Hemos tardado demasiado tiempo en darnos cuenta de una situación que lleva mucho tiempo marcando el ritmo de nuestras vidas: Los medios se leen en las redes y no en sus sitios web o en sus ediciones de papel. Tan solo habría que cotejar el número de usuarios que llegan a la información de un medio concreto a través de Facebook, Google, Instagram y otras redes y los que lo hacen comprando ese medio en el quiosco o entrando en su página web. Sabedores de esta contradicción todos los periódicos en su versión digital montaron un equipo SEO (encargado de mejorar la visibilidad orgánica, el tráfico y el posicionamiento de un sitio web en buscadores como Google o inteligencias artificiales).
Con la materia prima de la información que publican los diferentes medios, Google, Facebook y otros, ponen a trabajar sus maquinarias para que esa información que ha tenido unas entradas discretas en la pagina oficial del medio se multiplique por miles en las versiones ofrecidas por Google o Facebook. Pero es que, al mismo tiempo, estos monstruos de la vida digital tienen la capacidad para dirigir esas informaciones hacia ámbitos concretos y darles el sesgo que se requiera en cada momento porque también aquí son capaces de intervenir. El ejemplo más reciente lo hemos visto en la campaña presidencial en Brasil, donde el reelegido presidente Lula denunció a Facebook unos días antes de la votación de la segunda vuelta, porque Facebook estaba marginando las noticias referentes a su campaña mientras se promocionaban las referentes al ultraderechista Bolsonaro.
Esclavos digitales
La magia se rompió cuando esos medios se percataron de que el 85% de los ingresos publicitarios iban a las arcas Facebook y Google -eran quienes originaban el tráfico millonario de usuarios- y a ellos les dejaban presumir de esas cifras millonarias de usuarios, pero solo presumir, lo mollar de los ingresos se lo quedaban las dos plataformas.
De ahí a la utilización política de este ambiente solo había un paso. Quien primero lo dio fue la empresa Cambridge Analytica que en combinación con Facebook logró influir decisivamente en las elecciones del primer mandato de Trump y en el “Sí” del referéndum del Brexit. El caso estalló en 2018 cuando algunos de sus exempleados desvelaron que la empresa Cambridge Analytica había obtenido de forma irregular los perfiles de 50 millones de usuarios de Facebook. Con esa información elaboraron perfiles psicológicos de los votantes para enviarles anuncios hipersegmentados y mensajes personalizados (en muchos casos con informaciones falsas o manipuladas), diseñados para modificar su intención de voto en la campaña de Donald Trump y del “Sí” del Brexit.
Paralelamente, también en 2018 apareció en escena Steve Bannon, el atrabiliario asesor de Trump, quien estableció la teoría de cómo hacer política para la (ultra)derecha de todo el mundo: “La verdadera oposición son los medios de comunicación”. Más tarde la adornaría con la frase escatológica –“hay que llenar el campo de mierda”- que implicaba ocultar la verdad tras toneladas de informaciones falsas, manipuladas, inventadas…, hipérboles increíbles, infamias, comentarios soeces que agrandan el odio como forma de aumentar el número de seguidores.
Todo gracias a una estrategia en la que habían colaborado -consciente o inconscientemente- todos los medios de comunicación que ya habían regalado a sus seguidores para integrar el ejército de esclavos digitales que hoy habita nuestro planeta.
Nuevos medios
Conocida la teoría, establecidas las posibles vías de financiación, solo faltaba reclutar a los medios ya existentes y erigir unos nuevos -digitales- para formar parte de la gran coalición que se estaba formando. La unión del PP, de Vox y de los medios reclutados para la causa dio paso a lo que se empezó a llamar “fachosfera”. Este artículo se haría innecesariamente largo si tratásemos de especificar uno a uno todos los medios de comunicación que se integran en esta coalición. Baste con resaltar las intervenciones de algunos de ellos protagonizadas por sus más destacados guerreros.
De la financiación de esta iniciativa no tenían que preocuparse, ya que se contaba con las fuentes necesarias para abrevar a las empresas y a sus empleados. De la publicidad institucional de los gobiernos autonómicos y locales que dirigen en coalición formal o parlamentaria PP y Vox se podían extraer grandes recursos; empresas interesadas en un cambio de rumbo también aportarían recursos a través de patrocinios y publicidad directa, e incluso dinero de la internacional reaccionaria cuya cabeza más visible es el ya citado Steve Bannon. Así las cosas, el dinero no seria un problema.
El primer objetivo era, sin duda, el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. Conseguir deshumanizarlo y convertirlo en un objeto contra el que dirigir el odio, la frustración y las emociones de una parte de la sociedad manipulada y manipulable, para dar la sensación de que todo el país está en contra de él. Hay un ejercicio al que invito para conocer en su auténtica dimensión lo que aquí se dice: el periodista José María Izquierdo acaba de publicar un libro bajo el título “Los 300 insultos más feroces contra Pedro Sánchez”. Se les hará difícil llegar hasta el final.
La proliferación de nuevos medios, todos ellos digitales, en los últimos años aumentó de forma significativa tras la formación del actual gobierno en 2023. Al mismo tiempo, la falta de transparencia de la mayor parte de esos medios también se incrementó, a pesar de la legislación europea que obliga a los medios a revelar quienes son sus accionistas, así como la cifra real de publicidad institucional que reciben. Medios tan importantes como el diario El País disimulan esos datos.
