El domingo pasado hablamos sobre los más de treinta candidatos que aspiran a ser presidentes de Perú y cómo durante una década, este país ha mantenido una crisis institucional que tiene a su sistema de partidos en la cuerda floja. Desde 2016, ningún presidente electo ha logrado terminar su mandato: Pedro Pablo Kuczynski, Martín Vizcarra, Pedro Castillo, Dina Boluarte y José Jerí se fueron por renuncias o por “incapacidad moral permanente”.
El país tiene hoy a su octavo presidente después de 10 años, José María Balcázar, un congresista de Perú Libre de 83 años que fue elegido por el propio Congreso el pasado 18 de febrero de 2026 tras la censura a Jerí, quien sólo sobrevivió cuatro meses al cargo después de que salieran a la luz sus presuntas reuniones con empresarios chinos.
En este escenario de inestabilidad, las elecciones de las que hablamos la semana pasada se extendieron al lunes 13 debido a fallas logísticas sin precedentes, que impidieron a más de 60 mil ciudadanos ejercer su derecho al voto, principalmente en Lima.
El lunes, un día después de la votación oficial, con el 93% de los votos escrutados, la candidata de derecha Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular, lideró la votación con 17% de votos válidos, mientras que el candidato de izquierda Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, disputó el segundo lugar con Rafael López Aliaga, del partido Renovación Popular (también de derecha).
La segunda vuelta será el 7 de junio y, de concretarse, sería la cuarta candidatura presidencial de Keiko Fujimori.
El concepto de catch-all party desarrollado por Otto Kirchheimer en los años sesenta describe partidos que diluyen su ideología para atraer a más votantes. En teoría, estos partidos deberían producir estabilidad. Pero en Perú sucede algo distinto: las organizaciones partidistas no se vuelven catch-all por lógica, sino que se diluyen son puentes personalistas. De acuerdo con Alcántara y Freidenberg (2003), se trata de liderazgos de corte sultanístico, donde el partido existe en función del líder y no al revés. Fuerza Popular sin Keiko Fujimori, Renovación Popular sin López Aliaga o Perú Libre sin Castillo son estructuras que no tendrían posibilidad de ser parte de la elección.
Quien gane el 7 de junio llegará al poder con una legitimidad débil. Si los finalistas suman menos del 30% de los votos válidos de la primera vuelta, el ganador del balotaje será, en términos de Max Weber, un gobernante con legitimidad legal-procedimental pero sin mandato sustantivo.
En términos de cultura política, de acuerdo con Almond y Verba, Perú muestra rasgos de una cultura parroquial-súbdito: alta desconfianza en los partidos (los menos valorados en la región según LAPOP), pero persistente apoyo abstracto a la democracia como sistema.
Referencias
Alcántara, M., & Freidenberg, F. (2003). Partidos políticos de América Latina: Países andinos. Fondo de Cultura Económica.
Almond, G. A., & Verba, S. (1963). The civic culture: Political attitudes and democracy in five nations. Princeton University Press.
Latin American Public Opinion Project (LAPOP). (2023). Barómetro de las Américas: Perú. Vanderbilt University. https://www.vanderbilt.edu/lapop/
Weber, M. (2002). Economía y sociedad: Esbozo de sociología comprensiva (J. Medina Echavarría, Trad.). Fondo de Cultura Económica.
- La incapacidad moral permanente es una figura constitucional en Perú, la cual permite al al Congreso destituir a un presidente por conductas éticamente inaceptables.
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