Un nuevo estudio científico ha encendido las alertas sobre la Circulación de Retorno del Atlántico Meridional (AMOC, por sus siglas en inglés), un sistema clave que regula el clima global y, en particular, las temperaturas en Europa.
De acuerdo con la investigación publicada en Science Advances, esta corriente podría ralentizarse hasta un 51% para el año 2100, una cifra superior a las proyecciones previas.
La AMOC funciona como una “cinta transportadora” que redistribuye el calor del planeta, trasladando aguas cálidas desde los trópicos hacia el Atlántico norte.
Este proceso permite que regiones como Europa occidental mantengan temperaturas más suaves de lo que correspondería a su latitud.
Sin embargo, los científicos advierten que este delicado sistema depende de factores como la temperatura y la salinidad del agua. El calentamiento global y el deshielo, especialmente en Groenlandia, están alterando estas condiciones.
En estas circunstancias, se podría debilitar significativamente su funcionamiento.
"Prepárense ya": científicos aceleran las alertas sobre el colapso de una corriente oceánica clave
— DW Español (@dw_espanol) April 23, 2026
El sistema que regula el #clima atlántico se debilita más rápido de lo previsto, según un nuevo estudio científico. #AMOC (few) https://t.co/2G5NrDyySu
El climatólogo Valentin Portmann, autor principal del estudio, advirtió que los resultados son más preocupantes de lo esperado.
“Obtuvimos una estimación de una futura desaceleración del AMOC que es más severa de lo que esperábamos”, señaló, al tiempo que alertó que el sistema está “más cerca de un estado crítico”.
Además, investigaciones recientes indican que la AMOC ya se encuentra en su punto más débil en al menos 1,600 años.
¿Colapso del AMOC? Esto dicen los modelos climáticos
El futuro de la AMOC sigue siendo objeto de debate dentro de la comunidad científica.
Aunque existe consenso en que la corriente se debilitará, no hay acuerdo total sobre la magnitud de ese cambio ni sobre la posibilidad de un colapso total antes de que termine el siglo.
El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático ya había señalado en 2021 que esta circulación “muy probablemente disminuirá” durante el siglo XXI, aunque con una “confianza media” de que no colapsará antes de 2100.
Las proyecciones han variado ampliamente: algunos modelos estimaban una desaceleración mínima del 3%, mientras que otros anticipaban hasta un 72%.
El nuevo estudio busca reducir esa incertidumbre mediante el uso de “restricciones observacionales”, que combinan datos reales con simulaciones climáticas.
En ese sentido, el oceanógrafo Stefan Rahmstorf destacó que los modelos más pesimistas son los que mejor coinciden con los datos disponibles.
Según explicó, esto sugiere que la AMOC podría estar encaminándose hacia un debilitamiento extremo, incluso cercano a un cierre total.
No obstante, otros especialistas llaman a la cautela. El investigador Florian Sevellec subrayó que “un solo artículo no zanja un debate científico”, mientras que otros estudios han llegado a conclusiones distintas utilizando metodologías similares.
La debilitada corriente del atlántico enfría el océano y la atmósfera
El debilitamiento de la AMOC tendría consecuencias a escala global, con efectos tanto climáticos como socioeconómicos.
Entre los escenarios previstos, los científicos mencionan inviernos más severos en el norte de Europa y alteraciones en los patrones de lluvia en regiones tropicales.
Zonas como el sur de Asia y el Sahel africano podrían enfrentar sequías más intensas, mientras que en América del Norte se prevé un aumento adicional del nivel del mar.
Estos cambios afectarían directamente sectores como la agricultura, la pesca y el suministro de agua.
Además, el desequilibrio en la redistribución del calor podría modificar ecosistemas completos, alterando cadenas alimenticias y la biodiversidad en distintas regiones del planeta.
La oceanógrafa María Paula Chidichimo advirtió que el enfoque no debe centrarse únicamente en un posible colapso total, sino en los impactos que ya se están observando.
“Ya tenemos suficiente evidencia científica sobre la variabilidad y la desaceleración del AMOC”, afirmó, al subrayar la necesidad de que los países se preparen.
Los expertos coinciden en que la evolución de la AMOC está estrechamente ligada al calentamiento global, por lo que las acciones para reducir emisiones serán determinantes para mitigar sus efectos.
Calentamiento global agrava la situación
Más allá del debate sobre el colapso, los científicos coinciden en que el cambio climático ya está provocando transformaciones significativas en el sistema oceánico.
El aumento de temperaturas en el Ártico y el deshielo de Groenlandia están alterando el equilibrio de la AMOC.
Un ingreso de grandes volúmenes de agua dulce reduce la salinidad del océano, lo que dificulta el hundimiento de las corrientes frías, un proceso esencial para el funcionamiento del sistema.
El profesor Fabien Roquet señaló que, independientemente del futuro exacto de la AMOC, “los cambios a gran escala ya están en marcha” y se intensificarán en las próximas décadas.
Estas transformaciones no solo afectan al clima, sino que también representan un desafío para las políticas ambientales y económicas a nivel global, al exigir estrategias de adaptación y mitigación más ambiciosas.
Actualmente, el consenso científico apunta a que el riesgo ya no es remoto.
Aunque persisten incertidumbres, la evidencia acumulada indica que el sistema oceánico del Atlántico enfrenta una presión creciente.
AMOC y Yucatán: ¿cambios en la corriente del Atlántico afectan a la Península?
La relación entre la Circulación de Retorno del Atlántico, o AMOC y Yucatán no es directa en apariencia, pero sí climáticamente relevante, porque la península forma parte del sistema oceánico que alimenta esa circulación global.
Este sistema es una especie de “cinta transportadora” de agua que mueve calor por el planeta. Dentro de ese sistema, una de las piezas clave es la Corriente del Golfo.
La Corriente del Golfo transporta agua cálida desde el Golfo de México hacia el Atlántico Norte y Europa.
En términos sencillos, el ciclo funciona así:
- El agua cálida y salada se mueve hacia el norte
- Al enfriarse, se vuelve más densa y se hunde
- Regresa hacia el sur en aguas profundas
Yucatán está rodeado por el Golfo de México y el Caribe, zonas donde se originan las aguas cálidas que alimentan la Corriente del Golfo, componente clave de la AMOC. Es el “inicio” del sistema.
Aunque el efecto más visible ocurre en Europa, la AMOC también impacta el clima del Caribe y el sureste de México:
Posibles efectos en Yucatán
La situación actual es especialmente importante para la Península de Yucatán, propensa a sufrir el golpe de huracanes, ya que la temperatura del mar es clave en la formación de ciclones.
Las aguas más cálidas brindan mayor energía para los ciclones. Si la AMOC se debilita, puede redistribuir el calor oceánico, lo que a su vez puede alterar la frecuencia o intensidad de huracanes en la región.
También puede alterar las zonas donde se forman estos fénomenos.
Otros efectos potenciales que el debilitamiento del AMOC puede tener en Yucatán son:
- Variaciones en la temperatura del mar
- Alteraciones en los ciclos de lluvia
- Mayor irregularidad en las temporadas climáticas
Yucatán no está “lejos” de la corriente del Atlántico Norte y del AMOC: forma parte de su sistema de origen. Lo que ocurra con la AMOC puede terminar influyendo — de forma indirecta pero potencialmente relevante — en el clima de la región.
Con información de DW, Diario AS, NOAA y Nature.