El Gobierno de Alemania intentó este sábado restar importancia al anuncio de Estados Unidos sobre la retirada de unos 5.000 soldados de su territorio, una decisión que, aunque considerada en parte previsible, genera inquietud por sus implicaciones en la relación transatlántica y la seguridad europea.
El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, señaló que la medida responde a la revisión global del despliegue militar estadounidense y recordó que durante su primer mandato, el presidente Donald Trump ya había planteado una retirada mayor que finalmente no se concretó por oposición del Congreso.
No obstante, el anuncio del Pentágono tomó por sorpresa a Berlín, pese a que altos funcionarios, como el jefe del Estado Mayor Carsten Breuer y el ministro de Exteriores Johann Wadephul, habían regresado recientemente de Washington con una percepción positiva de la relación bilateral.
El canciller Friedrich Merz había asegurado días antes que los vínculos con Trump eran “invariablemente buenos”, en medio de tensiones derivadas de declaraciones sobre la estrategia estadounidense frente a Irán.
Impacto estratégico y militar
Aunque Pistorius subrayó que la retirada es limitada frente a los cerca de 40.000 militares estadounidenses desplegados en Alemania, advirtió que la medida podría tener consecuencias más amplias. Entre las instalaciones clave afectadas destacan la base aérea de Base aérea de Ramstein, el cuartel general en Stuttgart del Mando Europeo (EUCOM) y el Mando para África (AFRICOM), así como el hospital militar de Landstuhl.
Más allá del número de tropas, preocupa especialmente la posible cancelación del despliegue de armas de alcance intermedio, como los misiles de crucero Tomahawk, acordado en 2024 bajo la administración de Joe Biden para reforzar la disuasión frente a Rusia a partir de 2026.
El analista Carlo Masala advirtió que esta decisión “debilita la disuasión convencional de toda la OTAN” y deja una brecha que Europa aún no puede cubrir por sí sola.
Mensaje a Europa
Para Berlín, la decisión también envía una señal política al conjunto de aliados europeos dentro de la OTAN. Pistorius reconoció que el bloque deberá asumir un papel más activo en su propia defensa.
“Debemos volvernos más europeos para seguir siendo transatlánticos”, afirmó el ministro, subrayando la necesidad de incrementar el gasto en defensa, en línea con los compromisos adoptados por los miembros de la alianza.
En la misma línea, la OTAN destacó que este ajuste refuerza la urgencia de que Europa aumente su inversión en seguridad, mientras que el primer ministro de Polonia, Donald Tusk, advirtió que el mayor riesgo para la comunidad transatlántica es la “desintegración” de la alianza.
El repliegue, que también podría extenderse a otros países como España e Italia, abre un nuevo capítulo de incertidumbre en la cooperación militar entre Estados Unidos y Europa.