La enésima muerte de Colosio;
Salinas tiene más espacio
A 32 años de distancia, el expresidente Carlos Salinas de Gortari por primera vez
tiene más espacio mediático para referirse al caso Colosio que el propio excandidato
asesinado en Lomas taurinas el 23 de marzo de 1994, y desde luego que supo aprovechar
la plataforma de Netflix para seguir imponiendo su versión de los hechos.
El caso Colosio inaugurará la línea editorial “Colección Indicador Político” (venta en
Amazon) para recuperar el escenario en tiempo real de la coyuntura de columnas
temáticas y de alguna manera reactivar el archivo de información de casi 36 años. El título
del primer libro es significativo: “El caso Colosio: los idus de marzo, en Indicador Político
1993-1994”.
La memoria político-periodística en regímenes autoritarios, presidencialistas, de
partido único o dominante y con limitaciones en el ejercicio de la libertad de prensa suele
tener la importancia que ninguna autoridad le quiere conferir. Las columnas recuperadas
de Indicador Político permiten concluir que en política no hay asesinos solitarios: es
política que la acción de un individuo con buen o mal discurso político y en un mitin de
campaña presidencial haya tenido facilidad para llegar al lado del candidato priista y
cerrajearle un balazo mortal en la sien, con una pistola y el disparo a la cabeza como
mensaje de un simbólico suicidio en un instante político de ruptura de relaciones entre el
candidato y el presidente saliente.
En las columnas de Indicador Político se fue registrando en el tiempo real de la
coyuntura qué ocurría con la figura del candidato priista, a partir de la primera columna
del 11 de enero de 1993 en la que se enlistaban las diez razones por las cuales desde ese
entonces Colosio se perfilaba como el candidato forjado por el presidente Salinas para el
siguiente sexenio. Y se incluye la columna del lunes 21 de marzo en la que –luego de una
charla personal del columnista con el candidato– se fijó el riesgo de la inseguridad en el
país y hacía énfasis en que había más o menos mil personalidades del ambiente político
que podrían ser afectadas por actos delictivos vinculados a la política.
Documentales y series de ficción política e inclusive una colección de programas
del propio PRI han invadido la conversación mediática pero al final de cuentas solamente
han contribuido a enredar más los sucesos. El punto de partida lo dio la propia autoridad
pericial: el primer fiscal Miguel Montes García estableció la argumentación de que el
asesinato había sido una “acción concertada”, una explicación con valor jurídico con la
cual se quiso medio resaltar la tesis de un crimen de Estado o de un complot político. Y
luego el mismo fiscal, por presiones del Gobierno de Salinas, cambió la versión a la de un
“asesino solitario” en un acto político que era en ese momento el más importante de la
vida nacional.
Las interpretaciones periciales y políticas pueden no coincidir e inclusive hasta
contradecirse, pero hay elementos técnicos para darle a cada una su valor
correspondiente. Cuatro puntos siguen en estando en el centro del crimen de Colosio
como un asunto político o de poder:
1.- La ruptura en mayor o menor grado entre el candidato Colosio y el presidente
Salinas de Gortari en el escenario del discurso del 6 de marzo.
2.- La carta del jefe de campaña de Colosio, Ernesto Zedillo Ponce de León, dirigida
al candidato el 19 de marzo en la que aconsejaba a Colosio pactar con Salinas porque
había malentendidos, lo cual revela o prueba o documenta las relaciones tensas entre
candidato y presidente. Zedillo sería el candidato sustituto.
3.- El pacto de Colosio con Manuel Camacho Solís en una cena en casa del político
oaxaqueño Luis Martínez Fernández del Campo, un acuerdo que el propio candidato
ocultó a sus colaboradores por los resentimientos contra Camacho. Ese pacto se extendió
al 22 de marzo, un día antes del magnicidio, cuando Camacho anunció que no se
presentaría de candidato y que apoyaría a Colosio. Y ahí se acomoda la pieza reina del
escenario político: Camacho sería el primer secretario de Gobernación del gabinete de
Colosio para darle prioridad a la reforma democrática del régimen y disminuir la prioridad
del Tratado de Comercio Libre. Colosio y Camacho hablaron la mañana del 23 y el
candidato le leyó al exprecandidato un boletín positivo, y ahí Camacho expresó sus
temores pidiéndole que disminuyera los elogios hacia su figura “porque si no nos van a
romper la madre a los dos”.
4.- Una semana antes del asesinato, Colosio desayunó en casa del analista político
Raúl Cremoux con varios columnistas: Miguel Ángel Granados Chapa, José Agustín Ortiz
Pinchetti y el autor de Indicador Político. Ahí Colosio dejó entrever que lo estaban
atacando desde la estructura del poder sin mencionar nombres, pero Granados lo
conminó abandonar el terreno de las intrigas y dar nombres. Colosio delante de todos
solo mostró el dedo pulgar hacia arriba señalando que una instancia superior estaba
detrás de los ataques.
Y existen muchos elementos para que la tesis del crimen político no desaparezca, a
pesar de Colosio es olvidado hasta por sus descendientes por razones políticas.
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Política para dummies: la política sirve para esconder a la política.
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El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del
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