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Radar Inteligente
Quadratin 03 May, 2026 17:30

Ser albañil es extenuante y grato, pero no cualquiera aguantaría: Uriel

MORELIA, Mich., 3 de mayo de 2026.- Cargando la cruz, que como es tradición lleva en su contorno color y en su centro figuras contratantes y en algunos casos flores, es como avanza Uriel Paniagua, un joven que con ánimo y una sonrisa llega a un evento con motivo del Día de la Santa Cruz. 

Interrumpe su paso ante la petición de una entrevista sobre su labor en el campo de la construcción, que es a quienes este día se ha también dedicado.

Acompañado de otros dos amigos, cada uno con su respectiva cruz de distinto color, se detiene y escucha las preguntas sobre su trabajo, inicios, y continuidad en esta actividad. 

Reconoce que es un oficio que se ha pasado de generación en generación, heredado el conocimiento y perfeccionando para subsistir de esta manera. 

#Morelia | Uriel, de 24 años, comparte que el oficio de albañil es pesado y no cualquiera lo aguanta, aunque lo ejerce con gusto al ser una tradición familiar que ha pasado por generaciones.????

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??: Alejandro Hernández/Quadratín Michoacán pic.twitter.com/zrWOcU4ipN

— Quadratín Michoacán (@Quadratin_) May 3, 2026

"Yo tengo 24 años y empecé a trabajar desde los 15 años con mi papá, toda mi familia, desde mis abuelos, tíos, mis hermanos, todos son albañiles, y yo desde mucho antes ya me dedicaba a esto, me iba a la escuela y luego me iba con él, y ahorita me estoy dedicando a esto, que es a lo que me enseñaron", señaló.

A su vez muestra una protuberancia que se le ha formado en el hombro izquierdo, a causa, dijo, de cargar en esa parte de su cuerpo los pesados botes cargados con la mezcla del cemento.

"Desde que me acuerdo, esta fecha es importante, se iba a trabajar pero cuando caía entre semana se iba un rato y ya después nos íbamos a descansar. Ahorita es una jornada de descanso porque fue domingo, solo trajimos la cruz a bendecir".

Comentó que incluso su abuelo y papá estuvieron en los trabajos de construcción del estadio Morelos, según le cuentan, y por antecedentes él ahora también se involucró en este trabajo.

"Mi abuelo de hecho estuvo en el estadio haciéndolo, el papá de mi papá, y mi papá y mis tíos estuvieron ahí, era de los pocos maistros, y de ambos lados han sido albañiles, el papá de mi papá y el papá de mi mamá también".

Sin embargo, es enfático en una cuestión: si llega a tener hijos, les enseñaría el oficio pero buscaría que su prioridad sea el estudio. 

"Si tengo hijos les inculcaría el oficio, pero de todos modos que estudien mejor, porque a mí me gusta pero puedo decir que sería mejor un trabajo más tranquilo, porque está pesado este trabajo, aunque uno se acostumbra y ya no siente uno las putizas. 

"Yo estaba chiquito cuando mi papá me llevaba en vacaciones, me ponía a ayudarle a cosas menores, después pasó el tiempo y no quise ya estudiar, me gustó más el dinero, preferí comprarme mis cosas y me metí a trabajar, luego cambié a ir con otros albañiles a otros lugares". 

Refiere que sabe que es un oficio pesado, que no cualquiera soporta o sabe llevar, debido a los riesgos a los que se exponen a diario, alturas considerables, cargas excesivas, jornadas extenuantes que inician desde muy temprano, muchas veces bajo los intensos rayos del sol, y dependiendo del tamaño del proyecto es el pago.

Sin embargo, también reconoció que le ha tomado gusto a la labor, la hace con gusto, satisfacción y ganas de sobresalir, aprovechando para hacer amistades y hacer llevadera la jornada, pues de momento no tiene obligaciones en casa. Este domingo fue gustoso a bendecir la cruz que llevará a la obra actual en la que trabaja y seguir su rutina diaria. 

"La cruz continúa en algunos casos aún después de terminar la construcción, los dueños la ponen por un lado, pero depende de las personas, pero me ha tocado ver cómo algunas familias las mantienen por años, ahí sigue, muchos la dejan porque está bendita". 

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