HUB
Publicidad Responsiva - Banner Superior
Radar Inteligente
Mundiario 28 Jun, 2026 14:42

Los grandes cadáveres que deja la fase de grupos del Mundial 2026

La fase de grupos del Mundial 2026 ya es historia y no todos los eliminados dejan la misma lectura. Qatar, Haití, Curazao, Túnez, Nueva Zelanda, Arabia Saudí, Irak, Jordania, Uzbekistán y Panamá terminaron últimos de sus grupos, pero sus eliminaciones entraban dentro de lo previsible. El foco está en otro sitio: en las selecciones que tenían argumentos para competir mucho más y se marcharon antes de los dieciseisavos.

La mayor decepción fue Uruguay. No solo por quedar eliminada, sino por cómo lo hizo. La selección sudamericana no ganó ningún partido en un grupo con España, Cabo Verde y Arabia Saudí. Empató ante Arabia Saudí, empató ante Cabo Verde y perdió contra España. Es decir, no se quedó fuera únicamente por cruzarse con una selección superior, sino por no imponerse a rivales ante los que tenía la obligación de marcar diferencias.

El golpe es mayor porque Uruguay tenía margen para clasificarse incluso sin hacer una fase de grupos brillante. En un Mundial con terceros que podían avanzar, una victoria ante Arabia Saudí o Cabo Verde habría cambiado por completo su situación. No la consiguió. La bicampeona del mundo se marchó sin autoridad, sin triunfo y viendo cómo Cabo Verde, debutante y con mucho menos peso histórico, seguía adelante.

Turquía fue otra decepción, aunque de naturaleza diferente. Su problema no estuvo tanto en no competir los partidos como en no traducir su dominio en resultados. Perdió contra Australia y Paraguay en dos encuentros en los que tuvo mucha posesión, muchos remates y nula eficacia. El equipo acumuló volumen ofensivo, pero no encontró gol ni respuesta emocional cuando el marcador se puso en contra.

Por eso lo de Turquía fue un fracaso de rendimiento. Tenía nombres, talento ofensivo y expectativas para pasar de ronda, pero se quedó atrapada en una contradicción: parecía dominar los partidos, pero los perdió. En un Mundial, tener la pelota y rematar mucho no sirve de nada si el área rival no castiga y la propia no resiste.

República Checa también salió muy tocada. Se esperaba que compitiese con México por el primer puesto del Grupo A o, como mínimo, que peleara la clasificación hasta la última jornada. Su torneo fue justo lo contrario. Empezó perdiendo ante Corea del Sur, empató frente a Sudáfrica y terminó goleada por México. Un solo punto, ningún golpe de autoridad y la sensación de haber quedado muy por debajo de lo que pedía el grupo.

Corea del Sur tuvo otro tipo de caída. Empezó ganando a República Checa y pareció bien colocada para avanzar, pero después perdió contra México y acabó cayendo ante Sudáfrica en el partido que decidió su destino. Fue de más a menos. No se desplomó desde el primer día, pero no supo sostener la ventaja competitiva que había construido con su estreno.

El caso de Irán merece una lectura distinta. Su eliminación no fue una sorpresa deportiva del mismo tamaño que Uruguay o Turquía, pero sí fue una de las selecciones que más vicisitudes sufrió durante el torneo.

Su sede quedó muy lejos de algunos de los estadios donde tuvo que competir y el caso más claro llegó antes del partido ante Egipto, cuando tuvo que recorrer más de 2.000 kilómetros y pasar más de cuatro horas en avión.

Por eso conviene separar las eliminaciones esperables de los cadáveres reales de la primera fase. No todas las selecciones que volvieron a casa fracasaron de la misma manera. Algunas llegaron hasta donde se podía imaginar. Otras, como Uruguay, Turquía, República Checa o Corea del Sur, dejaron claro en el campo, partido a partido, por qué su Mundial terminó demasiado pronto. @mundiario

Contenido Patrocinado
Cobertura Expandida (Multimedio #148452)