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AM 30 Apr, 2026 06:00

Rocha Moya es la gran oportunidad de Claudia

Loret 1

El gobierno de Estados Unidos le está dando una oportunidad histórica a la doctora Claudia Sheinbaum: comenzar a ejercer como presidenta de México.

La doctora Sheinbaum sabe que el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, está metido con el narco. Lo saben también todos en su gabinete de seguridad. Desde hace tiempo han diagnosticado que sacar a Sinaloa de la guerra pasa por quitar de ahí al gobernador. Pero la presidenta no podía: a Rocha Moya lo ha protegido siempre López Obrador. Así que Sheinbaum optó por ser cómplice de su permanencia.

Ayer, el gobierno de Donald Trump le ofreció una salida: la decisión no la tiene que tomar ella. La presidenta de México puede echarle la culpa a Trump y empezar una profunda limpieza de narcopolíticos de Morena con el caso más emblemático de todos, el del gobernador Rubén Rocha Moya. Y como no hay ninguna garantía de que Trump vaya a conformarse con Sinaloa, a la presidenta le conviene ser ella la que limpie —lo que debió haber hecho con Rocha Moya— para “vacunarse”, para matizar el costo político de los casos que puedan venir.

Encubrir a Rocha Moya, como parece que será por lo visto hasta ahora, puede significar un costo gravísimo para el país y también para ella como presidenta. Le estaría abriendo la puerta a Trump para sus anhelados operativos antinarco en suelo mexicano. Le estaría abriendo la puerta a Trump para su anhelado rompimiento comercial con México. Porque Trump podría argumentar que México encubre a los capos que Estados Unidos quiere perseguir. Le estarían confirmando sus acusaciones de que México es un narcogobierno, de que en México mandan los narcos y la presidenta —muy dulce, muy inteligente, muy linda, muy bien vestida— está dominada por ellos y les tiene miedo. ¿La presidenta va a arriesgar la soberanía nacional y el TMEC por proteger a Rocha Moya y a López Obrador?

La presidenta pensará que entregar a Rocha Moya es destruir el legado de López Obrador y destruir al movimiento. Ese legado ya está destruido por la acusación misma. Del estigma de narcopresidente ya no se zafa nunca. A ella no le toca salvar a López Obrador. A ella le toca salvar al país. Y en esa ruta, salvar a su movimiento, independizarlo de la aniquilada figura de López Obrador y asumir el mando. Porque la acusación no es contra ella ni contra nadie de su gabinete. Así que a la presidenta le toca tomar una decisión difícil, muy difícil. Políticamente muy difícil y personalmente muy difícil. Pero para eso tiene que sentirse presidenta, saberse presidenta y ejercer como presidenta.

Saciamorbos

Si a pruebas nos vamos, hay más pruebas de vínculos con el narco de López Obrador… que de Rocha Moya.

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