En su toma de posesión como nueva lideresa nacional de Morena, Ariadna Montiel Reyes afirmó que no tolerará presuntos actos de corrupción entre las y los militantes del partido
Ariadna Montiel Reyes asumió la presidencia nacional de Morena en el VIII Congreso Nacional Extraordinario del partido, donde delineó una ruta centrada en la unidad interna, la defensa de la soberanía y el fortalecimiento territorial del movimiento.
Durante el Congreso Nacional Extraordinario del partido, este domingo 3 de mayo, la nueva dirigente reivindicó el origen del partido como un movimiento de resistencia y aseguró que su liderazgo estará guiado por “las causas del pueblo”, no por intereses personales. “Asumo esta responsabilidad con plena conciencia de que aquí lo que importa son las causas que defendemos, que lo que verdaderamente importa es el bienestar del pueblo de México”, afirmó.
En su primer mensaje como presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, Montiel advirtió que el país atraviesa una “coyuntura histórica decisiva”, con presiones externas y una ofensiva contra el movimiento.
“Hoy hay una ofensiva permanente contra nuestro movimiento… ninguno de los medios de comunicación que conocemos y sus comentaristas o gobierno extranjero puede romper la unidad que tenemos con el pueblo”, señaló.
En ese contexto, lanzó un mensaje directo: “Cooperación, sí; subordinación, no. Injerencismo, jamás”.
También acusó a la oposición de promover la intervención extranjera como estrategia política y de intentar desestabilizar al país mediante desinformación.
Montiel fijó que en Morena no se tolerarán actos de corrupción, incluso si se trata de perfiles con respaldo en encuestas.
“Si tenemos certeza de que alguien comete un acto de corrupción, aunque haya ganado la encuesta, no serán candidatos”, advirtió.
Previo al mensaje de Montiel, el presidente del Consejo Nacional de Morena, Alfonso Durazo, hizo un llamado a evitar divisiones internas y a no caer en “la política pequeña” de facciones.
“El país enfrenta fuertes presiones externas… resurgen tentaciones imperiales que pretenden intervenir en decisiones que sólo competen a naciones soberanas”, advirtió.
Durazo insistió en que la unidad es estratégica rumbo a 2027 y que las diferencias internas deben procesarse sin poner en riesgo el proyecto político.
Por su parte, la presidenta saliente, Luisa María Alcalde Luján, centró su mensaje en la defensa de la Cuarta Transformación frente a lo que calificó como un contexto internacional adverso.
“No cabe duda de que estamos viviendo una coyuntura internacional compleja… México se ha convertido en un faro de dignidad y rechaza cualquier intento de injerencia que venga del extranjero”, sostuvo.
Al despedirse de la militancia, Alcalde Luján llamó a “cerrar filas” en torno al proyecto y agradeció el respaldo durante su gestión, que ahora concluye para integrarse al gobierno federal.