nullLic. Francisco Pájaro Anaya/Soy puro San Juan del Río
X: @fcopajaro
Existen en la ciudad algunos elementos que pasan desapercibidos al ser utilizados de manera permanente por los sanjuanenses. Uno de estos elementos son las banquetas, y en particular me refiero a las del centro de la ciudad, que en muchos casos poseen también una historia que suele ignorarse, como ocurre con las banquetas de la Avenida Juárez, las más llamativas de la ciudad.
La antigua Calle Real tiene una serie de banquetas que han sido modificadas con el transcurso del tiempo; sin embargo, en el tramo que va desde el ahora llamado Jardín de la Familia —antigua Plazuela del Sacromonte— hasta la altura de lo que fue la antigua calle del Puentecillo, se conservan unas banquetas construidas entre 1948 y 1949, cuya característica peculiar es la utilización de mosaicos con una imagen basada en dos colores: amarillo y ocre. Dichos mosaicos fueron elaborados en una empresa ubicada en la comunidad de Chintepec, en el actual municipio de Pedro Escobedo, la cual, desde 1927 hasta 2010, se dedicó a la fabricación de estos elementos decorativos. La obra fue inaugurada por el presidente municipal Víctor Corchado.
Cuando se colocaron en San Juan del Río, su propósito fue darle un aspecto completamente distinto a la antigua Calle Real, hacerla más vistosa y recuperar un espacio que, desde finales del siglo XIX, tenía una importancia social relevante, pues en él se realizaban diversas actividades, entre ellas la feria de la ciudad.
En muchas casas de la ciudad se replicó este concepto de pisos y, actualmente, es muy común encontrar en nuestros hogares este tipo de mosaicos que se han convertido en un elemento distintivo de San Juan del Río.
Por otro lado, con el paso del tiempo, las calles del centro de la ciudad fueron recibiendo banquetas de diversos materiales, como el adoquín —muy común en esta zona del país—, el pórfido —de gran durabilidad, aunque de alto costo— y el concreto, uno de los materiales más utilizados en la actualidad.
Si cada calle pudiera contar su historia, sin duda las banquetas serían testigos de innumerables acontecimientos y situaciones que han marcado no solo nuestras vidas, sino también la vida de todo San Juan del Río.