MÉXICO.- La posibilidad de reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales en México se ha convertido en uno de los temas más relevantes para la economía nacional y el bienestar de las familias. De acuerdo con el informe “Impacto económico de la reducción de la jornada laboral en México” elaborado por la firma Deloitte, este cambio tiene el potencial de transformar el mercado de trabajo si se acompaña de un incremento en la eficiencia operativa.
El análisis sugiere que, lejos de ser un obstáculo, trabajar menos horas podría disparar los salarios reales hasta un 9.2% entre los años 2027 y 2030 en el escenario más optimista, permitiendo a las empresas retener mejor el talento bajo condiciones de mayor calidad de vida.
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El beneficio esperado en su salario y el empleo
Para usted, como trabajador o empleador, es importante conocer que la reducción de horas no implica necesariamente una pérdida económica. Los modelos de Deloitte indican que el crecimiento salarial podría situarse en un promedio del 3.7% en un escenario realista, mientras que la tasa de desempleo en el país podría bajar hasta el 2.9%.
Este fenómeno se explica porque una fuerza laboral más descansada y productiva compensa los costos iniciales que las empresas asumen al modificar sus turnos. El objetivo es que el mercado opere con mayor dinamismo, generando nuevas plazas para cubrir los espacios que deja la reducción de horas sin afectar la competitividad.
Con una jornada laboral de 40 horas la tasa de desempleo en el país podría bajar hasta el 2.9%.La productividad: El factor determinante
El éxito de esta reforma depende de una premisa clara: trabajar mejor, no necesariamente más. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) señala que México ocupa la primera posición en sobrecarga laboral entre sus países miembros, una situación que la Organización Mundial de la Salud (OMS) asocia con riesgos cardiovasculares y estrés crónico.
Para que los beneficios económicos se materialicen, el estudio subraya la necesidad de realizar ajustes internos profundos:
- Optimización de procesos: Sustituir reuniones largas por sesiones breves y enfocadas.
- Priorización de tareas: Concentrar el esfuerzo en actividades críticas que generen valor real.
- Evitar el tiempo extra: Se debe evitar que la reducción de jornada se resuelva simplemente pagando horas adicionales, ya que esto consumiría el presupuesto que las empresas deberían destinar a los aumentos salariales.
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Lecciones de la experiencia internacional
México no es el primer país en transitar por este camino. Modelos internacionales en Chile e Islandia sirven como referencia para este cambio. En Islandia, la reducción de la jornada impulsó mejores prácticas laborales y una mayor adopción de tecnología, lo que resultó en un aumento del 1.5% en la productividad nacional.
Estos casos demuestran que, cuando las empresas invierten en tecnología y los empleados optimizan su desempeño, la reducción del tiempo de trabajo se convierte en un motor de crecimiento. El cambio en México busca alinearse con estos resultados para garantizar que el tiempo libre ganado por el trabajador se traduzca también en una economía más sólida y equitativa para todos.