
América Latina vuelve a moverse como péndulo. Tras años de gobiernos de izquierda o progresistas, millones de ciudadanos voltean ahora hacia candidatos de derecha, aun cuando algunas de sus propuestas podrían recortar los mismos apoyos sociales que hoy reciben. Parece una contradicción, y quizá lo sea. Pero vale la pena preguntarse qué lleva a tanta gente a cambiar de rumbo.
Las próximas semanas traen dos pruebas de enorme peso. Este domingo, Brasil decide en segunda vuelta entre Lula da Silva y Flávio Bolsonaro, en una contienda pareja en la que también han hecho campaña los líderes religiosos. Sobre el país pende una espada de Damocles: el rumbo de una de las democracias más grandes del continente. Y el 3 de noviembre, las elecciones de medio término en Estados Unidos dirán si el Congreso le pone o no más límites a Donald Trump. Lo que pase en ambos países no se va a quedar dentro de sus fronteras.