El 29 excita los ánimos
Al margen del accidente del AVE en Urda (Toledo), que ha despertado los instintos más bajos mientras se esconden testimonios reposados como el de un hombre que cuenta el fallecimiento de su mujer -alta ejecutiva de viajes El Corte Inglés-, que viajaba en el AVE camino de Sevilla, y nos pone a todos frente a la auténtica realidad: los muertos de este accidente son “los muertos de toda la sociedad”, del tipo de sociedad en la que estamos viviendo todos. “Daros cuenta de que estamos viviendo la peor época del capitalismo con prisas (…) Ahora lo que tenemos es capitalistas que quieren el dinero más rápido que nunca, a la mayor velocidad posible. Daros cuenta de que los ochenta muertos, como mi mujer, de hoy y los que habrá y seguirá habiendo, tienen que ver con esto, tenemos que rebelarnos entre todos “. Y finaliza acusando del endurecimiento de las condiciones de trabajo (“lo que antes hacían tres, hoy lo hace uno”). Es un testimonio que muy pocos medios se atreven a llevar a sus ediciones porque prefieren la vía de las emociones para pedir la dimisión del ministro Puente o la acusación de “un gobierno asesino”. Incluso, algunos medios que han reproducido este video han censurado la parte en la que se cita a El Corte Inglés. ¿Por qué será?
Este accidente ha supuesto un parón en la (pre)campaña electoral del 29N que ya estaba suficientemente polarizada.
Mientras los sondeos de encargo siguen dando una mayoría sólida al PP y Vox, los propios medios que publican esas encuestas como un elemento más de la propaganda electoral no se acaban e creer sus propias cifras. Es el caso del diario La Razón que en un artículo editorial viene a decir que no hay que fiarse de las encuestas “porque Pedro Sánchez está en pleno acelerón y la colosal maquinaria de poder se ha desperezado para contrariar a las encuestas”.
No faltan en el ámbito de la fachosfera mediática las referencias a la guerra civil como hace Leyre Iglesias en El Mundo, al hablar de “frente contra frente, como antes de la guerra”. José Antonio Zarzalejos, en elconfidencial.com, se refiere al lío legal que ha abierto el Tribunal Supremo con la ley de nietos y privación de voto a más de 160.000 personas que accedieron a la nacionalidad española y que residen en el extranjero. Zarzalejos señala que si el PSOE pierde el 29N podría recurrir a la deslegitimación de esas elecciones por el impedimento a votar que se les ha hecho a esas personas. Difícil malabarismo argumentativo incluso para alguien como Zarzalejos, muy acostumbrado a ese recurso. Y Juan Soto Ivars en el diario ABC no tiene dudas de que si la izquierda pierde esas elecciones recurrirá “a quemar las calles.
Todos ellos se han olvidado de uno de los hechos más sucios que relacionan a un medio de comunicación con asuntos político/judiciales. Resulta que la editora del diario digital OKdiario pagó la minuta de la defensa de Koldo García, asesor del exministro José Luís Ábalos, actualmente en la cárcel condenado por el TS a 19 años de prisión en el “caso mascarillas”. Una cifra, 242.000 euros, que se pagó en dos facturas y a través de dos transferencias, y cuyas fechas de ejecución coinciden con entrevistas a Koldo García en ese medio y en las que Koldo atacaba al Gobierno y al PSOE.
Se olvidan estos medios y estos concienzudos analistas de las preguntas de rigor: ¿Qué pinta un supuesto medio de comunicación pagando la minuta de la defensa de un acusado de corrupción política? ¿Quién se beneficio de esos desembolsos? ¿Ha habido más pagos?
Y también se olvidan de preguntar a la Justicia, concretamente a la Fiscalía Anticorrupción: si creía que los honorarios de la abogada de Koldo García los había pagado el PSOE en el llamado caso Leyre, ¿por qué pidió su imputación y ahora no pide su desimputación? También el juez Pedraz, que instruye la causa contra Leyre Díaz (supuestas maniobras desde el PSOE en la etapa de Santos Cerdán como secretario de organización del PSOE para desestabilizar a la Justicia) qué le impide poner en orden este caso a medida que se van cayendo unas imputaciones que siempre contaron con la cobertura mediática.
Trompeteros del nuevo reino
Puestos a elegir los trompeteros del nuevo orden, no hay quien supere a Federico Jiménez Losantos quien, desde los micrófonos de su radio, Es.radio, habla del pasado en presente: “90 años después ha vuelto el 36”. Y no se nos pueden despistar los dos canales del grupo Mediaset -Telecinco y Cuatro- con dos trompeteros de lujo: Iker Jiménez, que ha cambiado los fantasmas y las psicofonías por la política, y Nacho Abad a quien se le estaba haciendo largo este periodo preelectoral: “¿Cuánto nos queda de campaña? Estoy hasta las narices”. Es verdad: si las encuestas ya dan una victoria tan holgada, para qué queremos las urnas. Carlos Herrera, empleado de la emisora de los obispos, escribe en su habitual columna del diario ABC que si el tribunal Constitucional ha rechazado el recurso del Defensor del Pueblo con la decisión del TS de impedir el voto de españoles residentes en el extranjero que consiguieron la nacionalidad española a través de la ley de nietos obedece a que el Constitucional deja en manos del PSOE y del Gobierno la posibilidad de impugnar las elecciones “si el sanchismo es derrotado”.
Pero nadie como Salvador Sostres en ABC para quien “el franquismo, o por lo menos una parte de lo que fue el franquismo, tuvo elementos muy interesantes para España”. Y el primero de esos elementos interesantes, según Sostres, fue “sofocar la brutalidad criminal y analfabeta de la República”. Como si quisiera darse cuenta de su desatino, Sostres al final del artículo reconoce que “el franquismo tuvo momentos oscuros e incompatibles con nuestro modo de vida libre”. En fin, cuatro décadas de dictadura salvaje resumidas en “momentos oscuros”. Estamos advertidos. @mundiario