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Publimetro 26 Oct, 2026 18:10 (8 min de lectura)
Soberania / Oportunidad

Verónica Zumalacárregui celebra 10 años de Me voy a comer el mundo y recuerda su viaje a Michoacán

Por Erika Padrón En Estilo de Vida México, Ciudad de México
Verónica Zumalacárregui celebra 10 años de Me voy a comer el mundo y recuerda su viaje a Michoacán
PUNTOS CLAVE DEL ANALISIS (IA SCOPE)
• Verónica Zumalacárregui celebra 10 años del programa 'Me voy a comer el mundo' en México.
• La periodista española destaca su evolución personal y la hospitalidad de los anfitriones globales.

Hay viajes que se recuerdan por sus paisajes y otros por los sabores, pero algunos dejan algo más como una nueva manera de entender a las personas.

Durante 10 años, Verónica Zumalacárregui ha recorrido el mundo con Me voy a comer el mundo, un programa en el que la gastronomía es la puerta de entrada a las costumbres, las historias y la intimidad de quienes abren las puertas de su casa para compartir con ella.

Verónica Zumalacárregui visitó nuestro país para celebrar los 10 años de Me voy a comer el mundo.Verónica Zumalacárregui visitó nuestro país para celebrar los 10 años de Me voy a comer el mundo.

La periodista española estuvo en México para celebrar esta primera década de la emisión, que comenzó en Canal elGourmet en 2016 y se reunió con medios de comunicación, entre ellos Publimetro, para recordar las experiencias que han marcado su trayectoria.

La visita también coincide con el estreno de un episodio muy especial dedicado al Día de Muertos en Michoacán, donde descubrió una forma de honrar a los difuntos que transformó su manera de entender la muerte.

Ya son 10 años de Me voy a comer el mundo. ¿Qué ha significado este programa para ti y cómo estás celebrando esta década?

— Lo estamos celebrando aquí, en Ciudad de México y la verdad es que siempre es una suerte volver.

En estos 10 años, el programa ha cambiado mucho y yo también. La Verónica que empezó era más joven y tenía menos experiencia.

Ahora, claro, ya no puedo probar un platillo como si fuera la primera vez, porque muchas cosas las he comido antes, pero intento mantener esa mirada fresca y afrontar cada viaje como si fuera una experiencia nueva.

¿También ha cambiado tu manera de vivir?

— Completamente. Estos 10 años me han convertido en una persona mucho más libre de prejuicios, tolerante y abierta.

Ya lo era un poco antes, porque, si no, sería difícil dedicarte a esto, probar comidas que te parecen rarísimas, conectar con personas que no hablan tu idioma y entrar en casas de gente que tiene una cultura y un estilo de vida completamente distintos al tuyo.

Pero, si ya era tolerante antes, imagínate ahora, después de convivir con todo tipo de personas.

Me gusta aprender a mirar la vida desde los ojos de quien me está recibiendo en su país.

La conductora respondió diversas preguntas de los medios de comunicación.La conductora respondió diversas preguntas de los medios de comunicación.

Al recorrer tantos lugares, ¿ha cambiado tu forma de contar las historias?

— Creo que lo bonito es seguir conectando con la persona que está al otro lado de la pantalla, que quizá nunca ha estado en ese país o no tendrá la oportunidad de viajar de esa manera.

El programa tiene algo muy especial ya que nos permite entrar en las casas de la gente, una experiencia que el viajero normalmente no puede vivir.

Yo intento conservar una mirada muy pura, ponerme un poco en el lugar del espectador y descubrir las cosas como él las descubriría.

Así, quien está en casa tiene la oportunidad de conocer un territorio y acercarse a su gente a través de nosotros.

En estos viajes, ¿te ha sorprendido la hospitalidad de las personas?

— Totalmente. Siempre digo que tengo una deuda con el mundo, porque este programa no sería posible sin toda esa gente que, sin saber qué es Me voy a comer el mundo y sin conocerme a mí, me invita de forma completamente altruista a recorrer sus ciudades y entrar en sus casas.

A veces ni siquiera hablamos el mismo idioma. Para mí, eso es un regalo del mundo.

Aprovechó para presentar el especial de Día de Muertos que grabó en Michoacán.Aprovechó para presentar el especial de Día de Muertos que grabó en Michoacán.

¿Ha habido algún destino en el que te costara más encontrar esa conexión con la gente?

— Nunca me ha costado convivir con las personas, porque, si están dispuestas a abrirte las puertas de su casa y recibirte con cámaras, es porque también están abiertas a vivir esa experiencia.

Pero sí me costó muchísimo encontrar una familia en Dubái.

Allí, solamente el 10% de la población es local y, como norma del programa, las personas que nos reciben tienen que ser originarias del lugar y hablar español.

