Lucelly Gil entraba cada mañana a las siete a la nube de polvo que dejó el derrumbe de las Torres Gemelas del 11-S. Trabajó doce horas diarias durante seis meses, a veces encontrando restos humanos, y llegaba a casa con la sensación de seguir limpiando. Es colombiana y, cuando contó su historia a la agencia AFP hace cinco años, seguía sin documentos.
Su caso es el de miles de trabajadores migrantes que limpiaron la Zona Cero y que hoy, a 25 años de los atentados, siguen sin residencia legal. La iniciativa presentada en el Congreso estadounidense para regularizarlos lleva un año detenida, sin que haya llegado siquiera a discutirse.
Las labores para retirar escombros y limpiar edificios recayeron en cuadrillas contratadas de manera informal, integradas por unas 3 mil personas, aunque no hay un registro confiable porque las empresas no llevaban listas. Retiraron 1.8 millones de toneladas en ocho meses, en jornadas de hasta quince horas y por salarios de entre 7.50 y 10 dólares.
Calidad del aire
La advertencia sobre los riesgos no llegó. Rosa Espinosa, otra de las trabajadoras, contó a CNN en 2017 que nadie les dijo que el aire fuera tóxico y que las mascarillas de papel se ennegrecían de inmediato.
En ese sentido, el gobierno de la ciudad de Nueva York, encabezado por el alcalde Zohran Mamdani, publicó esta semana más de 170 mil páginas de expedientes municipales sobre la calidad del aire, reservados durante cuatro administraciones y publicados como parte de un acuerdo judicial con un grupo de víctimas.
Las consecuencias aparecieron con los años desde cáncer, asbestosis, padecimientos respiratorios y digestivos hasta estrés postraumático. Un estudio del hospital Mount Sinai publicado en 2008 halló que casi tres de cada cuatro pacientes latinos de su programa carecían de seguro médico.
Cuántos murieron no se sabe. El fondo federal de indemnización contabilizó más de 2 mil fallecimientos entre trabajadores de limpieza, rescatistas y policías por enfermedades ligadas a la exposición, pero ninguna cifra oficial distingue por situación migratoria.
La ley detenido del 11-S
La Ley de Libertad para los Trabajadores Inmigrantes del Once de Septiembre (H.R.5333), presentada en septiembre de 2025 por la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, les concedería la residencia permanente. También prohíbe usar los datos del trámite para fines de control migratorio, con multa de hasta 10 mil dólares. La disposición busca que al solicitar la residencia no se les exponga a la deportación, uno de los grandes temores en los migrantes que buscan ese proceso.
El expediente registra una sola acción, la remisión al Comité Judicial de la Cámara de Representantes, el mismo día de su presentación. Desde entonces, sumó 31 copatrocinadores, legisladores que respaldan formalmente el texto, pero permanece sin avanzar. La mayoría republicana controla los comités y decide qué iniciativas llegan a discusión. Sin embargo, el obstáculo es anterior, pues el mismo proyecto fue presentado en 2017 y en 2021, cuando los demócratas tenían mayoría, y tampoco llegó a debatirse.
Los trabajadores que limpiaron la Zona Cero del 11-S hace 25 años siguen esperando una vía para regularizarse.