El accidente ferroviario de Urda ha vuelto a situarse en el centro de la agenda política. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha aprovechado su intervención en el foro World in Progress Barcelona (WIP) para lanzar un mensaje de compromiso con las víctimas y reconocer que la tragedia ha dejado profundamente dañada la confianza de los ciudadanos en la alta velocidad española.
"Nuestra principal obligación como Gobierno de España es recuperar esa confianza quebrada por parte de los ciudadanos en la alta velocidad cuanto antes y cueste lo que cueste", ha afirmado.
El anuncio más concreto ha llegado al abordar las consecuencias económicas y laborales del siniestro. El Ejecutivo aprobará un decreto de ayudas específico para las personas afectadas, con el objetivo de que las víctimas y sus familias no tengan que esperar a que concluyan todos los procedimientos para recibir asistencia.
Cuatro medidas para ayudar a las víctimas del accidente de Urda
El paquete anunciado por Sánchez se estructura en cuatro grandes actuaciones. La primera contempla ayudas que duplicarán la cuantía prevista en el seguro obligatorio de viajeros, reforzando así las compensaciones económicas para los afectados.
La segunda permitirá anticipar las indemnizaciones, de manera que las víctimas puedan disponer de recursos económicos sin tener que esperar a que se resuelvan definitivamente los procedimientos correspondientes.
El decreto incluirá también un mecanismo específico de incapacidad temporal para mejorar la cobertura de quienes no puedan reincorporarse a su actividad laboral como consecuencia del accidente. Por último, se habilitarán oficinas de atención integral y personalizada en las delegaciones y subdelegaciones del Gobierno de las comunidades autónomas donde residan las personas afectadas.
La intención es ofrecer un acompañamiento más cercano a las víctimas y sus familiares, tanto para gestionar las ayudas como para resolver las necesidades que surjan durante el proceso.
Sánchez advierte del avance de la ultraderecha y reclama más Europa
La intervención presidencial no se ha limitado a la tragedia ferroviaria. Sánchez ha utilizado el encuentro internacional para defender el modelo social europeo frente a las fuerzas políticas que, a su juicio, pretenden debilitar la integración comunitaria.
El presidente ha advertido de que el progreso no está garantizado y que Europa se enfrenta a un escenario internacional marcado por la guerra, la rivalidad entre grandes potencias y la competencia por los recursos estratégicos.
En ese contexto, ha señalado la invasión rusa de Ucrania como un desafío al orden internacional basado en reglas, ha reclamado una respuesta europea ante la competencia económica y tecnológica entre Estados Unidos y China y ha alertado de las consecuencias que los conflictos en Oriente Próximo pueden tener sobre el bienestar de los ciudadanos.
Sánchez también ha cargado contra la llamada internacional ultraderechista, a la que acusa de tejer alianzas para debilitar Europa desde dentro. Frente a quienes defienden una menor integración, ha reclamado una Unión Europea más fuerte, cohesionada y capaz de proteger sus avances sociales.
"Frente a quienes quieren menos Europa, nuestra respuesta tiene que ser inevitablemente mucha más Europa", ha defendido.
Su mensaje ha insistido en la necesidad de evitar que las preocupaciones sociales se conviertan en instrumentos de división y enfrentamiento. El foro World in Progress Barcelona reúne a representantes políticos y económicos para debatir sobre los desafíos globales, la estabilidad internacional, la tecnología y el futuro de Europa. Una cita que, en esta edición, ha quedado marcada por dos grandes preocupaciones: las consecuencias de la tragedia ferroviaria española y la creciente tensión geopolítica. @mundiario