La dinamitación y remoción del suelo, así como la instalación de los barrotes de acero que conforman el muro fronterizo que construye Estados Unidos entre Sunland Park y Ciudad Juárez, afectan severamente la biodiversidad del corredor biológico entre el Cerro Cristo Rey y la Sierra Muleros, alertó el biólogo Ramón Isaac Miramontes, integrante del colectivo Sierra de Juárez.
La biznaga meloncillo, el coyote, la zorra del desierto, la zorra gris, la codorniz de Gambel y el pecarí de collar son solo algunas de las especies afectadas por los más de dos kilómetros de la muralla de más de nueve metros de altura que se construye desde enero.
El responsable del proyecto denominado “Corredor Biológico Internacional Sierra de Juárez-Montaña Franklin”, iniciativa que se alimenta constantemente en la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist México, señaló que cada fase del proyecto ordenado por el gobierno de Donald Trump afecta la biodiversidad fronteriza.
“Del lado de Estados Unidos se presenta una pequeña planicie que conecta la montaña Franklin hacia el río (Grande/Bravo). Todo eso es un corredor biológico; esto quiere decir que todavía está despejado de urbanización, todavía conserva la vegetación nativa y cobertura vegetal natural, por lo que los animales que compartimos entre la sierra de Juárez y la montaña Franklin cruzan por ese corredor biológico y mantienen su diversidad genética sana, mantienen territorios despabiles (con nula presencia humana), además de que hacen encuentros en temporadas reproductivas”, explicó.
Detonación de los ‘cerros de Anapra’
Los trabajos que comenzaron con la detonación de los llamados “cerros de Anapra”, que en realidad integran la Sierra Muleros de lado mexicano y se unen al Cerro Cristo Rey del lado estadounidense, y que continuaron con la remoción del suelo han afectado severamente el corredor.
“Hemos documentado que tras los trabajos de obra y la realización de este muro, la remoción del suelo que provoca erosión, pérdida de hábitat, además del disturbio que genera la construcción, se ha alejado la biodiversidad. Hemos detectado especies de gran importancia, como el echinocactus horizonthalonius o la biznaga meloncillo, la cual fue desplazada para la construcción de este muro”, destacó.
El especialista también destacó que la zanja de aproximadamente dos metros de profundidad que se realiza para crear los cimientos del muro fronterizo genera un impacto directo en el ecosistema y en la estructura del suelo.
“La estructura del suelo realmente no es un recurso vivo, pero sostiene vida; entonces, sí está afectando severamente”, señaló.
Miramontes explicó que un muro más alto o uno más reforzado limita también el paso a la biodiversidad, como es el caso de las aves que vuelan, como la codorniz de Gambel y el colibrí de garganta negra.
La altura del muro de más de nueve metros afecta la polinización, y “no sólo las abejitas y las mariposas realizan polinización, también los murciélagos y algunas especies de mamíferos. Incluso, la disponibilidad de recursos a veces es diferente entre una montaña y otra, (y el muro impide que) los animales realicen estos recorridos de movilidad.
“La pérdida de conectividad, un muro más grande y reforzado, también bloquea el paso. Las aves vuelan, pero mamíferos como el pecarí de collar, el coyote, la zorra del desierto y la zorra gris, por dar unos ejemplos, se ven severamente afectados en su conectividad al momento de esas construcciones”, apuntó.
‘Barrera Inteligente’
Hasta el miércoles 30 de septiembre sumaban aproximadamente 500 metros de los cerca de 2 kilómetros que serán construidos entre Anapra y el museo Casa de Adobe, como parte del proyecto denominado “Anapra Gap de El Paso”, el cual forma parte de la construcción del llamado “Muro Inteligente” o “Smart Wall” del gobierno de Donald Trump.
“En esa zona justamente nosotros hemos detectado anidación de especies muy importantes como la codorniz de Gambel y el colibrí de garganta negra, por mencionar algunas especies que están ahí y se ven afectadas por estas actividades”, informó Miramontes.
“Claro que el no conocer su presencia ni denotarla es lo que hace que no podamos ejecutar acciones para su conservación. Por eso insistimos en que el proyecto de ciencia ciudadana es tan, tan importante… demostrar que el cerro no está muerto, sino lleno de vida y de una vida muy resiliente que se ha adaptado a entornos extremos.
“El objetivo principal del proyecto es demostrar que existe un corredor biológico y que la interrupción de los muros fronterizos, además de la urbanización desmedida, afectan severamente la biodiversidad”, apuntó.
De acuerdo con el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, por sus siglas en inglés), en el Sector El Paso se han adjudicado tres proyectos para la construcción de 125.5 kilómetros de muro físico y casi 240 kilómetros de nueva tecnología entre los municipios de Janos y Praxedis G. Guerrero, con el fin de inhibir el cruce irregular de personas migrantes.