Imagínate lo complicado que es encontrar a alguien que cumpla esos requisitos en un porcentaje tan pequeño de la población.

Además, la cultura emiratí es muy reservada, así que conseguir una familia que nos abriera las puertas fue todo un reto.

Sin embargo, cuando finalmente lo logramos, ocurrió lo contrario de lo que podrías imaginar: fueron súper hospitalarios y amables, compartieron con nosotros todo lo que tenían y vivimos una experiencia única.

¿Qué te gustaría que el programa le enseñara al público sobre otras culturas y sobre nuestra manera de ver el mundo?

— En un momento en el que vivimos tantas guerras y conflictos, creo que puede ayudarnos a liberarnos de prejuicios, de todo aquello que aprendemos por haber nacido en un país o crecer dentro de una cultura determinada e intentar ser un poquito más humanos.

Se trata de trascender las fronteras y conectar a nivel humano, de entender que, en el fondo, todos somos iguales.

A todos nos gusta charlar, convivir y compartir alrededor de una mesa. Tenemos muchas más cosas en común de las que nos separan.

Verónica contó cómo las familias le abrieron las puertas de sus hogares para compartir sus tradiciones, sus recetas y la forma en la que recuerdan a sus seres queridos.Verónica contó cómo las familias le abrieron las puertas de sus hogares para compartir sus tradiciones, sus recetas y la forma en la que recuerdan a sus seres queridos.

Ahora celebras los 10 años del programa con un episodio dedicado al Día de Muertos en Michoacán. ¿Cambió tu percepción de la muerte después de vivir esta tradición?

— Sí, me cambió mucho la manera de entender la muerte.

En España sigue siendo un tema bastante tabú, del que se habla poco y que, en cierto modo, se vive de una manera más oscura.

Se celebra el funeral, pasa el momento y después no siempre se vuelve a hablar mucho de la persona que murió.

Lo que aprendí aquí es que también se puede recordar a los difuntos de una forma bonita y positiva.

Me encanta que cada año se les recuerde, aunque hayan fallecido hace muchísimo tiempo y que se les celebre preparando su comida favorita.

Es muy bonito pensar que no solamente me acuerdo de ti, sino que preparo ese platillo que tanto te gustaba y lo comparto contigo en tu tumba o te lo dejo en un altar.

Me parece una manera preciosa de mantener vivo ese vínculo. Después de vivirlo, me llevé una forma distinta de entender la muerte y de relacionarme con el recuerdo de quienes ya no están.

“Creo que les va a resultar interesante ver cómo vive esta tradición alguien de fuera. Ustedes están acostumbrados al Día de Muertos, pero quizá, al ver cómo alguien de otro país se sorprende y participa en la celebración, puedan ponerla todavía más en valor”.

Verónica Zumalacárregui, conductora de Me voy a comer el mundo

¿No te dio miedo entrar en los panteones y vivir esos momentos tan íntimos con las familias?

— No, la verdad es que tengo poco miedo. Igual que me atrevo a probar un escarabajo, me atrevo a entrar en un panteón y vivir la experiencia de una manera íntima.

Estoy muy agradecida con todas esas familias que han compartido con nosotros, con las cámaras y con los espectadores de Me voy a comer el mundo momentos tan personales.

Hemos estado con personas que pasan la noche en el cementerio esperando a que el alma de su difunto regrese y hemos vivido situaciones que te ponen la piel de gallina.

También hubo momentos en los que me emocioné muchísimo, en secuencias que me parecían muy fuertes.

Como periodista, intentas mantener cierta distancia, pero hay situaciones que te sobrepasan emocionalmente. Y sí, se siente una energía muy especial.

El programa muestra cómo la cocina mantiene vivo el vínculo entre quienes están y quienes ya no están.El programa muestra cómo la cocina mantiene vivo el vínculo entre quienes están y quienes ya no están.

¿Y qué tal la comida durante esta celebración? ¿Qué platillos probaste?

Comimos muy bien. Además, eran platillos preparados con todo el amor de las personas que los hacían para sus difuntos. Probamos moles, tamales, carnitas y un montón de cosas deliciosas.

Fue muy bonito descubrir esa relación entre la comida, los recuerdos y la manera de honrar a quienes ya no están.

¿Qué verás en el episodio Día de Muertos en Michoacán?

-El programa muestra distintas maneras de vivirla en varios pueblos de Michoacán.

En la Isla de Pacanda, en Pátzcuaro, la experiencia es mucho más íntima ya que las familias velan a sus difuntos durante toda la noche en el cementerio, con las velas encendidas y en silencio.

- En Tzintzuntzan, en cambio, la celebración tiene un ambiente mucho más festivo, con música, baile y gente cantando. El episodio refleja muy bien lo diversa que es esta tradición y las distintas formas en que las personas mantienen vivo el recuerdo de sus seres queridos.