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Mundiario 24 Oct, 2026 02:07 (5 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

El nacimiento de una tripleta letal: Doncic, Reaves y Kessler revolucionan a los Lakers

Por Rafael Adolfo Vásquez En Deportes Estados Unidos, California
El nacimiento de una tripleta letal: Doncic, Reaves y Kessler revolucionan a los Lakers
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Lakers vence a Clippers por 125-117 en derbi angelino.
• Walker Kessler destaca con 22 puntos y eficiencia industrial.

El proyecto de Los Angeles Lakers ha encontrado un inesperado y fulgurante acelerón en este arranque de temporada. Tras sumar una contundente victoria por 125-117 en el siempre exigente derbi angelino frente a los Clippers, el firmamento de la franquicia oro y púrpura brilla con una nueva constelación a tres bandas. Si la presencia de Luka Doncic y la eclosión constante de Austin Reaves garantizaban el timón ofensivo del equipo, la pieza que faltaba en el engranaje interior ha encajado con la precisión de un mecanismo suizo: Walker Kessler se ha transformado en el fichaje del verano y en el socio ideal que necesitaba la plantilla.

A pesar de que las lesiones frenaron su progresión en su anterior etapa en unos Utah Jazz desprovistos de objetivos competitivos, la respuesta del joven pívot en su desembarco angelino está rozando el sobresaliente absoluto. En el triunfo ante los vecinos Clippers, Kessler volvió a rubricar una actuación estelar al irse hasta los 22 puntos, encestando 10 de sus 14 lanzamientos de campo. El dato global de sus dos primeros compromisos asombra a la liga: acumula 22 aciertos en 26 intentos, un porcentaje de eficacia industrial que respalda el acierto de la gerencia en los despachos.

Las reacciones dentro del vestuario no tardaron en reflejar el entusiasmo que genera esta sociedad en ciernes. “Sabemos lo que podemos esperar de él. No me sorprende cómo está jugando, sabe cómo jugar a este deporte. Me impresiona su movilidad y transición, y si logran explotar todo su potencial, pensarán: ‘Sí, es un arma letal’”, reconoció abiertamente Luka Doncic al término del encuentro. El astro esloveno, que dirigió las operaciones con 23 puntos y 9 asistencias de un brillante Austin Reaves, supo contemporizar los tiempos del juego pese a sufrir la presión asfixiante de las defensas rivales.

El propio Doncic restó importancia a las 11 pérdidas de balón acumuladas durante la noche, atribuyéndolas al amplio margen de mejora que aún posee la circulación colectiva del balón. En la misma línea se expresó el técnico JJ Redick, quien analizó las alternativas tácticas del adversario: “Recibió muchos dos contra uno. Los rivales intensificaron la presión y buscaron forzar pérdidas a partir de eso, así que continuaremos construyendo nuestras opciones para manejarlo mejor”. Sobre el rendimiento de su pívot titular, el entrenador no escatimó elogios tras verle de nuevo "en todas partes" sobre el parqué.

Para Redick, la aportación del interior supuso la chispa definitiva para asegurar el triunfo. “Sentí que era un muy buen jugador, ciertamente lo ha demostrado. Es un jugador fantástico y creo que seguirá mejorando. Y esa fue una razón por la que lo queríamos y era tan atractivo para nosotros”, confesó el preparador, convencido de que Kessler posee un techo competitivo altísimo para consolidarse como una de las referencias interiores de toda la competición norteamericana.

Remontada en el derbi y golpe de autoridad en la pintura

El desarrollo del encuentro no estuvo exento de zozobra para los intereses de los Lakers en el primer tiempo. Los Clippers saltaron a la cancha con un plan de partido muy agresivo, dominando el marcador por 31-27 al concluir el primer cuarto y estirando la renta hasta los 11 puntos de ventaja antes de que transcurrieran tres minutos del segundo periodo. Sin embargo, la reacción de los locales no tardó en fraguarse, culminando con una jugada de tres puntos obra de Doncic a falta de escasos segundos que restableció el 64-64 con el que se enfilaron los vestuarios.

El punto de inflexión definitivo se desató en el tercer cuarto, un parcial furioso de los de púrpura y oro que trituró el entramado defensivo rival. Con el marcador ajustado 77-76, un triple lejano de Matisse Thybulle inauguró una devastadora racha de 14-1 que disparó la diferencia hasta el 91-77. Los Lakers cerraron dicho periodo acumulando 39 puntos y firmando un escandaloso 72,7% de acierto en sus lanzamientos de campo, demoliendo la resistencia de unos Clippers que sufrieron de lo lindo ante la intensidad defensiva local.

En el plano estadístico colectivo, la victoria se sustentó en la agresividad en primera línea de presión: los Lakers sumaron 13 robos y forzaron hasta 26 pérdidas en el bando vecino, transformándolas en 33 puntos vitales al contragolpe. Aunque los Clippers mantuvieron porcentajes notables con un 49,4% en tiros de campo y un 43,2% desde el perímetro, la abrumadora efectividad de los locales —que alcanzaron el 58,2% en lanzamientos dobles y el 43,8% en triples— decantó la balanza de manera inapelable en los compases finales.

La profundidad de banquillo también aportó soluciones determinantes en momentos de máxima exigencia táctica. Ziaire Williams contribuyó con 14 puntos de energía inagotable, mientras que Matisse Thybulle y Quentin Grimes sumaron 13 tantos cada uno, este último encargado de certificar el triunfo definitivo desde la línea de personal cuando apenas restaban cuarenta segundos para la conclusión del tiempo reglamentario.

Este noveno triunfo en los últimos trece enfrentamientos directos ante sus vecinos de Los Ángeles consolida el anhelado idilio de los Lakers con su nueva identidad competitiva. Con la jerarquía incuestionable de Doncic, el desparpajo anotador de Reaves y la intimidación colosal de un Kessler desatado, el conjunto angelino envía un mensaje rotundo a toda la Conferencia Oeste: la maquinaria de oro y púrpura ya ha encontrado la fórmula de su pretendida perfección. @mundiario