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El Diario 17 May, 2026 07:12

Militares, bajo fuego

Cd. de México.- Entre 2019 y 2026 siete de cada diez bajas de la Guardia Nacional han sido reportadas por ataques de arma de fuego, de acuerdo con cifras oficiales de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa).


La corporación que nació civil en 2019 y después se hizo militar en 2025 concentra el mayor impacto letal en operaciones de seguridad, por encima del Ejército, en una inercia sostenida de agresiones con armas de fuego en estados bajo disputa criminal.


De acuerdo con un registro oficial del instituto armado, obtenido vía Transparencia, 413 elementos de fuerzas federales -Ejército, Guardia Nacional y Fuerza Aérea Mexicana- han muerto en operaciones contra la delincuencia en ese periodo.


De ese total, 219 corresponden a la Guardia Nacional, 182 al Ejército y 12 a la Fuerza Aérea.


El desglose de la dependencia indica que la violencia letal proviene principalmente de ataques armados.


Del total de casos, 262 fallecidos, es decir el 63 por ciento, fueron causadas por agresiones con arma de fuego. En segundo lugar aparecen los accidentes operativos, con 122 casos (30 por ciento), y en menor medida los artefactos explosivos improvisados, con 22 registros (5 por ciento), además de otros eventos aislados.


En el caso específico de la Guardia Nacional, de sus 219 elementos fallecidos, 148 murieron por arma de fuego, lo que equivale al 68 por ciento del total. Es decir, casi siete de cada diez bajas de esta corporación fueron producto de ataques directos.
En contraste, en el Ejército, 108 de sus 182 bajas fueron también por arma de fuego, una proporción menor (59 por ciento).


En términos absolutos, la Guardia Nacional registra 40 muertes más por disparos que el Ejército, lo que la coloca como el principal blanco de las agresiones del crimen organizado.


El resto de las bajas en la Guardia Nacional se distribuye en 58 muertes por accidentes -principalmente automovilísticos durante patrullajes o traslados-, 10 por artefactos explosivos improvisados y tres en otras circunstancias.

PODER DE FUEGO: JALISCO, MICHOACÁN Y SINALOA

Las agresiones contra elementos de la Defensa están concentradas en zonas específicas del País donde operan organizaciones criminales con capacidad de fuego y control territorial.


Jalisco, Michoacán y Sinaloa aparecen de forma reiterada en las hojas revisadas como escenarios de ataques con arma de fuego contra personal federal.


A estos se suman Tamaulipas, Zacatecas, Chihuahua y Guanajuato, entidades que forman corredores clave para el trasiego de drogas, rutas logísticas o disputas entre grupos rivales.


En esos estados se han registrado agresiones a convoyes, emboscadas a patrullajes, ataques a retenes o enfrentamientos en zonas rurales y carreteras.


En Jalisco -núcleo del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG)- y Michoacán -donde confluyen células armadas y grupos locales- los registros incluyen tanto ataques directos como el uso creciente de explosivos improvisados.


Tras la muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", en el golpe más fuerte para las fuerzas federales en Tapalpa, Jalisco, en febrero pasado, 25 elementos de la Guardia Nacional fueron asesinados durante las reacciones violentas del CJNG, de acuerdo con reportes atribuidos al Gabinete de Seguridad.


Las agresiones incluyeron bloqueos, quema de vehículos y ataques contra autoridades en una jornada que obligó a activar operativos de contención en carreteras y zonas urbanas.

Ese saldo equivale, por sí solo, a una parte relevante de las bajas anuales de la corporación y confirma el nivel de exposición de la Guardia Nacional frente al CJNG en su zona de origen.


En los registros de la Defensa, Jalisco aparece de forma reiterada como entidad de muerte de elementos federales por "arma de fuego".


En Sinaloa, los casos se enmarcan en la disputa interna entre facciones del propio Cártel de Sinaloa, mientras que en Tamaulipas las agresiones se vinculan a rutas fronterizas controladas por el Cártel del Golfo y el Cártel del Noreste, de acuerdo con registros ministeriales.


Aunque numéricamente son menores, los artefactos explosivos improvisados representan uno de los indicadores más relevantes del cambio en las tácticas del crimen organizado.


Los 22 casos documentados en el registro -y particularmente los 10 que impactaron a la Guardia Nacional- se concentran en años recientes y en entidades como Michoacán y Jalisco.


En algunos casos se trata de minas terrestres artesanales; en otros, de dispositivos lanzados o colocados en rutas de patrullaje.


