nullLos Blanchet/Caldo de Cultivo
La mercadotecnia política, al igual que la comercial, no tiene límites éticos y suele ser más efectiva que esta, al poder convencer, con el puro eslogan y sin cumplir una sola promesa, a decenas o cientos de miles de ciudadanos crédulos o desesperados, empleando para ello recursos ilimitados del erario y de fuentes de procedencia ilegal, a diferencia de una empresa o corporación, que se sujetan a un presupuesto que depende de sus ingresos.
Para ello, gobiernos y partidos carentes de escrúpulos recurren a la creación y proyección de imágenes e identidades de virtud, honestidad, trabajo y transparencia, opuestas a lo que son, con valores que no detentan y con intenciones y objetivos que no cumplirán, todo por llegar al poder o permanecer en el.
“Regeneración Nacional”, “Revolución Democrática”, “progresismo”, etiquetas que no dicen nada, fachadas huecas de sólo palabrería. Como la reciente cumbre española de representantes de pseudo izquierdas internacionales, a la que nuestra presidenta presta se apersonó para departir con sus afines como Petro, Lula y Sánchez, bajo el eslogan de la defensa de la democracia, de la cual no son ni cercanamente promotores (el caso mexicano es un ejemplo de cooptación del instituto, jueces y leyes que hace no mucho la garantizaban), siendo en realidad abiertos defensores de dictaduras antidemocráticas como la cubana y la venezolana.
Y de su “progresismo” como gobiernos ¿qué decir?, si se distinguen por ejercer la corrupción más cínica y masiva, que no es de extrañar si se le rasca a su documentada asociación y procedencia delincuencial, sin soslayar el nulo crecimiento económico, el endeudamiento disparado y la desinversión que provocan.
No se trata de discutir sobre su libre derecho a reunirse o a celebrar las convenciones que les venga en gana con la propaganda y mercadotecnia que se les antoje, por más falsa que sea. Lo interesante es atestiguar la reacción de la comunidad internacional, que en el caso de marras fue devastadora, no solo la proveniente de los círculos derechistas.
La famosa cumbre tendrá consecuencias, en especial para México, cuyo Gobierno reitera, con su asistencia, que forma parte del bloque que pretende confrontar al poderoso vecino del Norte. Que no se hagan los sorprendidos u ofendidos cuando venga el manotazo.
Nosotros los Pobres (Progresistas)
Todo comenzó cuando tuve la “grandiosa” idea de redecorar y acomodar mi casa. Es una herencia TOC que me dejaron mi abuela y mi mamá. Esta herencia es altamente peligrosa, ya que se presenta en cualquier momento y no existe modo de frenarla. Me da por mover todo de un lugar a otro, comprar muebles y chunches decorativos. Este TOC se volvió más peligroso desde que aparecieron las compras en línea. Afortunadamente, la cartera, los brazos y la zona lumbar de Marido ya se acostumbraron, porque sabe que llevarme la contraria es un deporte de alto riesgo. Misma situación que sucede cuando él decide comprar guitarras con sus respectivos aditamentos. El caso fue que esta vez decidí que necesitábamos dos lugares de almacenamiento: un armario de plástico con medidas amplias donde cupieran algunos blancos y un roperito mono de madera, pequeño, tipo perchero.
Después de una búsqueda intensiva en línea, los encontré y los compré. Primero nos fue entregado el de plástico, la caja no pesaba mucho, pero al abrirla, brotaron decenas de piezas raras, de la mano de un instructivo kilométrico en chino y totalmente ilógico. Ensamblamos y desensamblamos un sin fin de veces, hasta que después de seis horas logramos armarlo, reconociendo que se requiere técnica y destreza para hacerlo.
El mini roperito mono arribó un día después. El empaque del ropero era más pesado que un tío borracho en fiesta de quince años.
De entrada, me fui de bruces al tratar de levantarlo. A Marido la caja le cayó en la pierna, y las palabras altisonantes nos salieron del alma hasta que logramos meter dicho paquete a la casa. Tuvimos que abrir la caja en la sala y hacer operación hormiga hasta la recámara (tres pisos), pieza por pieza.
La pesadilla continuó con la separación de los miles y millones de clavitos, tornillos, clavijas, y pegamento. Contenía tan sólo un instructivo de una sola hoja con diminutas letras y números que indicaban que el tiempo de armado sería de 80 minutos (¡ja!), más todas las piezas de pesadísima madera.
Verdaderamente nuestra habitación se había convertido en una carpintería. Fue entonces que miré fijamente a Marido (José Eduardo), y le dije en tono chilango tepiteño: ¡Ora sí mi Pepe el Toro, aquí tiene a su Chorreada pa´ que le ayude armar el ropero!, muy al estilo de la película de Pedro Infante, en Nosotros los Pobres.
Peor que con el mueble anterior, ensamblamos, desensamblamos, atornillamos, desatornillamos, clavamos, desclavamos, cargamos y descargamos ¡infinidad de veces!, y al ver que las piezas no siempre embonaban, recurrimos a la improvisación. Muchas veces quisimos desistir, pero recordábamos que Pepe el Toro jamás se rindió e hicimos del ¡Torito, Torito! nuestro grito de guerra para lograr nuestro objetivo, mismo que se cumplió después de día y medio de arduo trabajo. El saldo: agotamiento, moretones, manos adoloridas, el manguito rotador de Marido bastante fregado y la reflexión de que nuestra próxima ocurrencia progresista deberá venir ya armada.
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.
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