Es una realidad que mundialmente la fuerza laboral está experimentado transformaciones dramáticas, influenciadas por la globalización, la geopolítica, los cambios de habilidades, la tecnología, así como por cambios sociales y demográficos.
A pesar de esto, México es un país joven y trabajador porque nuestra población ronda los 29 años y se ubica entre los países más poblados del mundo, por lo que nuestra fuerza laboral es una de las más grandes tomando en consideración los millones de trabajadores jóvenes que ingresarán al mercado laboral durante los próximos años, con un gran número de graduados técnicos y tecnológicos, así como de graduados profesionales. Destaca la gran reserva de graduados en carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), ya que 25% de las personas entre 25 y 64 años de nuestro país cuentan con estudios superiores relacionados con estas especialidades. Esta realidad de atributos se desequilibra cuando encontramos, por ejemplo, que la Organización Internacional del Trabajo (OIT) identifica la existencia de un desajuste en las competencias laborales de los jóvenes en México. Los altos grados académicos y el exceso de habilidades coexisten con los bajos niveles educativos y la escasez de competencias. Esta situación contrasta con el hecho de que más del 50% de los profesionales contratados no cuenta con el perfil deseado y con el hecho de que existe un déficit de talento con el perfil adecuado que demandan las industrias. Además, gran parte de este talento está concentrado en las principales capitales del país y no está distribuido por las áreas de especialidad donde el mercado está creciendo, considerando que el modelo económico de México, desde hace varias décadas, ha generado la expansión de las empresas locales y un gran aumento de la inversión extranjera, la cual sigue en crecimiento. Estas circunstancias han generado un círculo vicioso en las industrias de nuestro país que tienen la necesidad de talento especializado, el cual está empoderado, tiene alto nivel de rotación, está activamente en la búsqueda de mayor flexibilidad y balance de vida/trabajo y de mejores condiciones en su paquete de compensación y de acceso a oportunidades de crecimiento, programas de desarrollo, capacitación y tecnología para innovar, así como, carreras globales y colaboración con compañeros y mentores.
Por lo tanto, debemos aceptar que en México el desarrollo de una base robusta de alta calidad de talento especializado depende de la capacidad combinada del sector privado, del sector público y del sistema educativo para formar estudiantes con altos niveles de habilidades y especialización. Con esta transformación en la forma en que el mundo quiere trabajar, impulsada por los propios trabajadores y el trabajo mismo, mi recomendación para cualquier organización mexicana que buscar transformar y diseñar su cadenas de producción para hacerlas más cortas y resilientes -capaces de mantenerse en constante operación a pesar del crecimiento de una mayor demanda de profesionales calificados con alto nivel de especialización, los cuales no están disponibles con suficiente frecuencia y donde la demanda supera considerablemente a la oferta-, es que las empresas dejen de contratar generalistas y se centran en el desarrollo y/o en la búsqueda de profesionales con experiencia profunda y especializada. Deben considerar que este talento combine el conocimiento de múltiples disciplinas, priorizando al momento de seleccionarlos las habilidades demostradas y la aplicación práctica sobre la educación tradicional o los puestos de trabajo, sin perder de vista que los profesionales más valiosos combinan conocimiento técnico con habilidades humanas tales como: empatía, creatividad, innovación, inteligencia emocional, flexibilidad cognitiva, pensamiento crítico y resolución estratégica de problemas. De igual forma, prever el ofrecimiento de paquetes de compensación adecuados y atractivos para ser exitosos durante el proceso de atracción y retención, además de diseñar programas robustos de formación continua y sin perder de vista que cualquier empresa en la actualidad no tiene límites geográficos, ya que cualquier empresa mexicana puede contratar talento especializado a nivel global. Para poder lograrlo, las empresas deben diseñar su cadena de suministro de talento combinando las opciones “ Build ” (desarrollar internamente), “ Buy ” (contratar externamente), “ Borrow ” (tercerizar: trabajadores contingentes, trabajadores bajo proyecto y/o externalización de procesos) para ser flexibles, ágiles y competitivas. En resumen, el talento especializado tiene una alta demanda, pero la naturaleza de esa experiencia está cambiando rápidamente, al mismo tiempo, las condiciones de rediseño y relocalización de las cadenas de suministro.
Es fundamental que todas las organizaciones en México comprendan, diseñen y pongan en marcha cambios radicales y evolutivos relacionados con la cadena de suministro de su fuerza laboral, y acepten que existe una competencia intensa por el talento que tiende hacia la alta especialización y globalización. _____ Nota del editor: Gabriel Aparicio es director general de Kelly México. Es Licenciado en Ingeniería Industrial en Sistemas Organizacionales y maestro en Administración de Empresas, ambos por la Universidad La Salle. Tiene más de 30 años de experiencia en el desarrollo e implementación de soluciones globales y nacionales. Síguelo en LinkedIn. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor. Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión
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