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El Imparcial 25 Apr, 2026 15:14

Elecciones municipales en Gaza y Cisjordania: los nuevos consejos supervisarán agua, electricidad y escuelas; en Deir al-Balah gestionarán ayuda humanitaria mientras la reconstrucción sigue estancada

FRANJA DE GAZA.- La información difundida por The Associated Press este sábado confirma que la ciudad de Deir al-Balah, situada en el centro del enclave, celebró elecciones municipales en medio de un paisaje de devastación.

La cita electoral, organizada por la Comisión Electoral Central con sede en Ramala, también se extendió a diversas localidades de Cisjordania.

Se trata de un pulso a la confianza ciudadana, un intento de unificar políticamente dos territorios separados por geografía y guerra, y un ensayo sobre cómo reconstruir la vida civil desde las necesidades más básicas.

La respuesta la dio el propio presidente de la Comisión Electoral, Rami Hamdallah, al explicar la esencia del proceso. “Estamos hablando de vincular geográficamente Cisjordania y la Franja de Gaza”, declaró.

Ese vínculo es la base sobre la que la Autoridad Nacional Palestina (ANP) pretende sostener la aspiración de un futuro Estado unificado.

Las elecciones locales, aunque simbólicas en su alcance inmediato, funcionan como un “proyecto piloto” para demostrar que ese camino aún es posible.

La elección de Deir al-Balah no fue aleatoria; esta ciudad sufrió daños severos por ataques aéreos, pero no fue invadida por tierra por las fuerzas israelíes, lo que permitió un margen de maniobra logístico.

Más de 70 mil personas estaban llamadas a elegir a quienes se encargarán de supervisar los pocos servicios que quedan en pie y gestionar la ayuda humanitaria.

Palestinians are voting in Gaza’s first municipal elections in 21 years. Around 70,000 people are registered to vote, with councils elected through a list system requiring female representation, as residents attempt to restore local governance despite ongoing Israeli attacks. pic.twitter.com/1tFXqsiHmg

— Al Jazeera English (@AJEnglish) April 25, 2026

La respuesta está en una logística de emergencia que rozó la improvisación; la Comisión Electoral informó que Israel bloqueó la entrada a Gaza de materiales electorales básicos como papeletas, urnas y tinta indeleble.

La agencia Cogat, el organismo militar israelí que supervisa los asuntos humanitarios en Gaza, no respondió a las preguntas de la prensa sobre este bloqueo.

Ante esta situación, los organizadores reutilizaron lo que tenían a mano. Para marcar a los votantes no se fabricó tinta nueva, sino que se empleó el sobrante azul de una campaña de vacunación del año anterior.

Las urnas fueron de madera y los centros de votación se habilitaron en tiendas de campaña o edificios donados que seguían en pie.

Se suprimió el registro tradicional de votantes por la imposibilidad de realizarlo en un territorio sitiado y en constante desplazamiento de población.

Ashraf Abu Dan, en el exterior de un centro de votación en Deir al-Balah, dijo: “Vine a votar porque tengo derecho a elegir a miembros del consejo municipal para que puedan brindarnos servicios”; la ausencia casi total de servicios públicos obliga a los ciudadanos a buscar soluciones desde lo local, eligiendo a quienes tendrán la responsabilidad directa de gestionar el agua, las carreteras, la electricidad y la respuesta a la emergencia.

En Cisjordania, el argumento fue similar, aunque con un matiz distinto. Khalid al-Qawasmeh, entrevistado en la ciudad de Beitunia, argumentó: “Las leyes municipales deben aplicarse para que la gente sienta que hay justicia”.

La frase, pronunciada mientras mostraba su dedo manchado de tinta azul, conectó el acto de votar con una exigencia de legalidad y orden en la vida cotidiana.

¿Qué tan alta fue la participación y cómo se interpreta esa cifra?

Hasta la 1 de la tarde del sábado, las autoridades reportaron una participación del 24.5% en el conjunto de los centros.

