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El Financiero 20 Apr, 2026 07:10

El congreso de masculinidades más grande de Latinoamérica

El libro de Génesis describe la expulsión del ser humano del paraíso y el momento en que Adán y Eva, ancestros de toda la humanidad, desobedecen a Dios – su creador – al comer del fruto prohibido y son desterrados del Edén. Con eso, queda marcado el origen del pecado, el trabajo y los roles de género.

Ese momento de desobediencia, funcionó durante siglos como sedimento de los roles de género: el hombre tiene la obligación de proveer, mientras que la mujer es responsable del parto y el cuidado. Mismos que la lucha feminista ha buscado eliminar durante décadas.

Con todo, del 17 al 19 de abril, este fin de semana que recién termina, dicha interpretación del relato bíblico fue refrendado en el Santuario de los Mártires, en Guadalajara, Jalisco, donde se celebró el Fearless Congress 2026; presentado como “El congreso de masculinidad más grande de Latinoamérica”.

¿La razón? Tal y como se afirma en su página, estamos viviendo una crisis: hombres confundidos, vacíos y desconectados de su propósito. Una en la que la identidad masculina – esa proveniente del relato de Adán y Eva –, se ha debilitado.

El lema invita a “vivir la masculinidad sin miedo”, siguiendo el plan que Dios originalmente creó para los hombres. Pero ¿a qué se refiere exactamente? Al revisar el programa, dicho plan tiene tres dimensiones principales: teológica, pseudobiológica y psicológica; las cuales se entienden con los siguientes ejemplos.

Christopher West, divulgador de la Teología del Cuerpo de Juan Pablo II, fue representante de la primera. Habló sobre la Teología del Cuerpo, elaborada entre 1979 y 1984 como contrapeso a la revolución sexual, la cual indica que todo deseo que no se encause hacia el matrimonio heterosexual, es una desorientación y algo que el hombre debe vencer. Una que se aproxima a la sexualidad masculina como un campo de batalla espiritual, en la que el cuerpo debe ser sometido. Presentó esta doctrina como respuesta al “caos sexual” moderno.

Por su parte, una de las ponentes de la pseudobiológica fue la antropóloga española Sarab Rey. Ella, con base en la neurociencia, quiso mostrar que hombres y mujeres son complementarios por diseño cerebral y usó una premisa que la misma neurociencia rechaza como reduccionista: las diferencias de comportamiento entre sexos se explican por biología, más que por construcción cultural. Hizo énfasis en que esas distinciones se “descubren” y, por supuesto, siguiendo el canon judeocristiano del Génesis, aquello que se descubre es que el hombre provee y la mujer cuida.

Finalmente, la tercera dimensión, se enfocó en dinámicas de “sanación de heridas”. Se centraron en la idea de que la masculinidad herida es una llaga que debe cerrarse para que el hombre vuelva a ser lo que siempre debió: patriarca y sustento del hogar.

El congreso contó también con la participación de Eduardo Verastegui, exactor con perfil en la derecha religiosa latinoamericana y de atletas, como el exfutbolista Carles Puyol con la conferencia “el deporte como parábola viril”.

Cabe destacar que el congreso de masculinidades logró reunir corrientes del catolicismo conservador históricamente distantes. Hoteles de lujo y la farmacéutica de Grupo Pisa completaron el patrocinio de un evento donde los boletos presenciales rondaron los $7,400 y $1,400 pesos, con descuento especial en zonas seleccionadas para miembros del clero o religiosos.

Hubo un patrocinio adicional que generó mucho ruido, pues según una investigación de Jonathan Lomelí, el gobierno de Guadalajara, municipio con Alerta de Violencia de Género activa desde 2018 – al igual que Jalisco –, aprobó el 27 de marzo 400 mil pesos para el evento. Se suma a la Alerta que Verónica Delgadillo sea la primera presidenta municipal de Guadalajara en 482 años de historia de la ciudad.

Las élites económicas de Jalisco encontraron en la “crisis de masculinidad” un punto de encuentro con las eclesiásticas. Por su parte, el Edén del Fearless Congress tiene, para muchas mujeres en México, el aspecto inconfundible de un mundo del que ya fueron expulsadas una vez.

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