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El Diario 21 May, 2026 14:25

Fue por una lipo de 800 dólares y terminó muerta: así encubrieron el horror en una clínica de garaje

A las siete de la mañana del 13 de mayo, Yulixa Tolosa salió de su casa, en la localidad de Bosa, en el suroccidente de Bogotá, con la ilusión de realizarse el procedimiento estético que llevaba años anhelando. Quería perder algunos kilos y ver su abdomen más moldeado, según han relatado sus amigas cercanas. Acudió a Beauty Láser M.L., un centro de garaje en el barrio Venecia, también en el sur de la capital colombiana. Conocía a varias personas que se habían realizado procedimientos similares allí, sin inconvenientes. Sin embargo, lo que parecía ser un sueño se convirtió en lo opuesto: la lipólisis láser le generó complicaciones físicas que fueron desatendidas y condujeron a su muerte.

Yulixa, de 52 años, salió del procedimiento en la tarde de ese miércoles con varios signos de malestar, tras una intervención que se extendió mucho más de las dos horas previstas. Amalia Pardo, la amiga que la acompañó, la vio con la tez amarillenta, desorientada y con dificultad para respirar. Preocupada, decidió grabar un video que les compartió a otras amigas, pues la familia de Yulixa no sabía que se iba a someter a dicha operación. Aquel video, que luego se hizo público, era la primera señal de que algo andaba mal.

El personal a cargo del centro —que luego se supo solo tenía un permiso para funcionar como peluquería— le pidió a Pardo que fuera por ropa limpia, porque la de la paciente se había manchado de sangre, y que la dejara dormir; ella misma manifestaba que tenía mucho sueño. La indicación era que debían dejarla internada, bajo observación. Durante la tarde, Pardo junto con otras allegadas escribieron a los encargados para preguntar por la evolución de Yulixa, pero la información que recibían era confusa: primero les dejaron de contestar, luego les dijeron que ella había decidido irse. Después era la propia Yulixa la que les enviaba mensajes extraños desde su celular, lo cual les daba indicios de que había sido suplantada y su móvil estaba siendo manipulado. Cuando en la noche fueron a buscarla a Beauty Láser M.L., el lugar estaba cerrado y no había rastros de su amiga.

Todas las pistas que se fueron armando apuntaban a que la operación había salido mal y a que los encargados del centro estético, en lugar de trasladarla a un hospital, habían decidido encubrir su negligencia. Las imágenes de las cámaras de seguridad de los alrededores muestran cómo ese día, a las 7:40 p.m. dos hombre la suben a rastras a un vehículo. La cargan de los brazos, pero sus piernas le cuelgan, con lo cual es imposible determinar si en ese momento aún estaba consciente o con vida. La sientan en la parte trasera de un Chevrolet Sonic gris de placas UCQ-340, y se suben, junto con otras dos mujeres. Finalmente huyen, en dirección al norte de la capital.

El jueves, tras las denuncias de los allegados a Yulixa, empezó su búsqueda. Las autoridades calificaron el hecho como una desaparición y su nombre empezó a acaparar los titulares. La madre de Yulixa aparecía en los medios de comunicación clamando por información: “La queremos viva o muerta, pero que me la consigan”, pedía Nubia Luz Tolosa. El cuerpo de su hija fue hallado seis días después, en el municipio de Apulo, unos 100 kilómetros al occidente de Bogotá.

La investigación policial y judicial ha derivado en el sellamiento del lugar y en cinco capturas, tres de ellas realizadas en Venezuela, tras la expedición de una circular azul de la Interpol. Entre los capturados están María Fernanda Delgado Hernández, de 30 años y dueña del centro estético; Edinson José Torres Sarmiento, de 40 años, su pareja sentimental; y David Ramos, el supuesto cirujano que realizó el procedimiento. Torres y Ramos serían los dos hombres que aparecen en el video; Delgado, una de las dos mujeres que se sube al auto; la otra sería la aseadora del lugar. La Fiscalía colombiana ha pedido formalmente a las autoridades del país vecino la extradición de los tres capturados por los delitos de desaparición forzosa, secuestro y omisión de socorro.

Tras abandonar el cuerpo de Yulixa en una zona boscosa, los ahora capturados habrían conducido por más de 600 kilómetros hacia el nororiente, en un recorrido que ha sido reconstruido por la Policía, que los detectó cruzando varios peajes en su camino hacia Norte de Santander. Cerca de la frontera, abandonaron el Sonic. El vehículo apareció el sábado y se convirtió en un indicio de que los responsables podrían haberse dado a la fuga rumbo a Venezuela; habrían cruzado la frontera a pie, para no ser relacionados con el automóvil.

