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Publimetro 03 May, 2026 16:00

“No quiero ser una más”: Activista en DH denuncia persecución por combatir corrupción en México

La activista, abogada y titular de una notaría pública, Norma Romero Cortés, denunció ser víctima de una persecución sistemática, hostigamiento y un reciente acto de violencia que —asegura— busca frenar su lucha contra la corrupción y las estructuras patriarcales dentro de instituciones públicas.

Amparo “insuficiente” tras más de cuatro años de litigio

Informó que obtuvo el amparo 1497/2025, radicado en el Juzgado Segundo de Distrito en Materia Administrativa en la Ciudad de México. Sin embargo, calificó el fallo como un “triunfo pírrico”.

“El amparo se ganó, sí, pero en realidad solo sirve para reiniciar todo desde cero. Después de más de cuatro años, lo que recibimos son migajas de justicia”.

Norma Romero Cortés

La activista explicó que su caso involucra a un servidor público y derivó en señalamientos contra funcionarios del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda para los Trabajadores, a quienes acusa de omisiones para proteger al presunto agresor.

“Me enfrenté a un sistema que protege a quienes están dentro de él. Actuar conforme a la ley me ha costado un verdadero viacrucis”, sostuvo.

Allanamiento en su notaría: “No fue un robo, fue un mensaje”

El episodio más grave ocurrió el pasado 25 de abril, alrededor de las 6:55 horas, cuando la abogada ingresó a su oficina y encontró a un hombre dentro del área de servidores.

“Pensé que era personal de mantenimiento, pero segundos después vi la caja fuerte destruida y entendí que algo no estaba bien”, relató.

Al confrontarlo, el sujeto le dijo que “el jefe” lo había enviado a buscar dinero. La activista logró mantener la calma y salir del inmueble sin confrontación directa.

Horas después, el individuo fue detenido por policías estatales en una panadería cercana, donde presuntamente confesó tanto ese robo como el allanamiento en la notaría.

“Esto no fue un robo común. Fue un mensaje, un intento de intimidarme para que deje de hacer lo que hago”, denunció Romero Cortés.

Señala intento de soborno y amenazas previas

La activista también reveló que días antes recibió una llamada de un supuesto intermediario identificado como Jesús Cabrero, quien le propuso llegar a un acuerdo con la defensa de una exfuncionaria denunciada.

“Me dijeron que podía obtener beneficios y más trabajo si dejaba esto en el olvido. Fue un intento claro de comprar mi conciencia”, aseguró.

Tras rechazar la oferta, afirma que fue advertida de posibles represalias.

“No me voy a doblar. Me dijeron que harían todo lo posible por desacreditarme”, enfatizó.

Denuncia violencia institucional y asfixia económica

Romero Cortés denunció además enfrentar violencia institucional, incluyendo el congelamiento de sus cuentas bancarias desde hace más de año y medio.

“Es una forma de asfixia económica para obligarme a desistir”, acusó.

Asimismo, señaló la falta de avances en una carpeta de investigación iniciada en 2021 por violencia contra las mujeres.

“Llevo cinco años esperando justicia. No hay resolución, es abandono institucional”, dijo.

También calificó como irregular una audiencia de imputación realizada el 22 de abril en su ausencia, donde —según indicó— no se respetó su derecho a diferirla y el caso fue archivado.

Impulsa iniciativas en defensa de mujeres

Pese al contexto adverso, la activista continúa promoviendo iniciativas como el “Protocolo Violeta”, enfocado en la protección patrimonial de las mujeres.

“Cuando las mujeres administran el patrimonio, aumenta el nivel educativo de sus hijos. Está documentado. Necesitamos romper el silencio que los protege".

Norma Romero Cortés

También ha impulsado mecanismos para visibilizar a deudores alimentarios y agresores.

Llamado urgente ante riesgo a su integridad

Romero Cortés advirtió que su caso refleja los riesgos que enfrentan las mujeres que desafían redes de poder.

“El Estado debería garantizar una vida libre de violencia, pero en cambio nos empuja al último eslabón”, señaló.

Ante ello, hizo un llamado urgente a autoridades y sociedad civil. “No quiero convertirme en una más. No quiero ser una menos. Estoy alzando la voz antes de que sea demasiado tarde”, subrayó.

Finalmente, reiteró que continuará su lucha: “Pareciera que ser ingobernable en favor de las causas correctas es un pecado. Pero si no lo hacemos, ¿quién va a defender a quienes no tienen voz?”.

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