Académicos y especialistas en seguridad, advirtieron sobre la crisis estructural que enfrenta el sistema penitenciario mexicano, al señalar que las cárceles del país se han convertido en espacios de exclusión social, violencia, corrupción y control punitivo, donde predominan jóvenes pobres procesados por delitos menores y miles de personas sin sentencia.
Durante el análisis del Informe Nacional de Transparencia 2025 elaborado por Causa en Común, Impunidad Cero y Perteneces sobre las condiciones del sistema penitenciario en México, académicos como Pedro José Peñaloza, Emilio Cunjama, José Luis Cisneros y Erika Tapia Nava coincidieron en que el sistema penitenciario mexicano refleja las profundas desigualdades sociales del país y no cumple con su supuesto objetivo de reinserción social.
El académico de la Facultad de Derecho de la UNAM, Pedro José Peñaloza, sostuvo que las más de 400 cárceles mexicanas están ocupadas principalmente por jóvenes provenientes de sectores marginados, mientras que las élites económicas y políticas responsables de delitos de alto impacto rara vez pisan prisión.
“¿Por qué están los pobres ahí? Porque el poder punitivo requiere legitimarse llenando las cárceles con residuos sociales”, afirmó el especialista, quien criticó que miles de jóvenes permanezcan encarcelados por robos menores a 3,000 pesos.
El académico también cuestionó duramente la prisión preventiva oficiosa, mecanismo que calificó como “inconvencional” y contrario a estándares internacionales de derechos humanos. Señaló que esta figura permite encarcelar personas sin pruebas suficientes y únicamente con base en una acusación.
“Tenemos 90,000 personas sin sentencia en prisión. El sistema penal dice que solo pueden ser culpables cuando un juez lo determine, pero miles viven la pesadilla de la cárcel sin condena”, advirtió.
Problemas estructurales
Emilio Cunjama aseguró que las prisiones del país no son un espacio de rehabilitación, al tiempo que afirmó que enfrentan problemas estructurales como corrupción, violencia, extorsión, secuestros virtuales y homicidios.
A su vez, José Luis Cisneros describió a las prisiones como “el escotoma de la sociedad”; un punto ciego que revela las desigualdades, la violencia y la exclusión social existentes en el país.
“Cada día hay homicidios dentro de las prisiones y muchos de esos casos ni siquiera son visibles públicamente”, afirmó.
También alertó sobre la corrupción que existe en los centros penitenciarios y cuestionó el destino de los recursos ilegales generados por cobros a familiares y visitantes.
Por su parte, Erika Tapia Nava señaló que el sistema penitenciario mexicano refleja un modelo altamente punitivo, con escasas garantías de derechos humanos y una fuerte criminalización de las juventudes.
La investigadora advirtió que el sistema penitenciario pone en evidencia contradicciones profundas entre lo que establece la ley y la realidad, pues muchas instituciones no cumplen con estándares mínimos legales.