La presencia constante de estos artefactos apunta a una evolución en la capacidad ofensiva de los grupos criminales, que comienzan a adoptar prácticas propias de conflictos de baja intensidad.

RIESGOS FUERA DEL COMBATE

No sólo los operativos contra el crimen organizado llevan consigo riesgos para las tropas.


Las 122 muertes clasificadas como accidentes incluyen principalmente choques vehiculares, caídas, incidentes en entrenamiento y eventos aéreos.


El diagnóstico militar muestra repetidamente la causa "automovilístico", lo que refleja la movilización de los despliegues en carreteras y zonas urbanas.


También aparecen casos de paracaidismo, caídas y fallas en maniobras.


Aunque estas muertes no derivan de agresiones directas, están ligadas al mismo contexto, es decir, un despliegue permanente, con alta movilidad, jornadas extendidas y presencia continua en zonas de riesgo.


Desde su creación en 2019, la corporación fue concebida como una fuerza de proximidad y despliegue territorial, con funciones que incluyen patrullaje urbano, vigilancia de carreteras, instalación de retenes y contacto directo con la población.


Ese modelo la coloca en la primera línea de interacción con células criminales, a diferencia del Ejército, que suele operar en tareas de contención, apoyo estratégico o intervenciones focalizadas, dijeron a REFORMA mandos militares en retiro, pero que participaron en la capacitación de la nueva corporación.


En los registros analizados, la presencia de la Guardia Nacional es recurrente en eventos de agresión directa, lo que explica su mayor exposición al fuego del crimen organizado.


En otras palabras, mientras el Ejército mantiene presencia nacional con funciones diversas, la Guardia Nacional enfrenta el contacto más directo y frecuente con el crimen organizado.


Esa exposición se traduce en más de la mitad de las bajas totales y el mayor número de muertes por arma de fuego, coincidieron las fuentes.

EXPLOSIVOS IMPROVISADOS: UNA PRODUCCIÓN EN MASA

El crimen organizado incorporó el uso de minas artesanales y drones con explosivos como una táctica letal contra fuerzas federales, con saldo documentado de al menos 22 elementos del Ejército y la Guardia Nacional muertos por artefactos explosivos improvisados entre 2019 y 2026, de acuerdo con registros de la Secretaría de la Defensa Nacional obtenidos vía Transparencia.


Los documentos revisados muestran que 10 de esas bajas corresponden a la Guardia Nacional y el resto al Ejército, principalmente en Michoacán, Jalisco y Sinaloa, entidades donde grupos criminales han usado explosivos colocados en caminos, brechas y zonas rurales, o adaptados para ser lanzados desde drones.


Aunque las armas de fuego siguen siendo la principal causa de muerte de militares y guardias nacionales en operaciones contra la delincuencia, los explosivos improvisados aparecen como una amenaza en crecimiento: representan 5 por ciento de las 413 bajas documentadas por Defensa, pero su presencia se concentra en los años más recientes y en regiones de disputa criminal.


En los reportes oficiales se repiten registros con la causa "artefacto explosivo improvisado" en Michoacán, Jalisco, Chiapas y Sinaloa.


En 2024 aparecen casos en Michoacán y Jalisco; en 2025 se multiplican los registros en Michoacán, y para 2026 ya hay bajas anotadas por explosivos en Sinaloa y Michoacán.


El caso más grave ocurrió en mayo de 2025, cuando ocho integrantes de fuerzas federales murieron por la explosión de una mina en los límites de Michoacán y Jalisco, durante un operativo en una zona de influencia del Cártel Jalisco Nueva Generación.


Reportes locales señalaron que seis elementos fallecieron en el sitio y dos más posteriormente por las heridas.


La explosión ocurrió en Los Reyes, Michoacán, cerca de los límites con Jalisco, mientras el personal patrullaba un camino de terracería. La Guardia Nacional realizaba recorridos cuando detonó el explosivo, y otros dos soldados resultaron heridos.

Comunicados oficiales del Gabinete de Seguridad han reportado aseguramientos de artefactos improvisados habilitados para ser lanzados desde drones en Sinaloa, como 10 explosivos asegurados en Culiacán en marzo de 2026 y seis más en Concordia ese mismo mes.


La Secretaría de Seguridad Pública de Michoacán reportó que en 2025 fueron desactivados mil 645 artefactos explosivos improvisados, 122.5 por ciento más que los 739 neutralizados en 2024, principalmente en la región de Tierra Caliente, de acuerdo con reportes locales.


