Hay quienes ya quieren vender la idea de que la candidatura del PAN al gobierno de Querétaro tiene dueño. No es así.
Mauricio Kuri González no ha decidido todavía quién será el panista encargado de defender la gubernatura en 2027.
Aunque algunos medios y espacios de análisis cercanos a Felifer Macías, alcalde de Querétaro, han comenzado a dejar correr la versión de que será él quien aparezca finalmente en la boleta, en Casa de la Corregidora las cosas se están tomando con bastante más calma.
Kuri no parece dispuesto a decidir por simpatías, por presiones ni por el volumen de las porras.
Es un hombre de números.
Y buena parte de la decisión descansará precisamente ahí: encuestas, estudios cualitativos y focus groups que permitan saber no solamente quién tiene más conocimiento entre los cuatro aspirantes, sino quién realmente tiene posibilidades de ganar una elección que se anticipa mucho más complicada para Acción Nacional que las anteriores.
La pregunta que están haciendo —o que ya hicieron— las empresas contratadas para realizar estos ejercicios es bastante sencilla, pero políticamente dice mucho:
¿Quién es el mejor candidato para enfrentar a Santiago Nieto?
Y enseguida aparecen los cuatro nombres:
Luis Nava, Agustín Dorantes, Chepe Guerrero y Felifer Macías.
La pregunta revela algo importante.
El PAN ya no solamente está midiendo quién de sus aspirantes es más conocido, quién tiene mejor imagen o quién gusta más entre los propios panistas.
Está midiendo quién puede derrotar al adversario.
Y ese adversario tiene nombre y apellido: Santiago Nieto Castillo.
Ahí cambia completamente la lógica de la sucesión.
Porque una cosa es preguntar quién debería ser candidato del PAN y otra muy distinta preguntar quién tiene las condiciones para enfrentar al personaje que hoy aparece como la principal carta de Morena rumbo a 2027.
Eso obliga a revisar fortalezas, negativos, capacidad de crecimiento, intención de voto, posibilidades de atraer independientes y, sobre todo, qué sucede cuando cada uno de los cuatro panistas es colocado frente a Santiago.
Felifer tiene ventajas evidentes. Gobierna la capital, tiene exposición todos los días y cuenta con grupos políticos y mediáticos que están trabajando para posicionar la percepción de que lleva la delantera.
Pero una percepción no es una candidatura.
Agustín Dorantes sigue caminando. Luis Nava conserva relaciones, estructura y conocimiento. Chepe Guerrero gobierna Corregidora, uno de los bastiones más importantes del panismo queretano.
Los cuatro están vivos.
Y Mauricio Kuri sabe que equivocarse en esta decisión sería probablemente el error político más costoso de su administración.
Por eso no tiene prisa.
Antes de levantarle la mano a alguien quiere saber quién puede conservar Querétaro.
Al final, la pregunta decisiva no será quién es más cercano al gobernador, quién tiene más amigos en los medios o quién logró instalar primero la versión de que será candidato.
Será mucho más sencilla:
¿Quién le puede ganar a Santiago Nieto?
Y hasta donde sabemos, esa respuesta todavía la están buscando.

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