
GUAJES DE AYALA- Jesús Domínguez se abre paso entre la maleza espesa que bordea una ladera montañosa escarpada, con un fusil AK-47 colgado del hombro y una granada sujeta a su cinturón de cuero.
Marcha junto a un grupo de hombres vestidos con camuflaje que patrullan las zonas rurales de México contra uno de los cárteles de la droga más poderosos del país.