de la administración estadounidense.

El Ministerio de Defensa ruso aseguró que sus sistemas habían derribado 1.015 drones ucranianos sobre distintas regiones del país, Crimea y el mar Negro. Se trata de una cifra difundida por Moscú que no equivale necesariamente al número de aparatos que alcanzaron sus objetivos ni permite verificar de forma independiente la magnitud total de la operación. Sin embargo, el balance oficial y los incendios comunicados por las autoridades locales apuntan a una ofensiva extensa y coordinada.

El principal interés estratégico estuvo en las instalaciones petroleras. Los ataques provocaron incendios en la Terminal Petrolera de San Petersburgo y en el depósito de Ruchi, que dispone, según las informaciones difundidas, de una capacidad de almacenamiento cercana a los 74.000 metros cúbicos. Las instalaciones sirven para almacenar y distribuir combustibles, incluidos distintos tipos de gasolina y diésel. La terminal portuaria de la ciudad constituye además una infraestructura importante para el movimiento de productos petrolíferos por carretera, ferrocarril y vías navegables.

La extensión de los objetivos revela una estrategia que busca complicar la logística, la distribución energética y determinados servicios tecnológicos rusos. No obstante, los efectos operativos de cada impacto, el tiempo necesario para reparar las instalaciones y las pérdidas económicas reales deberán establecerse con información adicional.

El petróleo ruso vuelve al centro del choque entre Zelenski y Trump

El momento elegido para la ofensiva tiene una dimensión política evidente. Apenas unos días antes, Trump había suspendido la aplicación de buena parte de las sanciones y los aranceles previstos en la nueva legislación estadounidense conocida como Graham Act, diseñada para aumentar la presión económica sobre Rusia y sobre determinados países que compren sus hidrocarburos.

La ley contemplaba medidas que podían incluir aranceles de hasta el 100% sobre mercancías procedentes de países que mantuvieran determinadas relaciones comerciales con el petróleo y el gas rusos. Sin embargo, la orden de Trump aplazó numerosas disposiciones antes de su entrada en vigor. El secretario de Estado, Marco Rubio, explicó que la Administración se tomaría hasta 60 días para evaluar sus posibles consecuencias económicas.

La Casa Blanca defiende que debe medir el impacto de las sanciones sobre los mercados internacionales y la economía estadounidense, especialmente en un contexto de encarecimiento energético y alteraciones del suministro mundial. La decisión también llega antes de las elecciones legislativas de noviembre, cuando los precios de la energía constituyen una preocupación política interna.

Washington ha defendido un acuerdo para facilitar la llegada de diésel ruso al mercado estadounidense, una iniciativa presentada como una forma de aliviar la presión sobre los precios. La apertura de ese canal comercial, todavía pendiente de su desarrollo efectivo según las informaciones disponibles, contrasta con los esfuerzos de Ucrania y sus aliados europeos por reducir los ingresos energéticos que contribuyen a financiar la guerra rusa.

A través de un mensaje en sus redes sociales, Zelenski advirtió que paralizar estas restricciones y ofrecer "recompensas financieras" a Vladímir Putin en medio de un conflicto que ya cumple cuatro años y medio solo servirá para "animarlo a seguir atacando". El líder ucraniano enfatizó la falta de reciprocidad de Moscú, denunciando que desde que la Casa Blanca sugirió un acuerdo de tregua energética, las fuerzas rusas han ejecutado una feroz campaña de bombardeos lanzando ofensivas contra más de 15 instalaciones críticas de generación y transmisión de electricidad en Ucrania, buscando forzar apagones masivos antes de la llegada del invierno.

En este escenario, los ataques contra las terminales petroleras rusas funcionan como una respuesta militar y económica a una coyuntura diplomática desfavorable para Kiev. No significa que Ucrania haya abandonado la vía negociadora, sino que pretende conservar capacidad de presión mientras cuestiona las concesiones que, a su juicio, favorecen a Moscú.

El ataque contra San Petersburgo se produce después de que Trump anunciara un supuesto alto el fuego energético entre Rusia y Ucrania que no se ha traducido en el cese de las ofensivas. Zelenski afirmó que, durante la semana anterior, Rusia había atacado en 76 ocasiones instalaciones energéticas, petroleras y gasísticas ucranianas.

El mandatario también denunció que las fuerzas rusas habían empleado durante ese periodo miles de drones, bombas aéreas y decenas de misiles. Según Kiev, numerosos ataques se dirigieron contra infraestructuras necesarias para mantener el suministro eléctrico, con cortes que dejaron a decenas de miles de familias sin servicio. Estas cifras proceden de las autoridades ucranianas y no han podido verificarse de manera independiente en su totalidad.

Moscú, por su parte, presenta sus ataques contra Ucrania como parte de una campaña militar sostenida y sostiene que las operaciones ucranianas en territorio ruso no alterarán el curso de la guerra. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha restado importancia estratégica a los bombardeos, aunque los incendios en instalaciones de combustible y las restricciones aeroportuarias muestran que las ofensivas sí obligan a movilizar recursos de emergencia y defensa aérea.

La tensión con Estados Unidos amenaza el margen de maniobra de Kiev

La relación entre Zelenski y Trump atraviesa una fase delicada. A la disputa por las sanciones se suman las diferencias sobre los ataques contra las refinerías rusas y las inquietudes ucranianas por posibles restricciones en el acceso a servicios de comunicaciones por satélite. El presidente Zelenski confirmó en una entrevista para el programa estadounidense Meet the Press de la cadena NBC que el gobierno de Donald Trump ha reanudado el suministro de información de inteligencia estratégica a Ucrania.

El mandatario detalló que el flujo de datos críticos estuvo bloqueado por la Casa Blanca y agradeció que haya sido finalmente reactivado. Zelenski enfatizó la gravedad de la interrupción explicando que Ucrania quedó completamente desarmada informativamente durante tres días consecutivos de bombardeos balísticos rusos. Según especificó el líder ucraniano, solo el Pentágono dispone de la tecnología satelital de alerta temprana (como el Sistema Infrarrojo Basado en el Espacio de EE UU) capaz de detectar en tiempo real los lanzamientos de estos proyectiles de alta velocidad, una asistencia que resulta indispensable para activar las alarmas antiaéreas en las ciudades y salvar vidas.

La ofensiva sobre San Petersburgo y la región de Leningrado, situada a más de 1.000 kilómetros del frente, consolida la estrategia del Servicio de Seguridad de Ucrania (SBU) y de la Inteligencia Militar (GUR) de utilizar drones de largo alcance para golpear el corazón de la economía rusa. El ataque coordinado contra el depósito petrolero de Ruchi y el Gran Puerto de la ciudad demuestra que Kiev considera los nodos de exportación de crudo en el mar Báltico como el principal punto de presión económica contra el Kremlin.

Al mismo tiempo, la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de congelar temporalmente las sanciones contra la exportación de diésel ruso para contener la inflación de los combustibles —a solo semanas de las elecciones legislativas del 3 de noviembre— evidencia un distanciamiento geopolítico estructural entre Washington y Kiev. Mientras que para la administración Trump la prioridad es estabilizar los mercados energéticos globales y forzar una mesa de negociación, el presidente Volodímir Zelenski defiende que estrangular los ingresos petroleros de Moscú es la única vía para frenar la destrucción de la red eléctrica ucraniana, reflejando que los objetivos de seguridad de la Casa Blanca y las necesidades de supervivencia de Ucrania ya no coinciden.

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