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CódigoQro 24 Apr, 2026 04:00

Caer, levantarse y girar: el camino de un B-Boy queretano

Con disciplina y preparación constante, el queretano Emmanuel Ruelas, B-Boy Manuelito, se ha abierto paso como uno de los exponentes del breaking en el ámbito nacional 

El breaking, más allá de su expresión artística, es una disciplina que exige alto rendimiento físico, técnica y constancia. En ese contexto, Emmanuel Alexis Ruelas Alcántara, conocido como B-Boy Manuelito, se ha consolidado como uno de los máximos exponentes que ha dado Querétaro en este deporte, respaldado por una trayectoria ascendente y resultados destacados a nivel nacional. Su historia comenzó cuando tenía apenas siete años.

Detrás de los giros, acrobacias y batallas en pista, hay un camino marcado por la disciplina, los altibajos personales y el esfuerzo por equilibrar la vida laboral, académica y deportiva. A sus 21 años, el joven queretano no solo acumula medallas en la Olimpiada Nacional, sino que también refleja una evolución constante dentro de la escena del breaking.

En entrevista, comparte cómo inició en esta disciplina junto a su hermano, los desafíos que lo llevaron a replantearse su camino y la motivación que lo mantiene vigente en un deporte que, más allá de la competencia, promueve una cultura basada en la expresión y el respeto.

¿Cómo comenzaste en este deporte?

Inicié con mi hermano, Julio César. Yo tenía siete años y él 15. Él fue quien me acercó al breaking: lo vio en videojuegos, le llamó la atención, investigó y empezó a practicar. A mí, como era niño, me gustaba estar con él, y así comenzó todo.

¿Cómo es compartir este deporte con tu hermano?

Se siente muy bien, porque hay un apoyo mutuo. Si no fuera por él, probablemente no habría conocido el breaking. Todo empezó gracias a él, pero me quedé por el baile; compartirlo con mi hermano es un extra.

¿En estas batallas de baile se busca proyectar algo?

Sí, principalmente transmitir nuestra cultura: cero agresión física o verbal. Todo se resuelve a través del baile.

¿Alguna vez pensaste en dejar el breaking?

Sí. Me costó mucho recuperarme en una etapa en la que ya no quería bailar. Conseguí un trabajo de 12 horas, de ocho a ocho, mientras yo entreno de seis a diez de la noche. Terminaba muy cansado, perdí condición y me sentía inconforme con mi baile. Pensaba que había perdido mi esencia y ya no me sentía parte.

¿Cómo saliste de ese ‘bache’?

Fue complicado. Dejé ese trabajo y traté de retomar los entrenamientos, aunque al principio solo podía hacerlo una hora y sin muchas ganas. Incluso dejé de ir una semana. Después regresé a eventos y eso me ayudó a recuperar la motivación. Nunca me ha gustado perder, y eso fue lo que me impulsó a volver.

¿Cómo sobrellevar una derrota?

Analizo qué hice mal: qué me faltó, qué no ejecuté bien. También trato de darme valor, porque sabes de lo que eres capaz; a veces influyen factores como el cansancio o incluso las condiciones del lugar.

En una competencia internacional, ¿qué tanto puedes integrar de la cultura mexicana?

El breaking toma elementos de varias disciplinas, como la salsa, el jazz, el tap, la capoeira y la gimnasia. Desde México podemos integrar, por ejemplo, la salsa. Es un estilo que se nutre de distintos movimientos, incluso del hip hop.

¿Cuáles consideras que son tus movimientos fuertes en una batalla?

Uno es el “2000”, que consiste en girar con ambas manos en el piso y los pies en el aire. También el “Airflare”, que es de los más fuertes que tengo. Y el “suicida”, que implica lanzarte, apoyar una mano, generar inercia y girar antes de caer de espalda para continuar. El nombre es curioso, pero describe el riesgo del movimiento.

Desde 2022 has ganado medallas en la Olimpiada Nacional: bronce, plata y tres oros; eres tricampeón. ¿Cómo ha sido esta evolución?

Siempre he buscado superarme. Me he mantenido constante, con entrenamiento y preparación. No he parado, y eso refleja el esfuerzo que hay detrás.

¿Qué es lo que más te gusta de este deporte?

Que me hace sentir libre, me hace sentir yo. Además, gracias al breaking he podido viajar; si no fuera por el baile, probablemente no habría salido del país. He conocido lugares como Rusia, Colombia, Francia y Suiza.

¿Cuál es tu sueño?

Ser reconocido en el baile y terminar mi carrera. Estoy empezando la licenciatura en Fisioterapia y quiero llevar ambas cosas a la par. Elegí esa carrera porque puedo vincularla con el breaking, sobre todo por las lesiones que se presentan en este deporte.

¿Tienes alguna competencia en puerta?

Sí, del 22 al 24 de mayo competiré en “Los más pesados”, en Guadalajara.

De todas tus competencias, ¿hay alguna que destacarías especialmente?

Diría “Los más pesados” de 2025, que gané junto a mi hermano Julio César y uno de mis mejores amigos, Antonio.

¿Cuál es tu primer recuerdo en el breaking?

Un evento organizado por un amigo, B-Boy Mafia. Competí con mi hermano; no conocíamos a nadie y aun así le ganamos a uno de los mejores de ese momento.

¿Qué hay detrás de un deportista exitoso?

Hay muchas cosas que no se ven: trabajo, dificultades económicas, emociones. A veces no tienes ganas de entrenar, pero sigues. Somos personas comunes, con problemas y esfuerzos diarios.

¿Qué se siente subir al podio?

Es una sensación difícil de explicar. Con el tiempo me he vuelto más sentimental. La última vez que gané oro sentí que realmente había valido la pena, que estaba ahí por algo.

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