La cifra parece modesta, pero debe leerse en contexto y con mucho cuidado, aunque históricamente las elecciones locales palestinas han tenido una afluencia relativamente alta para los estándares regionales —con promedios de entre 50 y 60 por ciento—, este dato es parcial. Los centros de votación mostraron situaciones contrastantes: algunos se vieron concurridos y otros prácticamente vacíos.

Para dimensionarlo, datos de la misma comisión en procesos anteriores recuerdan que elecciones locales en Líbano tuvieron una participación inferior al 40% y en Túnez no llegó al 12%.

La movilización de este sábado, con todos los obstáculos y en medio de una guerra activa, refleja tanto un núcleo de participación resiliente como un desencanto político profundo.

Las listas en las principales ciudades estuvieron dominadas por Fatah, la facción que controla la ANP, y por candidaturas independientes, algunas con vínculos a otros grupos políticos.

Pero hay un dato que silenciosamente define estas elecciones: es la primera vez en seis procesos locales consecutivos que ninguna otra facción presenta su propia lista de manera formal.

Hamas, que había ganado las elecciones parlamentarias de 2006 y tomó el control de Gaza en 2007, no presentó candidatos.

La reforma electoral que firmó el presidente palestino Mahmoud Abbas, de 90 años, exigió que todos los aspirantes aceptaran el programa de la Organización para la Liberación de Palestina, lo que implica el reconocimiento de Israel y la renuncia a la lucha armada. Ese requisito margina de hecho a Hamas y a otras facciones.

En las ciudades donde no se inscribió ninguna lista, como Qalqilya, la ANP designará directamente los consejos municipales. Allí, Marwan Ennabi, un habitante, expresó con frustración: “Esto no es transparencia. ¡Esto es caos, caos, caos!”.

La ANP, debilitada tras años sin negociaciones de paz y con un control cada vez más severo de Israel sobre Cisjordania, utiliza las elecciones locales como una herramienta de bajo riesgo para mostrar reformas.

Aref Jaffal, director de al-Marsad, el Monitor Árabe de Democracia y Elecciones, explicó que “La Autoridad Nacional Palestina quiere mostrar que va por el camino correcto en reformas políticas, financieras y administrativas, y está usando las elecciones locales como símbolo de eso”.

En el plano internacional, estas votaciones buscan legitimar una estructura de gobierno local en un momento de transición forzada. El plan del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contempla una Junta de Paz formada por enviados internacionales y un comité de expertos palestinos no electos.

Pero el avance hacia las siguientes fases —el desarme de Hamas, la reconstrucción y la transferencia real de poder— está estancado.

Palestinians in the West Bank and a central area of Gaza began voting Saturday in municipal elections in the first vote since the Gaza war, marked by a narrow political field and widespread disillusionment.
Read more: https://t.co/ehg1swco9M pic.twitter.com/k3Lo10YkR6

— AFP News Agency (@AFP) April 25, 2026

Los consejos que se elijan tendrán a su cargo la supervisión de servicios básicos: agua, electricidad, carreteras y, cada vez más, la gestión de centros de salud y escuelas locales

En Cisjordania, con un movimiento restringido por cientos de puertas militares y puestos de avanzada de colonos, estos gobiernos locales han cobrado una importancia nueva.

Vecinos que antes accedían a servicios en otras ciudades dependen ahora casi exclusivamente de lo que su consejo municipal pueda ofrecer.

En Gaza, la responsabilidad es aún más descomunal: los concejales electos en Deir al-Balah deberán gestionar recursos escasos en un entorno donde la reconstrucción apenas es una promesa y la ayuda humanitaria es la única economía activa.

El lema de la campaña de la Comisión Electoral fue “Nos quedamos”. Esas dos palabras resumen un intento de afirmación en medio de la pérdida.

Los palestinos que votaron este sábado no lo hicieron pensando en grandes acuerdos de paz, sino en tener voz sobre quién recoge la basura, quién abre una escuela o quién repara una tubería rota. Y en ese gesto, entre tiendas de campaña y edificios agrietados, se asoma la pregunta más compleja: ¿puede la democracia local sobrevivir, e incluso ser útil, cuando todo lo demás se ha derrumbado?

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