nullVicente de Jesús Peña Covarrubias
Lo que presenciamos este 20 de abril en la Suprema Corte de Justicia de la Nación supera el simple tropiezo retórico; es la dolorosa confirmación del triunfo de la afinidad política sobre el mérito técnico y la carrera judicial. Al protagonizar un episodio inaudito durante la discusión de un asunto, la Ministra María Estela Ríos no solo exhibió una preocupante falta de técnica jurídica, sino que llegó al extremo de confundir el sentido de su propio voto, obligando a sus pares a explicarle, en plena sesión pública, el alcance del proyecto que ella misma defendía.
Este desplome en el estándar jurisdiccional ya resuena más allá de nuestras fronteras. Recientemente, el presidente de Estados Unidos manifestó su «profunda preocupación», advirtiendo que la reforma judicial destruye la certeza jurídica indispensable para el T-MEC, pues sin tribunales independientes y técnicos, las inversiones extranjeras corren un grave peligro.
El incidente de la Ministra Ríos no debe quedar como una anécdota bochornosa. México exige jueces que entiendan la ley, no figuras complacientes a quienes se les deba explicar su trabajo mientras el mundo nos observa con justificada desconfianza.