En los próximos días, la Ciudad de México centrará su atención en dos escenarios contrastantes: mientras unos se preparan para escuchar el rugido de los motores, otros llevarán flores de cempasúchil al cementerio.
El Gran Premio de la Ciudad de México convocará a cerca de 400 mil aficionados en el Autódromo Hermanos Rodríguez. Al mismo tiempo, los panteones recibirán a familias dispuestas a colocar ofrendas en las tumbas de sus difuntos.
Para el C5, ambos eventos requieren la misma atención. En los 109 cementerios cubiertos por la red de monitoreo, la videovigilancia pasó de mil 245 cámaras 2024 a mil 490 dispositivos este año 2026.
El programa Ojos que Te Cuidan, impulsado por la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, permitió ampliar en casi 20 por ciento la mirada tecnológica en los sitios donde las familias despiden a sus muertos y honran su memoria.
A lado del misticismo de la tradición, el C5 desplegará un operativo de videovigilancia afuera del Autódromo para el Gran Premio de la Ciudad de México con una de sus unidades C2 Móvil, con cámaras 360 grados colocadas en mástiles telescópicos, funciona como una estación de inteligencia itinerante, capaz de procesar imágenes en tiempo real y coordinar cuerpos de auxilio en segundos.
Este despliegue simultáneo evidencia cómo una ciudad gestiona identidades aparentemente opuestas, pero coexistentes en el mismo espacio temporal. Por un lado, la velocidad de la Fórmula 1 representa la hipermodernidad, el turismo internacional y el dinamismo económico; por el otro, el Día de Muertos evoca la pausa, el arraigo comunitario y la memoria colectiva.
Entre la cera consumida sobre una lápida y el caucho que deja huella en la pista, la ciudad mantiene abiertos sus ojos digitales para que las familias y los aficionados emprendan el camino de regreso a casa con seguridad.