El Observatorio de Seguridad Humana de la Región de Apatzingán ha documentado un impacto civil: al menos 34 personas muertas y 45 heridas por minas artesanales y explosivos lanzados desde drones desde enero de 2022 en Tierra Caliente.


La expansión de esta táctica obligó incluso a reforzar capacidades institucionales. En noviembre de 2025, autoridades de Michoacán informaron que personal del FBI capacitaba a agentes estatales, Sedena, Semar y Fiscalía local en manejo de explosivos y drones, ante el aumento de ataques con narcominas y aeronaves no tripuladas.


En 2019 no aparece como causa dominante; para 2024 y 2025 los registros por "artefacto explosivo improvisado" se vuelven recurrentes, sobre todo en Michoacán y Jalisco, y en 2026 ya figuran nuevas bajas en Sinaloa y Michoacán.


Los grupos criminales están usando explosivos para frenar patrullajes, proteger campamentos, bloquear accesos a zonas serranas y atacar convoyes sin exponerse directamente a un enfrentamiento armado, de acuerdo con reportes ministeriales.


En el caso de los drones, la ventaja criminal es táctica, refiere, pues permiten lanzar cargas explosivas a distancia, vigilar movimientos de tropas y hostigar bases o patrullajes.


En el caso de las minas, el objetivo es convertir caminos rurales en zonas de alto riesgo para unidades militares y de la Guardia Nacional.

Advierten, detrás de ataques, mercenarios y armas de guerra

El académico y especialista en seguridad nacional, Javier Oliva Posada, advierte que el incremento de ataques letales contra elementos de la Guardia Nacional y Fuerzas Armadas en México está ligado al acceso del crimen organizado a armamento con capacidad militar y al posible adiestramiento de mercenarios extranjeros.


En entrevista, Oliva señala que grupos criminales ya no sólo utilizan armas convencionales del mercado negro, sino equipo diseñado para escenarios de guerra regular.


"Era armamento propiamente militar, pero militar ya no solamente dedicado a las tareas convencionales, sino a un conflicto regular, es decir, a una guerra convencional", explica.


El especialista relaciona este fenómeno con el tráfico ilegal de armas hacia México y recuerda recientes declaraciones del titular de la Defensa, el General Ricardo Trevilla Trejo, sobre cartuchos calibre .50 hallados en operativos contra Nemesio Oseguera, "El Mencho" en febrero pasado en Tapalpa, Jalisco.


El académico considera que la creciente "capacidad de fuego y cadencia de fuego" de los grupos criminales es una de las principales explicaciones detrás de las bajas recientes de la Guardia Nacional.


También alerta sobre la posibilidad de que integrantes del crimen organizado estén recibiendo entrenamiento especializado.

"Es una muy mala noticia que alguien les enseña a usarlos. Están recibiendo adiestramiento de mercenarios, o a lo mejor son mercenarios mismos", sostiene.


Oliva menciona particularmente la presencia de ex combatientes colombianos vinculados a organizaciones criminales en México, quienes tendrían experiencia en combate urbano y rural.


"Hay personal mercenario de otros países, sobre todo de Colombia, que están incrustados o han sido reclutados por las bandas criminales", dice.


Como ejemplo, recuerda el ataque con un explosivo artesanal que destruyó un vehículo táctico SandCat y mató a toda una unidad de elementos federales en los límites de Jalisco con Michoacán.


"Cuando hicieron la investigación... como el 70 por ciento eran colombianos", afirma sobre las detenciones posteriores.


El especialista agrega que otra explicación del aumento de bajas en la Guardia Nacional es el crecimiento territorial de la corporación.


"Sí también porque están desplegadas en más lugares, en los cuarteles que han estado abriendo por todo el País", explica.


La Guardia Nacional concentra actualmente la mayor cantidad de despliegues operativos federales en regiones con presencia del crimen organizado, particularmente en estados como Jalisco, Michoacán, Sinaloa y Tamaulipas, donde las agresiones con armas de alto poder, drones explosivos y minas artesanales se han intensificado en los últimos años.

NÚMERO ROJOS

De acuerdo con datos de la Secretaría de la Defensa Nacional:


413 militares muertos:

219 de la Guardia Nacional
182 del Ejército
12 de la Fuerza Aérea


Del total de casos:


262 fallecidos por agresiones con arma de fuego
122 por accidentes operativos
22 por artefactos explosivos improvisados
7 por otros eventos aislados


Muertos por armas de fuego:


148 de la Guardia Nacional:
(68% de sus bajas)
108 del Ejército
(59%)

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