El Día de Muertos transforma las calles de Coyoacán. Las flores de cempasúchil, las ofrendas, las calaveras y los adornos que evocan la relación de México con la muerte convierten el paseo por este barrio en una oportunidad para acercarse a algunas de las tradiciones más arraigadas del país.
En las plazas, mercados, puestos callejeros y calles empedradas, la gastronomía también forma parte de ese patrimonio que se disfruta alrededor de una mesa, con una buena comida, una bebida y tiempo para compartir.
En esa atmósfera, las cantinas conservan un lugar especial. Son espacios donde la cocina mexicana se expresa sin demasiados protocolos, con platillos para compartir, recetas que apelan a la memoria y bebidas que acompañan tanto la comida como la conversación.
El ambiente es festivo en el patio central de la cantina. | Source : Publimetro/Ignacio CamposLa Coyoacana es uno de esos establecimientos que han hecho de esta combinación su sello: abrió sus puertas en 1936 como pulquería y, nueve décadas después, mantiene vivo el espíritu festivo de la cantina tradicional en el corazón de Coyoacán.
Su propuesta reúne algunos de los sabores más representativos de la mesa mexicana, desde sopes, tostadas y tacos de arrachera hasta chamorro, queso fundido, escamoles y molcajetes de carne. A esto se suman una carta de bebidas que incluye tequila, mezcal, cerveza y coctelería, además de la música del mariachi, que termina de darle carácter a un lugar donde la sobremesa puede extenderse mucho más de lo planeado.
Desde 1936, este espacio ya albergaba una antigua pulquería. | Source : Publimetro/Ignacio CamposSabores tradicionales
Durante nuestra visita, mi acompañante y yo comenzamos con un jugo de carne, una preparación reconfortante que abrió el apetito antes de explorar el resto de la carta. La recomendación del mesero fue pedir escamoles a la mantequilla, y resultó ser uno de los grandes aciertos de la comida.
Los escamoles a la mantequilla se sirven con una ensalada de nopales, guacamole y tortillas para prepararse tacos. | Source : Publimetro/Ignacio CamposLa porción es bastante generosa y llegó acompañada de tortillas calientes, perfectas para servirlos y disfrutar su sabor sin complicaciones. Los escamoles tienen una textura delicada y un gusto sutil, con notas que recuerdan a los frutos secos y que la mantequilla ayuda a redondear.
Es una preparación que permite apreciar el ingrediente sin necesidad de ocultarlo detrás de demasiados condimentos. Además, la cantidad servida invita a compartir, por lo que conviene considerarla al momento de ordenar las demás entradas.
El queso fundido con chistorra es ideal para compartir. | Source : Publimetro/Ignacio CamposTambién pedimos queso fundido con chistorra, una combinación que juega con la cremosidad del queso y el sabor especiado del embutido. El resultado es contundente, ideal para acompañar con tortillas y abrir el apetito mientras se decide qué más llegará a la mesa.
El único consejo para quienes visiten La Coyoacana es no dejarse llevar demasiado pronto por el entusiasmo de la carta. Las entradas están tan bien servidas que, antes de pedir el plato fuerte, nosotros ya comenzábamos a sentirnos satisfechos. Aun así, quedaba pendiente una de las preparaciones que mejor representan el carácter de este tipo de establecimientos.
Compartir al centro de la mesa
El molcajete de rib eye fue nuestra elección para continuar la comida. Colocado al centro, es un plato que invita a compartir y que encaja con esa forma tan mexicana de comer en compañía: cada quien prepara su bocado, toma una tortilla caliente y combina los ingredientes a su gusto.
El molcajete de rib eye es ideal para compartir. | Source : Publimetro/Ignacio CamposEl rib eye aporta un sabor más intenso y una textura carnosa que contrasta con la delicadeza de los escamoles y la untuosidad del queso fundido. Después de dos entradas con preparaciones muy distintas, la carne llevó la comida hacia sabores más robustos. Es el tipo de preparación que pide tiempo, tortillas y una conversación que no tenga prisa por terminar.
La experiencia también deja una recomendación práctica: vale la pena elegir las entradas pensando en el conjunto. Los escamoles son una buena manera de acercarse a un ingrediente emblemático de la gastronomía mexicana; el queso fundido funciona para compartir y el molcajete ofrece una alternativa sustanciosa para quienes prefieren la carne. Pedir al centro permite probar más de la carta sin que cada comensal tenga que elegir un plato individual.
Ambiente de fiesta
La cocina es una parte importante de la visita, pero no explica por sí sola el atractivo de La Coyoacana. Su patio central tiene una personalidad propia, marcada por una decoración que combina elementos tradicionales, figuras de catrinas, anuncios luminosos y detalles que evocan la estética popular mexicana.
A pesar de ser miércoles, encontramos el patio concurrido. Las mesas ocupadas y el movimiento constante del servicio daban cuenta de un establecimiento que no necesita esperar al fin de semana para animarse. Hay reuniones de amigos, familias y grupos que encuentran en este espacio un lugar para comer sin formalidades, celebrar o simplemente pasar una tarde distinta en Coyoacán.
Este rincón continúa siendo un punto de encuentro donde el pasado y el presente conviven todos los días. | Source : Publimetro/Ignacio CamposLa madera de la barra, los elementos decorativos, el bullicio de las conversaciones que ocurren alrededor de las mesas, y la música del mariachi, hacen que la ambientación tenga algo de celebración permanente, por lo que es inevitable contagiarse de ese furor.
Las bebidas completan el cuadro. La carta contempla opciones clásicas como tequila, mezcal y cerveza, además de cocteles, entre ellos la bebida de la casa, La Coyoacana, preparada con mezcal, licor de cassis, jugo de limón y arándano. La variedad permite acompañar una comida completa o llegar simplemente por unos tragos y algo para botanear.
Como sucede en las cantinas de tradición, conviene disfrutar las bebidas con calma y considerar que el tamaño de las porciones también puede ser generoso.
Conclusiones
Su historia como antigua pulquería, la cocina de sabores reconocibles, las porciones pensadas para compartir, las bebidas y el mariachi construyen una propuesta que mira hacia la tradición sin renunciar al carácter animado de una cantina concurrida.
La recomendación es llegar con buen apetito, ordenar las entradas con mesura y reservar espacio para un molcajete o algún otro de los platos fuertes, como una lengua de res a la veracruzana, chamorro preparado o albóndigas al chipotle.
Si el plan incluye recorrer Coyoacán durante el Día de Muertos, esta cantina ofrece una manera de extender el paseo entre comida mexicana, música y tragos. Porque una parte importante de las tradiciones del país también se mantiene viva en esos momentos cotidianos en los que la mesa reúne a las personas y la celebración encuentra cualquier pretexto para continuar.