Paradójicamente, fue ese vehículo el que ayudó a dar con su paradero. En el municipio de Los Patios, en el área metropolitana de Cúcuta, la comunidad alertó sobre un auto que había sido abandonado. Las autoridades lo inmovilizaron, pero luego otros dos hombres llegaron a reclamarlo. Eran Jesús Hernández Morales, tío de María Fernanda Delgado, y Kelvis Sequera Delgado. Los dos fueron capturados y permanecieron 36 horas bajo custodia, hasta que un juez los dejó en libertad al establecer que durante su detención la Policía no había cumplido con los requisitos legales.

Los detenidos habrían entregado información clave para encontrar el cuerpo de Yulixa y, aunque fueron liberados, siguen vinculados a la investigación penal. Un fiscal los imputará por los delitos de ocultamiento, desaparición y obstrucción de material probatorio y desaparición forzada. Sin embargo, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, ha asegurado que el caso no se debe limitar a cargos por negligencia, sino que debe ser calificado como un homicidio.

Las clínicas de garaje

Los testimonios de Yury Mora y Estefanía López, amigas de Yulixa, que trabajaban con ella en el salón de belleza que había abierto en la localidad de Bosa, han sido claves para adelantar la búsqueda y entender el contexto que la llevó a realizarse la operación en dicho centro estético. López ha ayudado en el reconocimiento de las personas que aparecen en los videos, pues dice conocer a quienes trabajaban allí. También tenía una relación de confianza con María Fernanda Delgado, quien se había hecho conocida en el barrio tras realizarle procedimientos a varias mujeres; la misma López había sido clienta de Beauty Láser M.L. Sin embargo, comenta que fue operada por el “cirujano” anterior, y que David Ramos llevaba pocos meses trabajando allí; era un aprendiz.

“Nos equivocamos”, reconoció en una entrevista que dio a la emisora La Kalle. Admite que eran conscientes de que el lugar no era el óptimo para hacerse una intervención. “No vamos a tapar el sol con un dedo de que no éramos conocedoras, porque sí lo somos”, añadió. Sin embargo, dijo que nunca pensó que Delgado fuera capaz de darle un “trato inhumano” a Yulixa. Cuando los allegados finalmente lograron entrar a Beauty Láser M.L., con la intermediación de la Policía, encontraron que las posibles pruebas habían sido eliminadas: los pisos estaban limpios y las sábanas cambiadas; y las grabaciones de las cámaras de seguridad internas habían sido borradas.

Los bomberos también debieron participar en una operación de rescate de una mujer que había quedado atrapada en el centro estético, donde se recuperaba de un procedimiento. Al huir, los implicados la dejaron encerrada. El Beauty Láser M.L. estaba ubicado en una casa alquilada de tres pisos. Los dos pisos superiores estaban divididos a su vez en dos apartamentos. Allí vivía Delgado con su pareja. Al parecer, también ofrecían un servicio de estadía para personas de otras ciudades que se practicaran procedimientos estéticos con ellos. Era un negocio redondo en el que hacían varias intervenciones al día, a un precio muy por debajo de los estandarizados en los lugares con permisos oficiales.

Yulixa pagó tres millones de pesos (cerca de 800 dólares) por un procedimiento que en una clínica con los requerimientos de ley puede llegar a costar hasta diez veces más o, como mínimo, doce millones de pesos (unos 3.000 dólares). Ante las presiones por cumplir con ciertos estándares de belleza y la proliferación de clínicas que prometen buenos resultados a bajo costo, con procedimientos que venden como ambulatorios y sin riesgo, son cada vez más las mujeres que caen en la tentación de realizarse intervenciones en lugares no autorizados.

La periodista Lorena Beltrán, víctima de una cirugía mal practicada e impulsora del proyecto de ley Cirugía Segura Ya, ha explicado a este diario que en Colombia no hay informes recientes que permitan dimensionar la gravedad de estas prácticas. Los vacíos legales y la alta demanda hace que sea un fenómeno cada vez más difícil de controlar. Mientras tanto, el proyecto de ley para fortalecer su regulación sigue atascado en el Congreso.

La Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica ha aclarado que muchas de las intervenciones que se venden como ambulatorias son en realidad procedimientos quirúrgicos invasivos, que deben contar con la presencia de un cirujano certificado y de un anestesiólogo. De lo contrario, en una lipólisis se puede perforar un pulmón u algún otro órgano vital, como pudo haber sido el caso de Yulixa. Las causas de su muerte aún no han sido dictaminadas por Medicina Legal.

El gremio de cirujanos ha hecho un llamado para que la ciudadanía revise que el lugar donde los van a operar esté dentro del listado de clínicas habilitadas por la Secretaría de Salud de Bogotá, que se puede revisar directamente en la página de la entidad. De acuerdo con el secretario de Salud, Gerson Bermont, tan solo en el último año han cerrado 397 lugares que funcionaban de manera irregular. Cierran uno y vuelven a abrir dos más, que operan a plena luz del día. Las labores de inspección, reconoce, se deben reforzar.

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