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Mundiario 24 Apr, 2026 10:34

El PP roza la hegemonía: el CIS dibuja una Andalucía teñida de azul

El tablero político andaluz vuelve a inclinarse con fuerza hacia la derecha. A menos de un mes de las elecciones autonómicas del 17 de mayo, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) proyecta un escenario que, más que una victoria, apunta a la consolidación de un ciclo político: el Partido Popular (PP) tiene al alcance revalidar —e incluso ampliar— su mayoría absoluta en Andalucía. La comunidad que durante décadas fue sinónimo de hegemonía socialista parece haber girado definitivamente su eje.

Según el estudio preelectoral, el PP obtendría entre 51 y 59 escaños, con 55 como cifra más probable. Un resultado que no solo garantiza la mayoría absoluta —situada en 55 diputados—, sino que refuerza la imagen de liderazgo sólido de Juan Manuel Moreno Bonilla. Lejos de ser una victoria ajustada, el sondeo dibuja un dominio estructural, con una ventaja de casi 18 puntos en estimación de voto sobre el PSOE.

El dato no es menor: el 43,6% que el CIS otorga al PP replica prácticamente el resultado histórico de 2022, lo que sugiere que el apoyo no fue coyuntural, sino el inicio de una nueva fidelidad electoral. En política, repetir es más difícil que ganar por primera vez. Y, sin embargo, Moreno Bonilla parece haber convertido lo excepcional en norma. Frente a este ascenso, el PSOE intenta recomponerse. La candidatura de María Jesús Montero mejora ligeramente los registros de los últimos comicios, situándose en una horquilla de entre 27 y 34 escaños, con 31 como estimación más probable. Sin embargo, la mejora resulta insuficiente para cuestionar el dominio popular. Andalucía, antiguo bastión socialista, sigue lejos de sus cifras históricas, aquellas que superaban el 50% del voto en décadas pasadas.

El resto del tablero político completa un mapa fragmentado, pero con escasa capacidad de alterar el equilibrio general. Vox oscilaría entre 8 y 17 escaños, mientras las formaciones de izquierda alternativa —Adelante Andalucía y Por Andalucía— se reparten un espacio limitado, aunque con ligeros avances en algunos casos.

El liderazgo de Moreno Bonilla: entre moderación y estrategia

La posible revalidación de la mayoría absoluta no puede entenderse sin el perfil político que ha construido Moreno Bonilla. Su discurso, alejado de la confrontación directa y marcado por una imagen de gestión moderada, ha logrado captar votantes más allá del electorado tradicional del PP. En un contexto de polarización nacional, Andalucía aparece como una excepción relativa.

El propio candidato ha hecho de esa distancia con los pactos más controvertidos una herramienta electoral. Su rechazo explícito a replicar acuerdos de coalición con Vox, como los vistos en otras comunidades, busca reforzar una narrativa de autonomía política y estabilidad institucional. El mensaje es claro: gobernar en solitario no es solo una opción, sino una garantía.

Un PSOE que resiste, pero no remonta

Aunque el CIS apunta a una leve recuperación socialista, los datos siguen reflejando una crisis de fondo. El PSOE mejora respecto a su suelo electoral de 2022, pero no logra reconstruir el vínculo masivo que mantuvo durante décadas con el electorado andaluz.

El hecho de que incluso en Sevilla —cuna política de Montero— el PP aventaje al PSOE en más de once puntos simboliza un cambio profundo. No se trata únicamente de una derrota electoral, sino de una transformación cultural del voto.

La fragmentación de la izquierda y el desgaste de Vox

En los márgenes del sistema, las cifras también cuentan una historia. Adelante Andalucía experimenta un crecimiento notable, mientras Por Andalucía se mantiene en cifras discretas. La división del espacio progresista alternativo limita su capacidad de influencia en el resultado global.

Por su parte, Vox muestra signos de desgaste, con una caída en estimación de voto respecto a los comicios anteriores. Aunque mantiene una presencia relevante, su papel parece cada vez más secundario en un escenario dominado por la mayoría absoluta del PP.

El CIS y la batalla del relato

El barómetro llega, además, en un contexto de debate sobre la fiabilidad del propio CIS. Tradicionalmente acusado de sobreestimar a la izquierda, el organismo ofrece en esta ocasión una fotografía que contradice esa tendencia en el ámbito andaluz, al reforzar la ventaja del PP.

Este contraste con otros estudios —especialmente en clave nacional— añade una capa de complejidad al análisis. Más allá de la precisión demoscópica, el CIS vuelve a situarse en el centro de la batalla política y mediática.

Lo que ocurra el 17 de mayo no será solo una cita electoral autonómica. Andalucía se ha convertido en un laboratorio político donde se ensayan modelos de liderazgo, estrategias de partido y cambios en el comportamiento electoral. @mundiario

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