Totalmente desorbitado y fuera de sí, Mike Flannigan (Michael C. Pitt) llegó a su punto más bajo cuando fue encarcelado por provocar un accidente en el que murió una persona, lo abandonan su mujer y a su hija, así como su carrera como boxeador, su identidad y su rumbo.
Al casi asfixiarse en una situación tan abrumadora, Mike tuvo que llegar casi a la muerte para reconciliarse consigo mismo y buscar la redención, tal como lo dirige y escribe Jack Huston en su ópera prima, El Día de la Pelea.
"A todos nos sucede que tocamos fondo de alguna manera, ya sea físicamente o emocionalmente, y lo que nos expone Mike cuando lo vemos vulnerable es que nadie es invencible y los superhéroes son ficticios", cuenta el actor de Soñadores, en entrevista.
"Pensé en la historia de Mike por el hecho de verlo detrás de sus luchas en el ring, de saber cómo es como persona y qué lo llevaría a decidir que tiene que dar su última gran pelea", añade Huston.
El protagonista de la película, ya en cartelera, tiene que tomar una decisión al recibir un devastador diagnóstico clínico que lo orillará a retirarse del ring.
Acude a su amigo, mentor y entrenador, Stevie (Ron Perlman), quien lo impulsa a prepararse para luchar por última vez con toda la dignidad posible, a pesar de no ser el favorito y de tener pronósticos físicos y mentales en su contra.
"La historia es clara y contundente y el papel de Stevie es muy preciso: es su sostén emocional. Yo me encontré con un filme que te da momentos gloriosos y momentos dolorosos que no tienen nada que ver con una idea preconcebida de 'lucha y triunfarás'.
"La historia de Mike tiene un trasfondo y su amigo sólo tiene presentimientos, pero no sabe qué pasa con él", acota Perlman.
Filmada en blanco y negro, ambientada en Nueva York de los 80, El Día de la Pelea acerca a Mike a los demonios que lo atormentan y desea fervientemente redimirse ante aquellos a los que les ha fallado.
Tiene una hija que ya es adolescente y una ex mujer que no le perdona todos sus desvaríos; su padre vive recluido en una casa de retiro y tiene un montón de amigos a los que les falló. Intenta vender un anillo de valor, que perteneció a su madre, para obtener fondos y continuar.
"Mike llegó a una situación muy particular que lo hizo buscar el perdón y redimirse. Cuando lloramos por situaciones que no resolvimos, es por las huellas y los dolores que causamos, y algo nos impulsa a tratar de sanarlo.
"Es un ser humano muy abrumado y su única claridad está en el ring, en la pelea, en la batalla que lo motiva a mostrarse sólido y con carácter cuando en realidad vive en el abismo", apunta el director, escritor y actor.
Sale Pesci del retiro parcial
Joe Pesci salió de su retiro parcial para actuar y producir El Día de la Pelea, y le dio al equipo sólo dos días de rodaje, por lo que la escena que hace con Michael C. Pitt tenía que salir, sí o sí, casi a la primera.
"Es una escena brutalmente honesta y fue de las que más trabajo me costó. La hicimos en el segundo día de rodaje y tenía los minutos contados. Sentí que eso me obligó a dar lo mejor, lo máximo.
"Hace años yo fui caddie (persona que transporta los palos de golf y asiste) de Joe. Me puse muy nervioso y cuando quise entablar conversación con él le platiqué de mis amigos italianos, mis ancestros, pensando que habría conexión y ni me hizo caso, le valió madres", dijo Michael.
Además, contó Jack Huston, una de las canciones que forman parte del relato de redención de Mike Flannigan, es precisamente del mismísimo ganador del Óscar por su trabajo en Buenos Muchachos.
"Se llama 'If I Ever Lost You'; la escuché, no sabía de quién era y me enteré que era de Joe Pesci. No podía ser mejor momento de elegirla para tenerla en la película y en ese momento tan emocional", detalló Jack Huston.