MORELIA, Mich., 3 de mayo de 2026.- Realmente la fiesta en Angangueo es para el Señor del Santo Entierro en el marco de la Santa Cruz. Se trata de una figura respetada y adorada por los mineros, la cual va en procesión por las calles cubiertas de aserrín multicolor. Así es, es su día, aunque los cerros se vistan de cruces.
Toda la faena realizada este 3 de mayo para dejar coloridos y espectáculares los tapetes de aserrín, está concentrada en la procesión que inicia a partir de las ocho de la noche, una vez que termina la misa.
Entonces y previo al paso de la procesión donde va la virgen de Dolores y el Señor del Santo Entierro, los vecinos van encendiendo las farolas con velas que iluminan el camino, y al llegar a determinadas zonas del pueblo mágico comienza la pirotecnia que es espectacular.
La procesión que es solemne, va destruyendo a su paso los tapetes de aserrín que con empeño y esfuerzo se construyeron durante todo el día; ese es su destino, con destino marcado por el paso de estas importantes figuras religiosas.
Llama la atención la espectacularidad de los juegos pirotécnicos que salen de todos lados, es tanta la luz, el ruido y el jolgorio que parece una competencia de barrios para ver quién es más espectacular ante el paso de la procesión.
Y es tanto lo que sube al cielo y explota que se debe andar con cuidado de lo que cae; los restos de los cuetones son una lluvia constante.
La procesión, que parte desde el templo de la Inmaculada Concepción (o San Simón Abad), llega hasta la Mina del Carmen, lugar donde se ha dispuesto un altar, y nada prepara para lo que está por suceder; un verdadero éxtasis de pirotecnia se da en ese momento, el culmen de la noche, y es que no hay un freno para mostrar la devoción por el Señor del Santo Entierro.
Finalmente la procesión sale de la mina, sube por algunas calles entre baños de luces por la pirotecnia, y concluye al regresar al templo, y lo hace con la misma espectacularidad.