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Mundiario 21 May, 2026 19:30

Rufián reabre la batalla de la izquierda: ERC se resiste mientras Sumar y Comuns tantean la unidad

La propuesta de Gabriel Rufián de encabezar una candidatura amplia de izquierdas para las próximas elecciones generales ha provocado un nuevo terremoto político en el espacio progresista a la izquierda del PSOE. Mientras ERC intenta contener el impacto interno y reafirma su rechazo a diluir sus siglas en una alianza estatal, sectores de Sumar, los Comuns, Izquierda Unida (IU), Más Madrid y Podemos comienzan a ver en el portavoz republicano un posible catalizador para recomponer un bloque fragmentado y electoralmente diezmado.

La disposición pública del diputado independentista a liderar un frente amplio de plurinacional que aglutine a partidos estatales y soberanistas, expresada tras la tragedia que supuso la imputación del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por presunto tráfico de influencias y blanqueo de capitales, abrió de golpe la posibilidad de construir una candidatura transversal capaz de reagrupar a las fuerzas fragmentadas situadas a la izquierda del PSOE ante el avance sostenido de PP y Vox.

El portavoz de ERC en el Congreso verbalizó algo que distintos dirigentes llevaban tiempo comentando en privado, el desgaste de las actuales fórmulas del Gobierno de coalición bajo la marca Sumar y la necesidad de redefinir liderazgos, discursos y alianzas. “Si mi presencia puede ayudar, yo estoy dispuesto”, lanzó el político barcelonés, y abrió la puerta a la posibilidad real de que Rufián aspire a convertirse en una referencia estatal de la izquierda plurinacional.

La reacción dentro de ERC fue rápida y reveladora. La dirección republicana trató de desactivar la lectura de ruptura insistiendo en que el partido ya representa un “frente amplio” y reafirmando su voluntad de mantener a Rufián como candidato en las próximas generales, siempre bajo las siglas de ERC. Sin embargo, la incomodidad interna refleja el choque entre dos estrategias políticas distintas.

Por un lado, el presidente Oriol Junqueras y la cúpula republicana siguen apostando por fortalecer una izquierda soberanista catalana con identidad propia, convencidos de que diluirse en un espacio estatal supondría perder capacidad política y perfil ideológico. Pero Rufián parece interpretar que la fragmentación del bloque progresista exige fórmulas nuevas y liderazgos capaces de trascender las fronteras tradicionales de cada partido.

Las izquierdas se mueven

El portavoz republicano se ha convertido desde hace años en uno de los dirigentes más reconocibles y mediáticos de la izquierda. Su estilo comunicativo, su capacidad de confrontación parlamentaria y su presencia constante en el debate público le han permitido conectar con sectores progresistas mucho más amplios que el electorado estrictamente independentista.

Precisamente ahí radica el interés que ha despertado en el espacio de Sumar y otras formaciones. La reacción de dirigentes como el ministro de Derechos Sociales Pablo Bustinduy, la diputada común en el Parlament catalán Jéssica Albiach, el diputado de Compromís Alberto Ibáñez o incluso referentes históricos como la exalcaldesa de Barcelona Ada Colau y el exministro de Consumo Alberto Garzón revela que parte de la izquierda alternativa percibe en Rufián un activo electoral capaz de recomponer puentes entre sensibilidades diversas.

No obstante, el entusiasmo no es homogéneo. En Izquierda Unida (IU) emergen importantes reservas sobre la construcción de proyectos excesivamente personalistas. Enrique Santiago advirtió del riesgo de alimentar “hiperliderazgos” y “egos desmesurados”, reflejando el temor a que una eventual candidatura unitaria vuelva a girar alrededor de figuras individuales sin resolver los problemas estructurales de coordinación y proyecto político compartido.

La propuesta de Rufián también llega en un momento particularmente delicado para la izquierda alternativa. Sumar atraviesa tensiones internas persistentes; Podemos continúa marcando distancias estratégicas con el Gobierno y las sucesivas convocatorias electorales autonómicas han evidenciado un desgaste progresivo de un espacio que en la última década pasó de aspirar a disputar la hegemonía al PSOE a luchar por mantener la relevancia parlamentaria.

Rufián tensa su relación con la cúpula

Pero precisamente esa transversalidad es también fuente de desconfianza. En ERC preocupa que la estrategia de su portavoz termine acelerando una emancipación política progresiva respecto a la dirección republicana. Las referencias de Rufián a determinadas “condiciones” para volver a ser candidato del partido han incrementado todavía más las especulaciones sobre sus tensiones internas con parte del grupo parlamentario.

La cuestión de fondo trasciende, sin embargo, el caso personal de Rufián. Lo que está en discusión es el modelo futuro de la izquierda no socialista en España. La experiencia de Unidas Podemos primero y de Sumar después dejó una doble lección en la fragmentación penaliza electoralmente, pero las coaliciones improvisadas y excesivamente dependientes de liderazgos individuales tampoco garantizan estabilidad.

Por eso, el debate abierto ahora gira en torno a varias incógnitas simultáneas como si existe espacio político para una nueva plataforma amplia; si ERC estaría dispuesta a flexibilizar su estrategia soberanista; si Podemos aceptaría integrarse en una estructura distinta; y si Sumar puede mantener su papel articulador tras el desgaste sufrido en el Gobierno.

Mientras tanto, Rufián ha logrado volver a situar a la izquierda alternativa en el centro de la conversación política en un momento marcado por la incertidumbre y la pérdida de iniciativa. Su movimiento obliga a todos los actores a posicionarse y acelera una discusión que probablemente marcará la configuración del bloque progresista de cara a las próximas elecciones generales. @mundiario

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