Las redes sociales nos han acostumbrado a otro tipo de consumo de los vídeos que vemos, siendo muchos los que creían que ese tipo de contenido impulsado por algoritmos eran perjudiciales para nosotros. El dúo de científicos formado por Jonathan Schooler y Madeleine Gross quiso poner eso a prueba y han concluido que es un problema real, pero también que hay una solución tan sencilla como efectiva para solucionarlo: el cine de animación experimental.
Schooler y Gross llevaron a cabo un estudio cuyos resultados se publican en la revista académica Psychology of Aesthetics, Creativity, and the Arts. La base del mismo fue aplicado a una población totalmente aleatoria -con un total de unas 500 personas-, con parte de la misma viendoscortometrajes experimentales de animación mientras que el resto veían vídeos de YouTube.
"Incluso pequeñas dosis pueden tener un valor real"
La conclusión fue que los niveles de creatividad de los primeros aumentaban de forma notable e inmediata, mientras que en los segundos no se detectaba ningún tipo de cambio reseñable. Para medirlo se les pidió a todos que escribieran un cuento corto de cinco frases, prestando especial atención a pedirles que identificaran conexiones entre conceptos aparentemente diferentes.
La puntuación fue mucho más alta entre los primeros pese a darse la particularidad de que la conclusión general era que se disfrutaba más con los vídeos virales. La conclusión de Gross al respecto en The Hollywood Reporter es clara: "Esto nos indicó que disfrutamos de este tipo de videos, pero no aportan mucho a nuestro cerebro. Y los cortos desafiantes tuvieron un impacto positivo inmediato".
La clave para ellos está en que enfrentarnos a ambigüedades obliga a nuestro cerebro a considerar posibilidades alternativas y originales en lugar de conformarse con los patrones mentales que ya conocemos muy bien. Al respecto, Schooler afirma que "lo que descubrimos es que incluso pequeñas dosis pueden tener un valor real" y que se trata algo comparable para el cerebro a que "incluso el ejercicio leve puede añadir años a tu vida". Eso sí, también deja claro que hay unos límites evidentes:
No pretendo sugerir que todos puedan convertirse en John Updike con solo ver cortometrajes de siete minutos. Pero cada uno de nosotros tiene una capacidad limitada, y casi ninguno se encuentra en la cima de esa capacidad. Todos podemos acercarnos más a ella haciendo algo como esto.
Así que ya sabéis, si en algún momento notáis que vuestro cerebro empieza a funcionar peor que antaño, buscad algún cortometraje de animación experimental y a disfrutar de los beneficios. A su manera sucede lo mismo que con la alimentación, donde lo más rico prácticamente nunca se encuentra entre las opciones más sanas para nosotros.
En Espinof | Las 33 mejores series de animación de la historia
-
La noticia
La psicología dice que el cine de animación es la solución al deterioro cerebral provocado por las redes sociales: "Tuvo un impacto positivo inmediato"
fue publicada originalmente en
Espinof
por
Mikel Zorrilla
.