Lo que pretendía ser un acto de respaldo político y simbólico a la oposición venezolana ha derivado en una tormenta política en Madrid. La presencia de María Corina Machado en la Puerta del Sol, arropada por miles de asistentes y por el Gobierno regional, ha quedado marcada por unos cánticos que han desatado una fuerte reacción en la izquierda.
Durante la espera previa a la intervención de la dirigente venezolana, el cantante Carlos Baute animó al público desde el escenario, momento en el que comenzaron a escucharse gritos como “mona” o “fuera la mona”, dirigidos contra Delcy Rodríguez. Las consignas, que partieron de algunos asistentes, se extendieron por la plaza y acabaron convirtiéndose en uno de los focos de mayor controversia del evento.
La reacción política no se hizo esperar. Desde Más Madrid, su portavoz Manuela Bergerot calificó los cánticos de “racistas” y exigió una condena inmediata por parte de Ayuso, al considerar que lo ocurrido no solo atenta contra personas concretas, sino contra los valores democráticos. En la misma línea, la dirigente de Podemos Isa Serra denunció el tono “clasista” y “golpista” del episodio, elevando aún más la presión sobre el Ejecutivo autonómico.
El contexto agrava la polémica. El acto formaba parte de la agenda institucional organizada por la Comunidad de Madrid en torno a la visita de Machado, que incluyó la entrega de la Medalla de Oro regional. La oposición considera que este reconocimiento, unido a la puesta en escena en pleno corazón de la capital, convierte el evento en algo más que un simple acto político, acercándolo a una operación de alto voltaje ideológico.
Además, el incidente ha reavivado las críticas de la izquierda madrileña, que ya había cuestionado la visita de la dirigente venezolana. Para estos partidos, el homenaje institucional y la visibilidad otorgada a Machado forman parte de una estrategia de confrontación política que trasciende el ámbito internacional.
"Fuera la mona" grita Carlos Baute en referencia a Delcy Rodríguez en el acto de exaltación a Marina Corina. Acto auspiciado por el PP del "Pedro Sanchez hijo de puta" camuflado en "Me gusta la fruta". Se autodefinen como la derecha democrática y liberal.pic.twitter.com/sc0y61JGYn
— Jagoba Álvarez Ereño (@Jagospierre) April 19, 2026
Mientras tanto, desde el entorno del Gobierno regional no se ha producido una condena explícita de los cánticos, lo que ha intensificado las acusaciones de “silencio cómplice” por parte de la oposición. El episodio ha saltado también al debate mediático, donde voces críticas han subrayado la gravedad de recurrir a insultos de carácter racial en un acto público.
Con más de 10.000 asistentes congregados en la Puerta del Sol, el acto pretendía proyectar una imagen de unidad en torno a la causa venezolana. Sin embargo, los gritos han terminado eclipsando el mensaje político y abriendo un nuevo frente en la ya crispada escena madrileña.
En definitiva, lo ocurrido no solo cuestiona el desarrollo de un acto concreto, sino que vuelve a situar en el centro del debate los límites del discurso político y la responsabilidad institucional ante episodios de este tipo. Una polémica que, lejos de apagarse, amenaza con seguir marcando la agenda en los próximos días. @mundiario