
Lo señalamos en este espacio en nuestra entrega anterior: “a estas alturas la pregunta no es si el sinaloense (Rubén Rocha Moya) va a caer, sino cuánto tiempo pasará antes de actualizarse la hipótesis”.
Cuando redacté dicho texto, el hoy gobernador con licencia de Sinaloa aún no había tomado la “patriótica decisión” de separarse de su cargo. Tampoco se había registrado la “entrega”, a las autoridades de los Estados Unidos, de dos de los coacusados en su caso, los exsecretarios de Finanzas y de Seguridad de Sinaloa, Enrique Alfonso Díaz Vega, y Gerardo Mérida Sánchez.
En el inter, sin embargo, se reprodujo ad nauseam el desgañitado grito del Gobierno de la República y sus jilgueros: “¡pruebas!, ¡queremos pruebas!”.